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lunes, 25 de abril de 2016

Olivar de Los Algarrobos, Sorbas, Almería

Silencio...

A los que salimos al campo muchas veces nos impresiona el silencio, pues la tarde que visitamos estas oliveras "Olea europaea" fue una de esas veces.

Foto 1. Vista panorámica del Olivar de Los Algarrobos
El Libro de Apeo y Repartimiento de Sorbas, del siglo XVI, describe, parcela a parcela, cada uno de los parajes cultivados en el municipio tras la expulsión de los moriscos. Acebuches y lentiscos aparecen por todas partes, especialmente en el Campo o Campico de Hónor, hondonada llana de 100 o 200 hectáreas no muy lejos del río de Aguas, donde es evidente que los cultivos de secano se habían establecido en medio de un lentiscar. De "Almería hecha a mano: una historia ecológica" (García Latorre & García Latorre, 2007).
Por aquí andamos, concretamente junto a la rambla de Sorbas, donde encontramos este olivar que es singular en conjunto e individualmente, ya que al menos 5 de estas oliveras tienen troncos  cuyo perímetro supera los 5 metros.

Foto 2. La olivera más alta, casi 7 metros.

Son bastante altas, como podéis observar, en torno a 7 metros la de más altura. En sus troncos huecos, retorcidos, adivinamos la historia de esta tierra en la que la maquia fue sustituida en muchos casos por acebuches u olivos para poder sobrevivir a las necesidades y el hambre que han asolado en distintas épocas estas áridas tierras de Almería.

Foto 3.  Rebrotes basales que caso de dominar alguno  acabarán generando el nuevo olivo.

El paso del tiempo y las podas han dejado huella en todas ellas, así las talas ancestrales han provocado la muerte en repetidas ocasiones de la parte viva del tronco (albura), por lo que los árboles se han ahuecado, hasta tal punto que muchos casos el tronco se ha abierto al exterior. Fruto del desmoche  de los brazos principales han surgido una serie de rebrotes epicórmicos (fotos 2, 3 y 5) que constituyen la actual copa, dichas ramas pueden terminar por romper la estructura arbórea si se las deja crecer a su libre albedrío, ya que éstas aumentarán de peso y de tamaño (incremento del efecto vela ante el viento). Además, por lo general, una vez que un árbol es desmochado precisará para el resto de su vida recibir podas de mantenimiento, eso sí, éstas pueden estar mejor o peor aplicadas, dependiendo de la pericia y sabiduría del que las lleve a cabo. Si bien, hoy día, motosierra en mano, prácticamente cualquiera que sepa manejar un poco dicha máquina se pone a cortar aunque sus conocimientos sobre arboricultura no sean muy amplios.

Foto 4. Detalle de tronco completamente abierto al exterior.

Cada uno de los árboles que forman este relajante conjunto tiene sus particularidades, algunos con el paso del tiempo han perdido parte de sus troncos dejándonos ver a su través, no solo la historia sino también el resto del paisaje, en el que las trigueras, tomillos o bufalagas, entre otras, completan el cuadro.

Foto 5. Tronco abierto en 2 mitades, obsérvese en lado derecho derecho
 los grandes rebrotes que ahora constituyen la copa.

