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domingo, 30 de julio de 2017

Almiguinar de Molinicos, Albacete

Hace ya un año visitamos, acompañados de un amigo del blog que nos llevó a conocer algunos árboles más de la zona, este almez "Celtis australis" o almiguinar, como se les llama aquí.

Foto 1. Almiguinar de Molinicos, Albacete.

Este fin de semana aciago en el que un gran incendio amenaza la Sierra del Segura, hemos querido publicar la entrada de un árbol serrano, aunque situado en un entorno urbano, y debido a eso con algunos problemas biomecánicos, como suele suceder cuando los humanos nos inmiscuimos demasiado en la naturaleza.

Foto 2. Cortés posa junto al almez de su pueblo.

Con 16 m de altura este gran almez es un árbol muy querido en el pueblo, ya que es percibido como un habitante más, hasta los más ancianos lo conocen desde siempre y los niños han jugado bajo su sombra y han recogido sus "almiguinas" (nombre dado en Molinicos a los frutos) y quizá lanzado sus huesos a través de una cerbatana como hacían los zagales de la cuenca del Segura en otros tiempos en los que se vivía más en contacto con la tierra.

Foto 3. Contando anillos.

Una de sus ramas cortadas nos dará una pista sobre su edad, 75 anillos hemos contado, así que le calculamos unos 100 años en los que ha sufrido la compactación del suelo a su alrededor (nos comentan que al menos hay 1 metro y medio de tierra sobre sus raíces) y diversas heridas de poda que le han dejado oquedades al no poder cerrar bien las mismas.


Foto 4. Herida  por corte de poda con
estructura de "cuerno de carnero" que 
ya no podrá cerrar.

Los grandes cortes de poda practicados sobre el árbol han dado lugar a la formación de abundante corteza constituyendo labios de cierre, pero en muchos casos no se ha podido cerrar totalmente la herida, dado las grandes dimensiones de esta y se ha producido una oquedad hacia el tronco o una estructura en "cuerno de carnero" que debilita biomecánicamente al almez, aparte de constituir una excelente vía de entrada para los patogenos.

Foto  5. Oquedades por heridas de poda.

Algo muy común en los árboles y que se hace, queremos pensar más por desconocimiento, que con mala intención, son los nombres y las fechas grabadas en el tronco, que nuestro árbol de hoy también tiene, y que son perjudiciales, porque la parte por la que fluye la savia en un árbol es la parte más superficial del leño, la albura, justo debajo de la corteza, y si rompemos esta dejamos expedita la vía de entrada a organismos que pueden dar lugar a patologías graves, las cuales pueden afectar tanto fisiológica como fitopatológicamente hablando al almez.

Foto 6. Inscripciones sobre el tronco, nada positivas para el árbol.

Y para terminar, señalar lo importante que esta especie arbórea resulta para la fauna, a la que da soporte como biotopo y a través de las nutritivas almecinas que alimentan a gran cantidad de aves y, dado el caso, pequeños mamíferos. Ni que decir tiene, que al ser un árbol urbano que ha crecido en dicho entorno está adaptado a los usos que los humanos le dan, en este caso como excelente sombra bajo la que cobijarnos.

Foto 7.  Entorno urbanizado del árbol, junto al arroyo Morote.

Por hoy no diremos mucho más, agradecer al pueblo de Molinicos su hospitalidad y los cuidados que ofrecen a este gran árbol y a esa magnífica sierra que los rodea, y esperar que las noticias que nos llegan del incendio en estos momentos, que son el probable desalojo del pueblo, no se cumplan y se controle éste lo antes posible. Nuestro reconocimiento para todos los que están trabajando en estos momentos y para los que trabajan día a día para que esta Sierra del Segura siga siendo uno de los lugares más bellos y con más biodiversidad de toda Europa.


