domingo, 30 de agosto de 2015

Álamo, "Populus alba L."


Vamos a conocer en la entrada de hoy las características de un árbol presente en casi toda la península ibérica y que en el sudeste aparece formando bosquetes en fuentes, barrancos, ríos y arroyos. El álamo, álamo blanco o chopo blanco, Populus alba L.


Foto 1. Bosquete de ribera con álamos blancos.

Populus es el nombre genérico dado por los latinos al chopo. El epíteto específico hace referencia al color blanco de la corteza de este árbol caducifolio que puede alcanzar los 30-35 m de altura. Se distribuye por el centro y sur de Europa, oeste de Asia y norte de África.

Figura 1. Distribución de Populus alba en Europa.

Este álamo no tolera tanto el frío como el álamo negro, no obstante en el sudeste de Iberia alcanza los 1.500 metros de altitud, pudiendo soportar heladas de hasta - 15ºC, como vemos en la foto 2, de los álamos de Fuente Mellinas en Moratalla. En la mitad norte de la península ibérica, en general, no suele sobrepasar los 1.000 m de altitud. Prefiere los suelos de naturaleza básica, frescos y arenosos, llegando a soportar ciertos niveles de salinidad.


Foto 2. Álamo monumental de Fuente Mellinas en primer plano, Moratalla.

Caducifolio, como ya hemos dicho, y dioico, adopta un porte irregular, con el tronco más o menos derecho, liso y grueso (excepcionalmente hasta 2,5 m de diámetro en algunos ejemplares) y la corteza de grisáceo-blanquecina a blanca, poco agrietada, salvo en los ejemplares añosos, en los que se engrosa y agrieta profundamente, al menos en la base o mitad inferior.


Foto 3. Detalle de troncos de álamos.
Sus ramillas están densamente cubiertas de pelos afieltrados, y sus hojas son alternas, tienen un largo peciolo y forma suborbicular a elíptica, más o menos palmeadas, enteras en la base y suave o profundamente lobulado-dentadas hacia la mitad terminal, muy poco pilosas, de color verde oscuro por el haz y blanquecinas y cubiertas de pequeños pelos por el envés.


Foto 4. Detalle de hojas de álamo.

Los álamos florecen entre enero y mayo (dependiendo de la termicidad del lugar), en amentos cilíndricos colgantes con vello los masculinos, y flores con filamentos blancos y anteras púrpuras al principio, que se vuelven amarillentas con posterioridad, siendo sin embargo glabrescentes los femeninos, con flores que poseen dos estigmas verdoso amarillentos. 


Foto 5. Flores femeninas de álamo.

Foto 6. Flores masculinas de álamo.

El fruto es una pequeña cápsula oblongo-cónica de unos 4 mm, que se abre en dos valvas que liberan numerosas semillas con largos pelos blanquecinos y algodonosos entre los meses de abril y junio, según las localidades.


Foto 7. Copas de álamos en flor.

Existen varios relatos mitológicos relacionados con el álamo blanco, según uno de ellos la ninfa Leuce (la blanca) fue raptada por Hades y llevada a los infiernos, pero al no ser inmortal, cuando llegó su hora, éste la transformó en un álamo blanco que se alzaba en los Campos Elíseos, morada de los muertos reservada a las almas virtuosas.  Otra leyenda nos explica a qué se debe el doble color de las hojas del árbol protagonista hoy, y es que Heracles, en uno de sus trabajos, cuando fue a buscar a Cerbero, se hizo una corona con ramas de álamo, con lo que la parte vuelta hacia el infierno tomó el color oscuro del humo, sin embargo, la cara de las hojas que estuvo en contacto con el sudor de su frente permaneció fría y se quedó clara. Se afirma asimismo que la madera de álamo era la única que se permitía usar en los sacrificios a Zeus, con lo que se le ha considerado un árbol protector y asociado a la vida eterna. 


Figura 2. Hércules y el Cancerbero. Zurbarán
Fuente: Museo del Prado

Seguimos en Grecia, aunque ahora ya dejando las leyendas y hablando de las propiedades del álamo, de las que Dioscórides hace la siguiente descripción  en su obra "De Materia Medica", precursora de la moderna farmacopea y que alcanzó gran difusión en la Edad Media, tanto en el original griego como en sus traducciones a latín o árabe:
Figura 2. Dioscórides

La corteza del árbol álamo blanco, bebida en cantidad de una sola onza aproximadamente es beneficiosa contra la ciática y la estranguria. Cuentan que también es esterilizante bebida, tras mezclarla con riñón de mulo, y que sus hojas, bebidas en mezcla con vinagre, después de la menstruación, se dice, producen los mismos efectos. 