Sería una pena que pasara aquí como en otros lugares de España, Murcia entre ellos (Artículo: Olivicidio en Calasparra), donde se han arrancado para trasplantarlos en una redonda o simplemente hacer leña. Es por esto que hacemos desde aquí una llamada apoyando la recogida de firmas en www.change.org en contra del expolio de los viejos olivos y otros árboles centenarios. Nuestro amigo César Javier Palacios, promotor de la misma, nos cuenta desde su blog la "Crónica verde" 10 razones para que nos detengamos a pensar y entre todos podamos pararlo:
  1. Porque son los seres vivos más viejos de la Tierra. Muy pocas especies son capaces de tener más de 2.000 años y seguir fructificando como jovenzuelos.
  2. Porque son paisaje. Sin ellos perdemos la seña de identidad de lugares únicos donde estos viejos árboles han estado dando frutos a nuestros antepasados durante milenios.
  3. Porque son cultura. Una cultura tan milenaria como ellos mismos, de profundas raíces mediterráneas, asentada en el sabio manejo de ejemplares tan viejos como valiosos.
  4. Porque son biodiversidad. El árbol viejo es fundamental para dar cobijo a una cohorte impresionante de animales y plantas que sólo pueden vivir si ellos existen, desde el mochuelo a extraños escarabajos.
  5. Porque son turismo. Existe un turismo de arbolado singular. En muchas localidades se han convertido en su principal atractivo turístico. Vivos dan mucho dinero. Muertos o en una rotonda tan sólo dan lástima.
  6. Porque no es un rescate. Es la justificación que dan quienes los arrancan y venden, pero es falso. Los quitan para ganar dinero, nunca para darles una segunda oportunidad.
  7. Porque la mayoría muere. Para que uno solo de estos ejemplares grandiosos llegue a un jardín, rotonda o campo de golf, han muerto decenas por el camino.
  8. Porque es pura especulación. Los intermediarios los compran por cuatro perras a los agricultores y los acaban vendiendo por cantidades fabulosas a ricachones caprichosos o alcaldes con escasas luces.
  9. Porque es peligroso. En el traslado, junto con él árbol van polizones no deseados dentro del cepellón o entre las ramas y tronco que pueden provocar plagas, enfermedades o la entrada de especies invasoras.
  10. Porque es una atrocidad. Hace un siglo vendíamos a los americanos nuestras iglesias románicas, que se llevaron por decenas piedra a piedra, aduciendo que también lo hacían para salvarlas de la ruina. Hoy hacemos lo mismo con nuestras catedrales verdes.
Foto 6. Dejamos las oliveras y vamos a firmar la petición aquí, para que cuando volvamos a ellas sigan en su lugar. ;-)


FICHA BÁSICA

Especie
Olea europaea
Nombre común
Olivera, olivo
Nombre propio
Oliveras de los Algarrobos
Término municipal
Sorbas
Provincia
Almería
Altitud
440 msnm
Perímetro
De 4 a 7,15 m.
Altura
De 5 a 7 m
Edad aproximada
 1.000 -1.200 años
Estado de conservación
Regular
Amenazas
Si
Estatus legal
--
Plan de actuación definido
--



lunes, 29 de febrero de 2016

Olivera de Úrcal, Huércal Overa

Enrique García Asensio, en su obra "Historia de Huércal Overa" cuenta que, hacia el año 1626, había unos 2.000 olivos silvestres o acebuches en todo este término. Uno de ellos, que ya era anciano en aquella época, ya que consideramos que debe rondar el milenio, es el que queremos mostraros esta semana.

Foto 1. Olivera de Úrcal, desde el este.
Con los datos disponibles, estaríamos ante el olivo (Olea europaea) más grande del sudeste ibérico, acebuche injertado y podado en varias ocasiones a lo largo de su extensa vida, que tiene 10,30 m de perímetro de tronco, y al que acompañan en la rambla de Úrcal algunos olivos más que consideramos singulares, y que rondan  los 4 m de perímetro. Además, hay que tener en cuenta que gran parte del tronco está enterrado por los sucesivos aportes de material de la propia rambla donde se ubica, por lo que su perímetro podría ser mayor.

Foto 2. Rambla de Úrcal, Olivo monumental y su entorno.
Extraemos del libro Almería hecha a mano, una historia ecológica, unos párrafos que ilustran la historia de estas grandes oliveras:

Durante la gran sublevación de los moriscos del año 1568, un cabecilla de los sublevados, el “negro Farax”, “viendo venir una tropa de vagages con alguna gente de la parte de Vera... se vino a enboscar, con su compañía, en las espesuras vezinas de la fuente de Pulpí... salieron de la espesura de azebuches, taraes y lentiscos... y dieron sobre los pocos christianos, que venían desprevenidos, de los quales algunos se pusieron en huida azia el monte y parte de Vera, quedando algunos muertos en el camino”.

Según los autores, la expansión de los cultivos eliminó, por medio del fuego, el hacha y el arado, las “espesuras” y los “bosques” de acebuches del Bajo Almanzora; pero los mejores árboles y de mayor tamaño sobrevivieron al ser injertados y transformados en olivos, algunos de los cuales podrían ser éstos que contemplamos hoy.

Foto 3. Lado oeste, con roca incrustada entre los brazos principales.