FICHA BÁSICA


Especie
Celtis australis
Nombre común
Almez, latonero, lironero, almiguinar
Nombre propio
Almiguinar de Molinicos
Término municipal
Molinicos
Provincia
Albacete
Altitud
850 msn
Perímetro
3,02 m
Altura
16 m
Edad aproximada
100 años
Estado de conservación
Regular
Amenazas
Obras en zona radicular y podas inadecaudas
Estatus legal
--
Plan de actuación definido
--


domingo, 19 de febrero de 2017

Latonero de El Niño (RIP)

Hace un par de semanas murió otro de los árboles monumentales de Murcia, el Latonero de El Niño "Celtis australis"; las rachas de viento que azotaron nuestra región hicieron que cayera pero la razón principal de su muerte no fue esa, el árbol ya estaba debilitado y eso sólo le dio la puntilla, como ya hemos comentado por aquí en otras ocasiones.

En la Foto 1 vemos el latonero en el otoño de 1999 en todo su esplendor, a su lado una acequia mayor discurría en aquel momento con su cauce de tierra sin hormigonar, un lustroso herbazal crecía en sus quijeros (márgenes), y nuestro árbol tenía por tanto una gran disponibilidad hídrica que le proporcionaba una gran vitalidad.

Foto 1. Latonero de El Niño. Año 1999.

En el año 2000 hablábamos de este almez en Carrillo, A. F., Sánchez, P. & Guerra, J. 2000. Árboles Monumentales y Singulares de la región de Murcia y territorios limítrofes. Universidad de Murcia-CAM-ASFOREMU. Murcia, y su tronco servía para ilustrar la portada del mismo.


Foto 2. Portada con fotografía del tronco Latonero
de El Niño en primer plano.

Os dejamos la ficha que le describía en aquel momento haciendo notar que ya se habló de que el "entubamiento" (hormigonado) de la acequia de la que medraba el latonero podía perjudicarle gravemente, como desgraciadamente ha sido.


Como si del libro de García Márquez se tratara, en el caso de este árbol podemos hablar de "Crónica de una muerte anunciada", ya que han concurrido muchas circunstancias a su alrededor que han ido mermando su "calidad de vida" y que han influido en esa debilidad que le ha conducido a su apeo hace un par de semanas. 

En la Foto 3, hecha en 2008 observamos una diferencia en el entorno, y es que la acequia ya está hormigonada, hecho que perjudicó las raíces del lado sur-suroeste, ya que algunas fueron cercenadas al realizar la obra, lo que pronto se empezaría a notar en el vigor de las ramas que crecían sobre en dicha dirección. También observamos la vegetación seca a su alrededor, efecto de la aplicación de herbicidas.

Foto 3. Acequia mayor hormigonada junto al latonero, año 2008.
Foto 4. Ramas secas sobre la acequia, año 2011
Muy gráfica es la comparación que hacemos en las dos fotografías siguientes, en las que se aprecia el antes y el después, en la foto de la derecha se ven ya ramas cortadas, probablemente porque se fueron secando, como hemos dicho, y consecuencia de ello y aumentando la imagen de los cortes, podemos contemplar las galerías que han hecho los xilófagos que iban degradando la estructura mecánica del árbol.

Foto 5. Comparativa del lado E del almez, antes y después del hormigonado de la acequia.
Obsérvese en el detalle la prolífica entrada de insectos xilófagos a través de la rama cortada.

Esta no ha sido la única perturbación que ha sufrido el almez a lo largo de su vida, también se construyó un gaseoducto que afectó al oeste de su sistema radicular y le debilitó si cabe aún más, con lo que fueron apareciendo otros oportunistas a degradar su madera, como es el caso del hongo que vemos en la Foto 6, cuya especie le ha afectado negativamente, siendo el principal responsable de la caída del lironero al haber degradado gran parte de su madera.