El jugo de sus hojas, instilado tibio, es beneficioso contra el dolor de oídos. Las pequeñas bayas que aparecen en la germinación de las hojas, majadas y mezcladas con miel, y aplicadas como ungüento, curan la ambliopía. Algunos cuentan que la corteza del álamo blanco y del negro cortadas en trozos finos y diseminadas en campos estercolados, en cualquier estación del año, hacen crecer hongos comestibles.



En nuestro país, su madera se ha utilizado en todo tipo de menesteres donde se requieran piezas de poco peso y dureza (palillos higiénicos, cerillas, etc.). También se ha usado su ramón, y es que sus brotes tiernos son comidos por el ganado. Antiguamente se utilizaba como fijador natural de las riberas y ciertas variedades europeas de álamo blanco son utilizadas en jardinería.

El álamo blanco es una especie polimorfa de la que se han descrito cantidad de subespecies y variedades. Además, se hibrida con cierta facilidad, siendo uno de sus híbridos más conocidos el Populus x canescens (Aiton) Sm., según parece, surgido del cruce con P. tremula L. Se parece bastante a P. alba pero se diferencia bien por tener las hojas adultas glabras (sin pelo) por ambas caras y largo pecíolo aplanado, como  P. tremula.  Es posible observar P. x canescens en el Altiplano granadino, Los Vélez, y zonas más altas de la comarca del Noroeste de Murcia, a partir de unos 900 metros de altitud. 


Foto 8. Alamedas en la ribera del río Segura, Cañaverosa.
El estado de conservación del álamo blanco autóctono es bastante precario, ya que los lugares donde mas abundaba eran las riberas de las vegas media y baja del Segura, que en la actualidad se encuentran en gran parte devastadas (canalizadas) a partir del Valle de Ricote. Es por ello, que las autoridades deberían proteger de forma prioritaria las zonas donde todavía sobrevive.

domingo, 23 de agosto de 2015

Olivera Gorda, Ricote

En el lado izquierdo de la carretera que va desde Ojós hasta Ricote, junto a una curva, aproximadamente un kilómetro antes de llegar a esta última localidad, se encuentra la que conocemos como Olivera Gorda (Olea europaea var. sylvestris), un acebuche varias veces injertado a lo largo  de los siglos con las variedades de aceituna que más interesaban a sus propietarios.

Foto 1. Aspecto actual de la Olivera Gorda.
Es éste uno de los árboles más ancianos y conocidos de la Región de Murcia, y a él se asocian varias leyendas. Según los valricotíes bajo esta olivera se coronó rey Ibn-Hud, caudillo musulmán de la Cora de Tudmir, en el año 1228, momento en que se alzó contra el poder Almohade, y que llegó a tener en su poder prácticamente la totalidad de Al-Andalus. También se cuenta que bajo su copa los moriscos se rindieron a las tropas del rey catalano-aragonés Jaume I, en 1266.


Foto 2. Recreación de moriscos en Medina Siyasa. Al fondo el Valle de Ricote.
Fuente: Joaquín Salmerón Juan.

En época cristiana la intercesión mítica de este árbol, que debería a este hecho su longevidad, hizo que en una ocasión en que los habitantes del vecino pueblo de Ojós intentaron apropiarse del patrón del pueblo, San Sebastián, éstos no pudieron pasar más allá de la olivera, ya que al acercarse a ella la imagen empezó a pesar tanto que ni los animales de carga podían hacer el traslado, por lo que tuvieron que devolverla a Ricote. Su aceite fue donado a perpetuidad por los dueños para alumbrar la lamparilla del sagrario en la iglesia del pueblo.

Foto 3. Iglesia de San Sebastián.
Fuente: http://www.regmurcia.com

Este viejo árbol ha vivido mucho, como vemos; andando ya el Siglo XX, bajo su copa quedaban los ricoteños para "pujar" por las zagalas del pueblo, y era el lugar de encuentro para llevarse a la novia. Todas estas leyendas y hechos manifiestan el aprecio que se le tiene a este olivo silvestre o acebuche, con una de las ramas injertadas de una variedad denominada "Almena" por los valricotíes. Es muy probable que la edad de esta olivera esté alrededor del milenio, datando de la época en la que la huerta de Ricote fue trazada por los árabes, durante los siglos X y XI, aprovechando las fuentes cercanas a la localidad, que al estar ubicada fuera del valle fluvial del Segura no sufría las avenidas, siendo así muy apreciada al no ser anegados sus bienes por las frecuentes riadas.