Al contemplar desde el lado norte la olivera, vemos sobre ella el efecto de las sucesivas riadas que ha soportado, incluyendo una enorme piedra que forma ya parte del tronco de este viejo árbol desde no sabemos cuándo, y que le confiere, si cabe, mayor personalidad.


Foto 4. Obsérvese sobre los brazos principales los delgados rebrotes surgidos tras los desmoches.

La feliz circunstancia que ha provocado que estos árboles hayan sobrevivido, su injerto para transformarlos en olivos, ha conllevado su manejo por el hombre, lo que ha tenido otras consecuencias no tan felices para ellos en los últimos tiempos, ya que a veces han sufrido podas inadecuadas, la última de ellas fue practicada con motosierra  hace unas 3 ó 4 décadas, habiendo cercenado de modo brutal sus brazos principales, probablemente con la doble intención de  injertar sobre ellos una nueva variedad de aceituna y, de paso, aprovecharlos como leña. 


Foto 5. Desmoche relativamente reciente con motosierra del brazo principal noreste.
A pesar de ello, y benevolente siempre, la olivera sigue dando su fruto, ese que ha hecho que este mediterráneo árbol  haya sido considerado sagrado en las diferentes culturas que han poblado nuestra tierra desde la Antigüedad.


Foto 6. Detalle de la actual variedad de aceituna injertada sobre el árbol.

Como hemos dicho, casi todos los olivos han sido injertados, sin embargo, en la rambla se puede observar este acebuche que no ha sido manejado con dicha técnica, observamos la gran altura que alcanza, al no haber sido desmochado, lo que le hace parecer mayor que el primero, a pesar de ser más joven, y su perímetro de tronco inferior.


Foto 7. Acebuche de elevado porte en las inmediaciones del olivo protagonista hoy.

Terminamos ya con una fotografía de ese tronco retorcido, tan común en los olivos, que nos invita a reflexionar y, como siempre, al menos a nosotros, nos lleva a la conclusión de lo importante que es respetar a estos ancianos seres, supervivientes (a veces incluso a pesar nuestro) de otras épocas, y a esperar que pongamos un poco de nuestra parte, para que al menos no les estorbemos demasiado y puedan ser contemplados y apreciados en los siglos venideros. 


Foto 8. Tronco milenario.


Especie
Olea europaea
Nombre común
Olivera, olivo
Nombre propio
Olivera de Úrcal
Término municipal
Huércal Overa
Provincia
Almería
Altitud
505 msnm
Perímetro
10,30 m (cuello)
Altura
4 m
Edad aproximada
1 milenio
Estado de conservación
Regular
Amenazas
Podas indiscriminadas
Estatus legal
--
Plan de actuación definido
--



domingo, 23 de agosto de 2015

Olivera Gorda, Ricote

En el lado izquierdo de la carretera que va desde Ojós hasta Ricote, junto a una curva, aproximadamente un kilómetro antes de llegar a esta última localidad, se encuentra la que conocemos como Olivera Gorda (Olea europaea var. sylvestris), un acebuche varias veces injertado a lo largo  de los siglos con las variedades de aceituna que más interesaban a sus propietarios.

Foto 1. Aspecto actual de la Olivera Gorda.
Es éste uno de los árboles más ancianos y conocidos de la Región de Murcia, y a él se asocian varias leyendas. Según los valricotíes bajo esta olivera se coronó rey Ibn-Hud, caudillo musulmán de la Cora de Tudmir, en el año 1228, momento en que se alzó contra el poder Almohade, y que llegó a tener en su poder prácticamente la totalidad de Al-Andalus. También se cuenta que bajo su copa los moriscos se rindieron a las tropas del rey catalano-aragonés Jaume I, en 1266.


Foto 2. Recreación de moriscos en Medina Siyasa. Al fondo el Valle de Ricote.
Fuente: Joaquín Salmerón Juan.

En época cristiana la intercesión mítica de este árbol, que debería a este hecho su longevidad, hizo que en una ocasión en que los habitantes del vecino pueblo de Ojós intentaron apropiarse del patrón del pueblo, San Sebastián, éstos no pudieron pasar más allá de la olivera, ya que al acercarse a ella la imagen empezó a pesar tanto que ni los animales de carga podían hacer el traslado, por lo que tuvieron que devolverla a Ricote. Su aceite fue donado a perpetuidad por los dueños para alumbrar la lamparilla del sagrario en la iglesia del pueblo.