Foto 6. Perenniporia fraxinea, fructificación sobre Latonero de El Niño
Todos los factores enumerados, amén del colofón final consistente en la construcción de una caseta en su lado noreste (aunque el árbol estaba ya tocado de muerte), ha generado la merma de su vitalidad y la posterior afección a su estructura por hongos (fotos 6 y 7) e insectos (Foto 5), quedándose prácticamente sin soporte interior y perdiendo el apoyo de los cordones de madera de tronco del lado suroeste, lo que ha provocado que el vendaval de la semana pasada se llevara por delante este monumental latonero, uno de los mayores del sudeste ibérico.



Foto 7. P. fraxinea, fructificación (parte blanca) y madera degradada (muerta) por él de más de la mitad de la sección del tronco.

Hemos llegado hasta el final como si se tratara de un capítulo de una de esas series policíacas en la que los forenses son capaces de desgranar los misterios uno a uno, claro, dirá alguien, una vez muerto y ya a posteriori es fácil adivinar... ¿Y por qué no se hizo nada para prevenir si se veía venir la muerte del árbol?

En primer lugar, decir que, aunque pueda parecer lo contrario en algún momento, no queremos que nadie se sienta atacado, ya que hemos ido nombrando diversas afecciones que se le han causado y se podría pensar que buscamos culpables. Simplemente queremos poner de relieve que todo tiene sus consecuencias aunque incluso de los males se pueden sacar enseñanzas. También es cierto que hasta el pasado mes de noviembre no había ninguna regulación sobre los árboles monumentales en Murcia, y tampoco podemos cargar sobre los dueños, ya que en muchos casos están en terrenos privados, la responsabilidad de hacer (o no hacer) ciertos trabajos que puedan alargar la vida de nuestros admirados monumentos naturales, ya que los propietarios son los primeros que intentan cuidarlos al ser estos seres vivos más longevos que ellos un recuerdo de sus antepasados, si bien es cierto que "cuidar" un árbol singular requiere ciertos conocimientos técnicos que no siempre coinciden con los de una cultura fruticultora como la nuestra. En cualquier, caso vaya desde aquí, por tanto, nuestro agradecimiento a todos los que han cuidado a alguno de estos árboles y que han hecho que podamos conocerlos.
Por otra parte, y para terminar, vaya también el mensaje de que a veces se pueden calibrar las consecuencias y de que, quién sabe, haber dejado junto al árbol unos metros la acequia sin cementar, un fungicida a tiempo, una reducción de copa bien realizada, unos soportes..., habrían alargado la vida de este latonero. Por lo demás, un diagnóstico y una cura a tiempo puede hacer que otros árboles que tengan alguna merma en este momento sobrevivan para que las generaciones venideras puedan disfrutar de ellos y la biodiversidad resulte beneficiada.


FICHA BÁSICA

Especie
Celtis australis
Nombre común
Almez, latonero, lironero
Nombre propio
Latonero de El Niño
Término municipal
Mula
Provincia
Murcia
Altitud
436 msnm
Perímetro
3,85 m
Altura
17 m
Edad aproximada cuando murió
130 años

domingo, 15 de marzo de 2015

Latonero del Campillo, Blanca

El "Latonero del Campillo" (Celtis Australis), situado en la población de Blanca, en pleno Valle de Ricote, es probablemente el almez de mayor cuerda de toda la Región de Murcia y uno de los 5 mayores por perímetro de tronco del sudeste ibérico.


Foto 1. Latonero y su entorno.

Situado junto a una casa y rodeado de un huerto de limoneros (Foto 1), ha sido regado junto a éstos  y otros cultivos que les precedieron.

Con una altura de 17,50 m y un área de proyección de copa de 260 m2 , sus ramas alcanzan la casa y ha servido como árbol de sombra para el descanso de sus moradores y el desempeño de las tareas agropecuarias. El árbol está estratégicamente situado al sur del edificio, por lo que proyecta sombra sobre él, permitiendo que en el estío la temperatura  no sea tan elevada intramuros y, por contra, al ser un árbol de hoja caduca la luz alcanza la casa en el invierno, realizando por tanto el latonero una excelente labor como regulador térmico de la edificación.