Foto 4. Aspecto general del Valle de Ricote.

En este Siglo XXI esta olivera ha llegado a ser tan conocida que se presentó en 2008 a los premios de la ONG Bosques sin Fronteras, consiguiendo una "Mención especial en la categoría de Árbol Histórico", como curiosidad os comentamos que el diploma fue entregado por el actor Álvaro de Luna, que ha recorrido muchas veces las agrestes tierras del Sur español gracias a su papel de "El Algarrobo" en la popular serie Curro Jiménez.

Foto 5. Recogiendo el premio a la Olivera Gorda.
Fuente: http://www.magrama.gob.es

En el año 2010, la olivera, con un perímetro de tronco de 6 metros y una altura de 7,50 se encontraba tal como vemos, con gran parte de sus raíces compactadas (falta de oxígeno) bajo el asfalto de la carretera y de su arcén abandonado, incluyendo un bordillo de hormigón, lo que generaba entre otras cosas un crecimiento menor de las ramas que se situaban sobre la carretera, pese al mayor espacio y acceso a la luz (fotos 6 y 7).


Foto 6. Olivera Gorda en el año 2010.

Foto 7. Arcén abandonado y bordillo afectando al sistema radicular de olivera, 2010.

La Olivera Gorda era un caso de morir de éxito, ya que resulta frecuentada por cientos de personas que, de buena fe, se acercaban a visitarla, trepando sobre su tronco y pisoteando sobre su base (Foto 8), resultando este último hecho pernicioso para las raíces externas de entrada en base de tronco (las más importantes), ya que el pisoteo era reiterado.

Foto 8. Desgaste y deterioro de raíces basales por pisoteo que afectan  a salud del árbol, 2010.

El tronco y las ramas principales están huecas como consecuencia de las multiseculares y lógicas podas practicadas sobre el olivo para su manejo productivo agrícola (fotos 9 y 10) que, al desmochar, han generado el paso de madera viva a muerta (de albura a duramen).


Foto 9. Tronco hueco, como consecuencia de las podas de las lógicas podas de desmoche.

Foto 10. Rama  principal sur hueca como consecuencia de antiguos desmoches de poda.
.
En cualquier caso, si bien son lógicas las podas para el manejo agrícola de un árbol, no resultan necesarias e incluso son contraproducentes las aplicaciones de pinturas cicatrizantes (Foto 11) sobre las heridas que, en muchos casos, impiden el óptimo desarrollo del labio de cierre o cicatrización que genera el propio árbol (Foto 12).

Foto 11. Cortes de poda con aplicación de pinturas cicatrizantes que impiden 
desarrollo de labio de cierre del árbol.

Foto 12. Corte de poda de gran diámetro sin aplicación de pinturas cicatrizantes que
está desarrollando unos grandes labios de cierre de herida para sellarlo.

A lo largo de estos siglos la olivera ha sobrevivido, la han podado y cuidado  obteniendo abundantes cosechas, y el árbol ha conseguido alcanzar una elevada edad, perdiendo sin embargo en la actualidad gran parte de su interés productivo agrario, a la vez que adquiría un gran valor por su propia longevidad y por la gran riqueza social y cultural asociada a ella. Por todo lo anterior, su actuales dueños  y cuidadores, los hermanos Guillamón de Ricote, decidieron generosamente que había llegado el momento en el que necesitaba algunos cuidados extra, lo que supuso que se asesorara por técnicos en la cuestión y la Dirección General de Medio Ambiente decidiese actuar sobre ella y su entorno, para conseguir mejorar sus condiciones de vida, y alargarla lo más posible, lo que en parte se ha conseguido con unos trabajos que la han dejado tal y como la podemos contemplar en estos momentos.  Los trabajos principales que se realizaron sobre el árbol se comentan a continuación.


Foto 13. Olivera y su entorno adecuado en 2011.