Foto 3. Iglesia de San Sebastián.
Fuente: http://www.regmurcia.com

Este viejo árbol ha vivido mucho, como vemos; andando ya el Siglo XX, bajo su copa quedaban los ricoteños para "pujar" por las zagalas del pueblo, y era el lugar de encuentro para llevarse a la novia. Todas estas leyendas y hechos manifiestan el aprecio que se le tiene a este olivo silvestre o acebuche, con una de las ramas injertadas de una variedad denominada "Almena" por los valricotíes. Es muy probable que la edad de esta olivera esté alrededor del milenio, datando de la época en la que la huerta de Ricote fue trazada por los árabes, durante los siglos X y XI, aprovechando las fuentes cercanas a la localidad, que al estar ubicada fuera del valle fluvial del Segura no sufría las avenidas, siendo así muy apreciada al no ser anegados sus bienes por las frecuentes riadas.


Foto 4. Aspecto general del Valle de Ricote.

En este Siglo XXI esta olivera ha llegado a ser tan conocida que se presentó en 2008 a los premios de la ONG Bosques sin Fronteras, consiguiendo una "Mención especial en la categoría de Árbol Histórico", como curiosidad os comentamos que el diploma fue entregado por el actor Álvaro de Luna, que ha recorrido muchas veces las agrestes tierras del Sur español gracias a su papel de "El Algarrobo" en la popular serie Curro Jiménez.

Foto 5. Recogiendo el premio a la Olivera Gorda.
Fuente: http://www.magrama.gob.es

En el año 2010, la olivera, con un perímetro de tronco de 6 metros y una altura de 7,50 se encontraba tal como vemos, con gran parte de sus raíces compactadas (falta de oxígeno) bajo el asfalto de la carretera y de su arcén abandonado, incluyendo un bordillo de hormigón, lo que generaba entre otras cosas un crecimiento menor de las ramas que se situaban sobre la carretera, pese al mayor espacio y acceso a la luz (fotos 6 y 7).


Foto 6. Olivera Gorda en el año 2010.

Foto 7. Arcén abandonado y bordillo afectando al sistema radicular de olivera, 2010.

La Olivera Gorda era un caso de morir de éxito, ya que resulta frecuentada por cientos de personas que, de buena fe, se acercaban a visitarla, trepando sobre su tronco y pisoteando sobre su base (Foto 8), resultando este último hecho pernicioso para las raíces externas de entrada en base de tronco (las más importantes), ya que el pisoteo era reiterado.

Foto 8. Desgaste y deterioro de raíces basales por pisoteo que afectan  a salud del árbol, 2010.

El tronco y las ramas principales están huecas como consecuencia de las multiseculares y lógicas podas practicadas sobre el olivo para su manejo productivo agrícola (fotos 9 y 10) que, al desmochar, han generado el paso de madera viva a muerta (de albura a duramen).


Foto 9. Tronco hueco, como consecuencia de las podas de las lógicas podas de desmoche.

Foto 10. Rama  principal sur hueca como consecuencia de antiguos desmoches de poda.
.
En cualquier caso, si bien son lógicas las podas para el manejo agrícola de un árbol, no resultan necesarias e incluso son contraproducentes las aplicaciones de pinturas cicatrizantes (Foto 11) sobre las heridas que, en muchos casos, impiden el óptimo desarrollo del labio de cierre o cicatrización que genera el propio árbol (Foto 12).

Foto 11. Cortes de poda con aplicación de pinturas cicatrizantes que impiden 
desarrollo de labio de cierre del árbol.

Foto 12. Corte de poda de gran diámetro sin aplicación de pinturas cicatrizantes que
está desarrollando unos grandes labios de cierre de herida para sellarlo.