Foto 2. Porte y ubicación del  almez al sur de la casa.


Su perímetro de tronco es de 5,20 m es, como ya hemos dicho.Tiene el tronco hueco, con una hendidura por su centro perpendicular al suelo (Foto 3) y numerosas heridas fruto de las podas.

Foto 3. Vista norte del tronco, obsérvese la hendidura central.

El árbol ha sufrido desmoches sucesivos de las ramas principales, lo que ha provocado el ataque de hongos que han vaciado el tronco, y una estructura arbórea descompensada en la actualidad, ya que la copa se ha hecho demasiado grande (Foto 2) para la mala sustentación que pueden darle unas ramas principales nacidas como rebrotes de desmoches sucesivos. Si bien, al no ser el almez todavía viejo para la especie (pueden vivir en torno 5 siglos), está reaccionando colocando madera nueva de unión en la hendidura del tronco para que éste no se rompa en dos mitades  (Foto 4). 

Foto 4. Madera nueva colocada por el árbol para que el tronco no se abra en dos.

En cualquier caso, la copa parece haber dejado de crecer en altura, lo cual es beneficioso para que el efecto vela del viento al soplar sobre ésta no aumente. El problema es que las ramas principales actuales nacidas de los rebrotes por los desmoches crecen de modo paralelo y en grosor, por lo que terminarán empujándose unas a otras hasta hacer que la estructura arbórea colapse (Foto 5). Habría pues que realizar alguna poda de mantenimiento, pues una vez que se desmocha un árbol, luego no queda más remedio que seguir podando del modo más adecuado posible, para no empeorar la situación generada.



Foto 5. Ramas surgidas por desmoche de las principales, empujándose 
entre sí al crecer terminarán por colapsar (desgajarse).


Por lo demás, para terminar en lo que a la estructura arbórea se refiere, el almez está inclinado hacia el norte, como consecuencia de haber sufrido muerte de raíces tensoras del sur, al haberse colocado allí un gran montón de tierra que compactó e hizo morir dichas raíces por falta de acceso al oxígeno. Para compensarlo el árbol ha generado un rebrote nuevo desde la base que también terminará por empujar al tronco viejo (Foto 6).

Foto 6. Vista este del tronco y ramas principales, obsérvese la inclinación del árbol hacia el norte
y la aparición de un nuevo rebrote basal en lado izquierdo (sur) de la foto.


Seguimos con las raíces de este árbol singular. Visto desde el punto de vista evolutivo la raiz es un apéndice del organismo fotosintético, la copa , que sirve para aumentar el contacto con el medio terrestre (dar sujeción) y obtener el agua y las sales minerales, así como otros elementos que van a formar parte de las moléculas estructurales y metabólicas de los árboles. Son, por tanto, imprescindibles para que el almez se pueda mantener en buen estado. En la creencia huertana de que algunos árboles como el latonero son de raíces totipotentes, en el lado oeste le ubicaron un muro de hormigón que le afectó al sistema radicular de esa parte (Foto 7), pero lo ha superado.

Foto 7. Muro de hormigón ubicado afectando al sistema radicular.


Por último, estimamos que el latonero tiene una edad aproximada de 140 años, pudiéndose comprobar en algunas ramas cortadas anillos de crecimiento más o menos anchos (Foto 8), dependiendo sobre todo de las agresiones (desmoches) que el árbol ha sufrido, ya que al encontrarse en un regadío tradicional los anillos no indican años más o menos secos.

Foto 8. Sección de rama, obsérvese los anillos de crecimiento anual, 
así como también las galería de insectos perforadores.