Poda mediante la selección de los chupones (ramas) con mayores expectativas de vida, reduciendo las dimensiones de los que tenían un anclaje más inestable o estaban desarrollados en exceso. Extracción de basuras del hueco del interior del tronco e instalación de una rejilla (Foto 14) en dicho lugar para evitar que se vuelvan a depositar allí residuos.

Foto 14. Rejilla en hueco del tronco anclada a madera muerta, para evitar el depósito de basuras.

Para evitar la posible rotura de 3 de los 4 brazos principales de la olivera que tenían riesgo de ello se instalaron 3 puntales de madera (Foto 17) con zapatas de hormigón, evitando para instalar éstas la rotura de raíces utilizando aire comprimido y colocando tubo corrugado sobre ellas (fotos 15 y 16). La zona de contacto de la rama con el puntal consiste en una plantilla de caucho colocada a 1 cm de la rama sin llegar a tocarla, para que no interfiera en el crecimiento de ésta, pero en caso de que ceda el apoyo realizará su función.


Foto 15. Raíces descubiertas mediante técnica de aire comprimido
en zona de instalación de zapata de puntal de apoyo para rama.


 Foto 16. Raíces protegidas con tubo corrugado para que no sean afectadas
por la zapata de puntal de apoyo a rama.

 Foto 17. Puntales de madera para evitar rotura de brazos principales.

Otras de las acciones realizas es la aplicación de "mulch" (triturado de origen vegetal) de 6 años de antigüedad, recubriendo la proyección de copa del árbol (Foto 18), se trata de un material de excelentes propiedades que conserva la humedad del suelo y se incorpora a éste como nutriente. 

Foto 18. "Mulch" (triturado de origen vegetal) aplicado bajo la copa para mejorar el suelo.

Otra de las acciones llevadas a cabo para impedir la trepa y el pisoteo de la base del tronco fue la instalación de un cercado de madera tratada para la intemperie (fotos 13,17 y 18), así como la colocación de un cartel para poner en valor el árbol y la instalación en zona asfaltada (fuera de la proyección de copa del árbol) de dos bancos. Finalmente, se retiró el bordillo y hormigón bajo el hábito del árbol (Foto 19). Todas las acciones comentadas deben ser adecuadamente revisadas cada 2 o 3 años.




Foto 19. Zona junto al tronco donde se ha retirado el bordillo y hormigón de arcén.

Terminamos con un soneto dedicado a nuestra Olivera Gorda, lo hemos tomado prestado del blog Oficio de escribir.



 Ascendiendo el camino, desde el río,
a mano izquierda te alzas, Oh señora
de los siglos, que el tiempo añeja y dora,
como el ocaso largo del estío.

 El ondulado tronco que hago mío,
al abrazarlo, su silencio llora
y me bañan sus lágrimas sin hora,
ni forma otra de tiempo y desvarío.

 Hermana de la luna, habitas sola
y ninguna olivera  milenaria
entrelaza sus vientos con tus ramas.

  Bendición del camino, aureola
del valle de Ricote: necesaria
presencia mayestática proclamas.


FICHA BÁSICA


Especie
Olea europea var. sylvestris
Nombre común
Olivo, olivera
Nombre propio
Olivera Gorda
Término municipal
Ricote
Provincia
Murcia
Altitud
245 msnm
Perímetro
6 m
Altura
7,50 m
Superficie de Copa
79 m2
Edad aproximada
800 años
Estado de conservación
Regular
Amenazas
Cambios de uso de suelo
Estatus legal
Ley 14/2016, de 7 de noviembre, de Patrimonio Arbóreo Monumental de la Región de Murcia
Plan de actuación definido
--





lunes, 17 de agosto de 2015

Moral de Nemesio, Bogarra

Reiniciamos nuestro camino por la comarca de la Sierra del Segura en el municipio de Bogarra, Albacete, un territorio con una vegetación feraz, de encantadores pueblos y habitantes, junto a la antigua y fértil vega del río Bogarra, donde se cultivan una gran variedad de productos agrícolas de excelente calidad con variedades autóctonas de frutales y hortalizas que, hoy día, han desaparecido prácticamente de los centros de producción agronómica industrial de la Cuenca del Segura, aguas abajo de Hellín, y que poco a poco, también van desapareciendo de la comarca que hoy nos ocupa.

Foto 1. Moral de Nemesio, derecha, junto a casas,
vega del Bogarra y monte Padrastro al Fondo.