A lo largo de estos siglos la olivera ha sobrevivido, la han podado y cuidado  obteniendo abundantes cosechas, y el árbol ha conseguido alcanzar una elevada edad, perdiendo sin embargo en la actualidad gran parte de su interés productivo agrario, a la vez que adquiría un gran valor por su propia longevidad y por la gran riqueza social y cultural asociada a ella. Por todo lo anterior, su actuales dueños  y cuidadores, los hermanos Guillamón de Ricote, decidieron generosamente que había llegado el momento en el que necesitaba algunos cuidados extra, lo que supuso que se asesorara por técnicos en la cuestión y la Dirección General de Medio Ambiente decidiese actuar sobre ella y su entorno, para conseguir mejorar sus condiciones de vida, y alargarla lo más posible, lo que en parte se ha conseguido con unos trabajos que la han dejado tal y como la podemos contemplar en estos momentos.  Los trabajos principales que se realizaron sobre el árbol se comentan a continuación.


Foto 13. Olivera y su entorno adecuado en 2011.

Poda mediante la selección de los chupones (ramas) con mayores expectativas de vida, reduciendo las dimensiones de los que tenían un anclaje más inestable o estaban desarrollados en exceso. Extracción de basuras del hueco del interior del tronco e instalación de una rejilla (Foto 14) en dicho lugar para evitar que se vuelvan a depositar allí residuos.

Foto 14. Rejilla en hueco del tronco anclada a madera muerta, para evitar el depósito de basuras.

Para evitar la posible rotura de 3 de los 4 brazos principales de la olivera que tenían riesgo de ello se instalaron 3 puntales de madera (Foto 17) con zapatas de hormigón, evitando para instalar éstas la rotura de raíces utilizando aire comprimido y colocando tubo corrugado sobre ellas (fotos 15 y 16). La zona de contacto de la rama con el puntal consiste en una plantilla de caucho colocada a 1 cm de la rama sin llegar a tocarla, para que no interfiera en el crecimiento de ésta, pero en caso de que ceda el apoyo realizará su función.


Foto 15. Raíces descubiertas mediante técnica de aire comprimido
en zona de instalación de zapata de puntal de apoyo para rama.


 Foto 16. Raíces protegidas con tubo corrugado para que no sean afectadas
por la zapata de puntal de apoyo a rama.

 Foto 17. Puntales de madera para evitar rotura de brazos principales.

Otras de las acciones realizas es la aplicación de "mulch" (triturado de origen vegetal) de 6 años de antigüedad, recubriendo la proyección de copa del árbol (Foto 18), se trata de un material de excelentes propiedades que conserva la humedad del suelo y se incorpora a éste como nutriente. 

Foto 18. "Mulch" (triturado de origen vegetal) aplicado bajo la copa para mejorar el suelo.

Otra de las acciones llevadas a cabo para impedir la trepa y el pisoteo de la base del tronco fue la instalación de un cercado de madera tratada para la intemperie (fotos 13,17 y 18), así como la colocación de un cartel para poner en valor el árbol y la instalación en zona asfaltada (fuera de la proyección de copa del árbol) de dos bancos. Finalmente, se retiró el bordillo y hormigón bajo el hábito del árbol (Foto 19). Todas las acciones comentadas deben ser adecuadamente revisadas cada 2 o 3 años.




Foto 19. Zona junto al tronco donde se ha retirado el bordillo y hormigón de arcén.

Terminamos con un soneto dedicado a nuestra Olivera Gorda, lo hemos tomado prestado del blog Oficio de escribir.



 Ascendiendo el camino, desde el río,
a mano izquierda te alzas, Oh señora
de los siglos, que el tiempo añeja y dora,
como el ocaso largo del estío.

 El ondulado tronco que hago mío,
al abrazarlo, su silencio llora
y me bañan sus lágrimas sin hora,
ni forma otra de tiempo y desvarío.

 Hermana de la luna, habitas sola
y ninguna olivera  milenaria
entrelaza sus vientos con tus ramas.

  Bendición del camino, aureola
del valle de Ricote: necesaria
presencia mayestática proclamas.


FICHA BÁSICA


Especie
Olea europea var. sylvestris
Nombre común
Olivo, olivera
Nombre propio
Olivera Gorda
Término municipal
Ricote
Provincia
Murcia
Altitud
245 msnm
Perímetro
6 m
Altura
7,50 m
Superficie de Copa
79 m2
Edad aproximada
800 años
Estado de conservación
Regular
Amenazas
Cambios de uso de suelo
Estatus legal
Ley 14/2016, de 7 de noviembre, de Patrimonio Arbóreo Monumental de la Región de Murcia
Plan de actuación definido
--





domingo, 9 de agosto de 2015

Olivera, olivo "Olea europaea L."