En definitiva, este árbol necesita de unos trabajos realizados por especialistas adecuados (no de cualquier persona que sepa manejar una motosierra), para poder vivir un poco más. En cualquier caso esperemos que pese a todas las agresiones sufridas sea capaz todavía de acompañarnos algunos años.



jueves, 26 de febrero de 2015

Latonero, almez "Celtis australis"

El nombre genérico de esta especie es el que le daban los latinos, y el epíteto, también de origen latino se refiere a que procede del sur. Conocido en nuestra tierra como "latonero" o "lironero", el almez (Celtis australis) es un árbol, con alturas comprendidas entre los 15-20 m, aunque puede alcanzar hasta los 30 y, por lo general llega a tener un diámetro de tronco de 1 m o incluso un poco más, aunque en el sudeste ibérico hay ejemplares monumentales que casi alcanzan los 2 metros.

Foto 1. Latonero de la Encarnación

La corteza del tallo y ramas principales es de un color blanquecino muy característico, lisa, con pocas grietas y cuando éstas aparecen, son poco profundas (Foto 2). Las hojas son alternas, de color verde intenso doblemente dentadas y caducas. Florece de abril a mayo, y nos regala los latones (almecinas), su fruto, que es una drupa (fruta) comestible, desde agosto hasta noviembre (Foto 3). Dicho fruto es una significativa fuente de alimentación para un gran número de aves frugívoras. En nuestro territorio es la merla (mirlo), tal vez, la principal consumidora de latones y, por ende, una excelente dispersadora de sus semillas que acabar generando pequeños latoneros en los lugares donde el ave las deposita, toda vez que ha consumido la carne del fruto. Por lo demás, los niños de las zonas rurales de Tudmiria han jugado con el hueso del fruto como proyectiles lanzados con cerbatana.


Foto 2. Almez del Molino de la Olma

Foto 3. Hojas y frutos de latonero

Se extiende por todo el Mediterráneo (Figura 1), sobre bosques de diverso tipo, pero principalmente riparios, sobre terrenos tanto básicos como ácidos, con suelos profundos y relativamente húmedos, más frecuentemente junto a ríos y arroyos, aunque sea en terreno pedregoso, y se ve favorecido por las prácticas agrícolas y podas. No soporta bien las heladas, requiere climas templados y cálidos, por lo que no suele superar los 1.200 m de altitud.

Figura 1. Distribución de Celtis australis en el Mediterráneo. Blanco et al, 1997


En el sudeste ibérico es una especie relativamente común, silvestre, asilvestrada o cultivada, por los encajonamientos del río Segura desciende hasta Archena y Ulea, y ha sido cultivado prácticamente en toda las zonas de regadío tradicional de las cuencas del Segura, Vinalopó y  Almanzora. Hoy día, en las zonas cálidas de vega de dichas cuencas se pueden encontrar almeces asilvestrados en algunos bancales  que no se cultivan desde hace décadas.

Foto 4. Almez de 3 años plantado en un barranco del sudeste.

En la Figura 2 vemos cómo se extiende por gran parte de la
Península Ibérica, aunque es más frecuente en el Este y Sur.


Figura 2. Distribución de Celtis australis en la Península Ibérica. Blanco et al, 1997



El latonero posee una madera bastante elástica y dura por lo que se usa en carretería y para fabricar astiles y útiles de agricultura. Fue también usado para leña y carbón. Además, se emplea para ramón (alimento) del ganado, como ornamental y, como ya hemos dicho, sus frutos son comestibles.



Foto 5. Almez del Molino de la Olma
A pesar de su carácter primocolonizador, el estado de la especie en nuestra área no es muy dinámico, ya que las zonas de vega por donde se extendía han sido muy alteradas o urbanizadas. Los ejemplares mas nobles se encuentran obviamente en el seno de regadíos tradicionales, el Latonero de la Encarnación (Foto 1) y el del Molino de la Olma (Fotos 2 y 5) son unos representantes singulares de esta especie en nuestro territorio y los conoceremos mejor más adelante, en una entrada dedicada exclusivamente a cada uno de ellos.