Pues bien, hoy queremos hablar de uno de los viejos componentes de la producción "frutal" del mundo segureño, un ciclópeo moral o morera (Morus alba) que se localiza en el casco urbano de Bogarra, todo un símbolo vestigial de los ancestrales cultivos de la especie para aprovechar sus hojas como alimento del gusano de la seda, de los que se obtenía esta preciada fibra.


Foto 2. Moral de Nemesio, junto al casco urbano.
Se ubica este árbol en un entorno urbano, en el margen de una calle adoquinada, junto al pilar del Moral de Nemesio, pues la significación de la morera es tan grande para el pueblo que la fuente adopta su nombre, al igual que la calle que baja desde el centro urbano hasta la misma.


Foto 3. Calle con el nombre dedicado al moral.

La morera está literalmente encajada entre la calle y la huerta, por lo que ha recibido una gran cantidad de perturbaciones que la han llevado hasta un estado de conservación regular que comentaremos a continuación.

Foto 4. Vista desde el sur de la morera.

En primer lugar, el sistema radicular ha sido afectado de modo reiterado por las múltiples obras llevadas a cabo, que han compactado el suelo y han provocado anoxia (falta de oxígeno) en las raíces. Afortunadamente esta situación puede ser salvada por el hecho de que el moral es una especie que soporta en gran medida la mencionada compactación del suelo.

Foto 5. Vista desde el norte de la morera.

De hecho, el árbol soporta gran parte de las agresiones directas que se realizan sobre él, aunque por supuesto, todo tiene un precio, que la morera paga en forma de envejecimiento prematuro, inducido por las inadecuadas prácticas de arboricultura en su entorno. 

Así, por ejemplo, se ha recrecido el nivel del suelo, colocándose un alcorque que apenas deja sitio para el crecimiento en grosor del tronco (Foto 6). Además, el espacio en torno al fuste está completamente ocupado por elementos urbanos que llegan, como la balaustrada anexa, a contactar literalmente con el tronco, lo que generará malformaciones y un inadecuado crecimiento de éste (Foto 7).

Foto 6. Angosto alcorque alrededor del tronco.
Foto 7. Balaustrada apoyando directamente sobre
el tronco, circunstancia perniciosa para el moral.








En el lado este, el fuste también tiene problemas para crecer en grosor, pues el cemento está generando problemas a la base, que está viendo mermada su expansión (Foto 8), de hecho, podemos ver algunas fisuras sobre el enlucido aplicado.





Foto 8. Lado este del tronco con problemas
de crecimiento por la aplicación de hormigón 


En cualquier caso, las aplicaciones de hormigón que se realizan sobre el moral a título de sellado de oquedades y restauración plástica tienen un efecto pernicioso, ya que el labio de formación de madera que produce el árbol para intentar cerrar la herida no se desarrolla al estar el espacio ocupado por el cemento (Foto 9). Además, al cabo del tiempo éste acaba fisurado, por lo que no sólo no cumple su pretendida labor de sellado, sino que ha evitado el cierre o la disminución del tamaño de la herida que habría realizado del árbol por sus propios medios, aplicando madera al contorno de ésta mediante labios de cierre (Foto 10).

       
     Foto 9. Tronco con aplicaciones de hormigón                            Foto 10. Antigua aplicación de hormigón
     con buena intención, pero perniciosas.                                      rota en sus bordes, impidiendo labio de cierre.


Por lo demás, cuando no se aplican elementos artificiales sobre las heridas de corte la morera es capaz de ir poco a poco cerrando éstas (Foto 11). En cualquier caso, si se realizan cortes de un diámetro muy grande es muy posible que el moral no consiga cicatrizar las lesiones del todo, por lo que éstas no deben ser realizadas y, por supuesto, desaconsejamos siempre la aplicación de hormigón u otros materiales artificiales como sellantes pues, como hemos visto en la foto 10, no sólo no consiguen cerrar las heridas, sino que evitan que el árbol lo haga o reduzca el diámetro de éstas.


Foto 11. Madera recrecida que ha
cerrado viejas heridas de corte.

El árbol, en el trascurso de su larga vida ha perdido varias ramas, por lo que  hoy se bifurca en dos brazos principales, que están desmochados a unos 3 metros del suelo, apareciendo una gran cantidad de rebrotes sobre los puntos de corte que constituyen la actual copa (Foto 12). 

Foto 12. Aspecto del moral con los
 brazos principales desmochados.