Con nombre genérico que proviene del latín oleaceus, aceite, y epíteto específico, europaea, haciendo referencia a su distribución, si bien ésta es circunmediterránea, hoy vamos a conocer un poco más del olivo, Olea europaea, árbol al que denominamos también en nuestra tierra olivera, plantón o acebuche (para aquéllos muy viejos de aceituna pequeña).

Tradicionalmente se han considerado dos variedades o subespecies, la típica, que englobaría a todas las variedades cultivadas, y la sylvestris Brot. (acebuche) que correspondería a las estirpes silvestres. Sin embargo, la taxonomía de este genero es muy complicada, ya que es casi imposible distinguir los acebuches naturales de los olivos naturalizados nacidos de aceituna, también llamados acebuches, aunque tamaños de aceituna menores de 1 cm de diámetro indican con alta probabilidad que estamos ante la variedad silvestre

Foto 1. Olea europaea.

El olivo es considerado un árbol sagrado desde la Antigüedad. Cuenta la mitología que en un momento en que Atenea y Poseidón se disputaban una colonia, los dioses del Olimpo, a fin de dilucidar la cuestión, propusieron a ambos que regalaran un presente a los ciudadanos. Poseidón, a fuerza de tridente hizo surgir del suelo un caballo, con el que haría invencibles los ejércitos, Atenea, sin embargo, hizo brotar un olivo, lo que la llevó a la victoria, fundándose así la ciudad de Atenas.

Figura 1. Mito de la fundación de Atenas

Y es que los atenienses ya sabían seguramente de los múltiples beneficios de este árbol, desde antiguo se ha utilizado su fruto como alimento, y sobre todo, como materia para fabricar aceite, que no es únicamente alimento, sino también un ungüento que perfuma el cuerpo, fortifica los miembros y suaviza las llagas, siendo finalmente el aceite de las lámparas fuente de luz, tanto para los templos en todas las culturas mediterráneas como para los hogares. Las principales religiones del entorno mediterráneo han visto en este árbol un don de Dios, no en vano es el primero que aparece después del diluvio, cuando Noé envía una paloma que, para demostrar que ya se habían retirado las aguas, vuelve con una rama de olivo en su pico.

Foto 2. Oliveras en Molina de Segura.

El olivo se extiende por el contorno de la región mediterránea, diversos taxones muy próximos han sido descritos en diferentes zonas del Viejo Mundo con clima y vegetación de tipo mediterráneo, tales como Marruecos, Sahara central, Sudáfrica e Islas macaronésicas.
En Iberia aparece distribuido por el sur y levante, donde puede formar grandes bosques, en general más raros hacia el interior. 


Figura 2. Distribución potencial del olivo en 
la Cuenca del Mediterráneo (Oteros, 2014)

En el sudeste ibérico, por tanto, es una especie muy común y bien distribuida por todo el territorio, sólo falta en las tierras más altas y frías, por encima de los 1.000-1.100 m de altitud. Las poblaciones con más probabilidad de ser autóctonas prosperan en zonas rocosas, poco aptas para la agricultura. Producen racimos con muchas flores y dan lugar a ramas repletas de frutos muy pequeños llamados acebuchinas, con muy poca carne y hueso estriado que ocupa la mayor parte del fruto; aunque realmente en la actualidad muchos aparentes acebuches son olivos asilvestrados procedentes de antiguos cultivos o semillas que han sido dispersadas por las aves.  Siendo muy resistente a la sequía, puede crecer a partir del ombrotipo semiárido, mostrándose también indiferente a la naturaleza del sustrato.


Foto 3. Olivera. Porte.
Pequeño árbol perennifolio, hermafrodita, que puede alcanzar los 12 m de altura, aunque en montañas abruptas y zonas muy secas es habitual que presente un porte arbustivo, sobre todo si existe mucha presión ganadera en la zona. El porte del árbol adulto es muy regular, con copa oval o redondeada. Tronco un poco tortuoso, grueso, corto, pues se ramifica muy pronto. Corteza muy agrietada, especialmente en la base del tronco, pardo-grisácea.