Al estar sometido al desmoche comentado, ha de realizarse una poda de mantenimiento adecuada que evite que los rebrotes se hagan demasiado grandes, ya que éstos podrían provocar la rotura del árbol.

Foto 13. Rebrotes sobre corte de
desmoche de rama principal.

Por lo demás, está claro que todas las actuaciones practicadas sobre el moral indican la buena fe de los bogarreños para conservarlo del mejor modo posible, dado el evidente cariño que le profesan. De hecho, han llegado a instalar un apoyo fijo a modo cable de acero (Foto 14) entre los dos brazos principales, para evitar que se abra por la cruz del tronco. Dicho elemento de sujeción debería ser revisado y probablemente retirado, pues comienza a ser incluido por la corteza del árbol, pudiéndole provocar problemas de salud. Aconsejamos la instalación de nuevos materiales con técnica más adecuada. Pero, en cualquier caso, es destacable la buena intención y el esfuerzo que se está haciendo por conservar tan emblemático árbol.

Foto 14. Cable de acero instalado entre
ramas principales, para evitar rotura.

Por último, hay que comentar la presencia bajo la copa de la morera de un icono cristiano, en concreto, una Virgen de la Asunción que es traída en procesión desde la iglesia el 15 de agosto. Todo un reflejo de la capacidad metafórica de la mente humana, que es capaz de asociar un elemento de la naturaleza, mejor dicho dos (fuente y moral) a un elemento social (la religión), constituyendo todo junto el singular entorno de la Morera de Nemesio, un genuino alarde de la potestad del ser humano para generar belleza mezclando elementos de distintos campos de su intelecto.

Foto 15. Hornacina con la Virgen
de la Asunción bajo el moral.


FICHA BÁSICA

Especie
Morus alba
Nombre común
Morera, moral
Nombre propio
Moral de Nemesio
Término municipal
Bogarra
Provincia
Albacete
Altitud
820 msnm
Perímetro
3,70
Altura
12,50  m
Superficie de Copa
115 m2
Edad aproximada
150 años
Estado de conservación
Regular
Amenazas
Si
Estatus legal
--
Plan de actuación definido
--




domingo, 9 de agosto de 2015

Olivera, olivo "Olea europaea L."

Con nombre genérico que proviene del latín oleaceus, aceite, y epíteto específico, europaea, haciendo referencia a su distribución, si bien ésta es circunmediterránea, hoy vamos a conocer un poco más del olivo, Olea europaea, árbol al que denominamos también en nuestra tierra olivera, plantón o acebuche (para aquéllos muy viejos de aceituna pequeña).

Tradicionalmente se han considerado dos variedades o subespecies, la típica, que englobaría a todas las variedades cultivadas, y la sylvestris Brot. (acebuche) que correspondería a las estirpes silvestres. Sin embargo, la taxonomía de este genero es muy complicada, ya que es casi imposible distinguir los acebuches naturales de los olivos naturalizados nacidos de aceituna, también llamados acebuches, aunque tamaños de aceituna menores de 1 cm de diámetro indican con alta probabilidad que estamos ante la variedad silvestre

Foto 1. Olea europaea.

El olivo es considerado un árbol sagrado desde la Antigüedad. Cuenta la mitología que en un momento en que Atenea y Poseidón se disputaban una colonia, los dioses del Olimpo, a fin de dilucidar la cuestión, propusieron a ambos que regalaran un presente a los ciudadanos. Poseidón, a fuerza de tridente hizo surgir del suelo un caballo, con el que haría invencibles los ejércitos, Atenea, sin embargo, hizo brotar un olivo, lo que la llevó a la victoria, fundándose así la ciudad de Atenas.

Figura 1. Mito de la fundación de Atenas

Y es que los atenienses ya sabían seguramente de los múltiples beneficios de este árbol, desde antiguo se ha utilizado su fruto como alimento, y sobre todo, como materia para fabricar aceite, que no es únicamente alimento, sino también un ungüento que perfuma el cuerpo, fortifica los miembros y suaviza las llagas, siendo finalmente el aceite de las lámparas fuente de luz, tanto para los templos en todas las culturas mediterráneas como para los hogares. Las principales religiones del entorno mediterráneo han visto en este árbol un don de Dios, no en vano es el primero que aparece después del diluvio, cuando Noé envía una paloma que, para demostrar que ya se habían retirado las aguas, vuelve con una rama de olivo en su pico.