Foto 4. Tronco con numerosos rebrotes.

Ramas erectas, largas y flexibles si crecen tranquilamente en buenas condiciones de clima y suelo, cortas, semirrígidas y con espinas cuando están muy ramoneadas por el ganado o crecen en roquedos u otros hábitats poco benignos, con corteza lisa de color gris claro. Las ramillas más jóvenes son verdoso-cenicientas.


Foto 5. Ramas y hojas de olivo.

Las hojas pecioladas, crecen opuestas, más o menos lanceoladas -en malas condiciones de crecimiento pueden ser muy pequeñas, elípticas u obovales-, con el margen entero, estrechadas en cuña hacia la base, agudas, a veces rematadas en una punta aguda, coriáceas,  con el margen vuelto hacia el envés, de color verde mate-grisáceo por el haz y ceniciento-plateadas por el envés, que está recubierto de pelos escamosos.

Florece de abril a junio, cuyas inflorescencias en racimos de cimas axilares, tienen flores blancas, pequeñas, casi sin pedúnculo, con cáliz en forma de cúpula verdosa y corola de una sola pieza, con tubo corto y 4 lóbulos blancos a modo de pétalos abiertos en estrella. Tienen sólo 2 estambres que nacen soldados al tubo de la corola, cuyas anteras amarillas son  muy vistosas.


Foto 6. Flores con sus vistosos estambres.
Fuente: www.photomazza.com

Fructifica de octubre a diciembre, y el fruto es una drupa, que es el nombre latino de la oliva y se ha tomado prestado en botánica para definir cualquier fruto carnoso e indehiscente, con capa más interna endurecida, de consistencia pétrea que alberga en su interior una semilla, que en este caso es de forma elipsoidea y color verde en las primeras etapas pasando a negro cuando madura, con hueso muy duro y una sola semilla en su interior. En la variedad silvestre este fruto tiene un tamaño de 0,5 a 1 cm., siendo mayor en las cultivadas, lo cual constituye la diferencia sustancial entre el acebuche y las variedades de olivo manejadas, como hemos indicado anteriormente.



Foto 7. Fruto. Olea europaea var. sylvestris.






Foto 8. Fruto.
Olea europaea var. europaea.


Y es que la domesticación de los árboles frutales es generalmente considerada como mucho más tardía que la domesticación de herbáceas (cereales y legumbres), aunque los ejemplos de frutales utilizados por el ser humano de modo primigenio incluyen el olivo, la palmera datilera y la higuera, que eran importantes recursos en el Mediterráneo oriental en torno al 6000 AP. También se sabe que se recolectaron aceitunas ya directamente del medio natural sobre el 19000 AP en Palestina, junto con almendra, pistacho y uva, por tanto, transcurrió un tiempo desde que comenzaron a ser utilizadas las especies citadas hasta que fueron domesticadas y puestas en cultivo. Todo lo anterior indica que la recolección de frutos del árbol no era una actividad humana exclusiva del Holoceno.

Desde tiempos inmemoriales se ha utilizado el acebuche como portainjerto para el olivo. El olivo cultivado (O. europaea var. europaea) comprende una serie de cultivariedades procedentes del acebuche autóctono mediterráneo, y aunque algunos autores han visto su origen en otras especies o subespecies africanas no típicamente mediterráneas de acebuches se ha demostrado, por afinidades genéticas, que procede de los mediterráneos, siendo, por otra parte, lógico, ya que existen evidencias arqueológicas de aceituna de mesa y aceite de oliva en el Mediterráneo desde hace al menos 4.000 años.

Foto 9. Viejo olivo en Cañada de la Olivera.

Este árbol, por tanto, ha sido una de las principales fuentes de salud y riqueza en los países mediterráneos, constituyendo hoy la cultura del olivo uno de nuestros más valiosos patrimonios. Sin embargo, últimamente los ejemplares más viejos son objeto de una fuerte demanda de jardinería, por lo que son arrancados del lugar donde han vivido, acaso por siglos, para ser plantados en rotondas y jardines en los que, en muchos casos, acaban su vida antes de lo que deberían. Consideramos desde aquí que sería bueno que se regulara su trasplante al igual que, por ejemplo, se realiza con la palmera datilera en numerosos lugares del sudeste ibérico.