Foto 2. Oliveras en Molina de Segura.

El olivo se extiende por el contorno de la región mediterránea, diversos taxones muy próximos han sido descritos en diferentes zonas del Viejo Mundo con clima y vegetación de tipo mediterráneo, tales como Marruecos, Sahara central, Sudáfrica e Islas macaronésicas.
En Iberia aparece distribuido por el sur y levante, donde puede formar grandes bosques, en general más raros hacia el interior. 


Figura 2. Distribución potencial del olivo en 
la Cuenca del Mediterráneo (Oteros, 2014)

En el sudeste ibérico, por tanto, es una especie muy común y bien distribuida por todo el territorio, sólo falta en las tierras más altas y frías, por encima de los 1.000-1.100 m de altitud. Las poblaciones con más probabilidad de ser autóctonas prosperan en zonas rocosas, poco aptas para la agricultura. Producen racimos con muchas flores y dan lugar a ramas repletas de frutos muy pequeños llamados acebuchinas, con muy poca carne y hueso estriado que ocupa la mayor parte del fruto; aunque realmente en la actualidad muchos aparentes acebuches son olivos asilvestrados procedentes de antiguos cultivos o semillas que han sido dispersadas por las aves.  Siendo muy resistente a la sequía, puede crecer a partir del ombrotipo semiárido, mostrándose también indiferente a la naturaleza del sustrato.


Foto 3. Olivera. Porte.
Pequeño árbol perennifolio, hermafrodita, que puede alcanzar los 12 m de altura, aunque en montañas abruptas y zonas muy secas es habitual que presente un porte arbustivo, sobre todo si existe mucha presión ganadera en la zona. El porte del árbol adulto es muy regular, con copa oval o redondeada. Tronco un poco tortuoso, grueso, corto, pues se ramifica muy pronto. Corteza muy agrietada, especialmente en la base del tronco, pardo-grisácea.

Foto 4. Tronco con numerosos rebrotes.

Ramas erectas, largas y flexibles si crecen tranquilamente en buenas condiciones de clima y suelo, cortas, semirrígidas y con espinas cuando están muy ramoneadas por el ganado o crecen en roquedos u otros hábitats poco benignos, con corteza lisa de color gris claro. Las ramillas más jóvenes son verdoso-cenicientas.


Foto 5. Ramas y hojas de olivo.

Las hojas pecioladas, crecen opuestas, más o menos lanceoladas -en malas condiciones de crecimiento pueden ser muy pequeñas, elípticas u obovales-, con el margen entero, estrechadas en cuña hacia la base, agudas, a veces rematadas en una punta aguda, coriáceas,  con el margen vuelto hacia el envés, de color verde mate-grisáceo por el haz y ceniciento-plateadas por el envés, que está recubierto de pelos escamosos.

Florece de abril a junio, cuyas inflorescencias en racimos de cimas axilares, tienen flores blancas, pequeñas, casi sin pedúnculo, con cáliz en forma de cúpula verdosa y corola de una sola pieza, con tubo corto y 4 lóbulos blancos a modo de pétalos abiertos en estrella. Tienen sólo 2 estambres que nacen soldados al tubo de la corola, cuyas anteras amarillas son  muy vistosas.


Foto 6. Flores con sus vistosos estambres.
Fuente: www.photomazza.com

Fructifica de octubre a diciembre, y el fruto es una drupa, que es el nombre latino de la oliva y se ha tomado prestado en botánica para definir cualquier fruto carnoso e indehiscente, con capa más interna endurecida, de consistencia pétrea que alberga en su interior una semilla, que en este caso es de forma elipsoidea y color verde en las primeras etapas pasando a negro cuando madura, con hueso muy duro y una sola semilla en su interior. En la variedad silvestre este fruto tiene un tamaño de 0,5 a 1 cm., siendo mayor en las cultivadas, lo cual constituye la diferencia sustancial entre el acebuche y las variedades de olivo manejadas, como hemos indicado anteriormente.



Foto 7. Fruto. Olea europaea var. sylvestris.






Foto 8. Fruto.
Olea europaea var. europaea.


Y es que la domesticación de los árboles frutales es generalmente considerada como mucho más tardía que la domesticación de herbáceas (cereales y legumbres), aunque los ejemplos de frutales utilizados por el ser humano de modo primigenio incluyen el olivo, la palmera datilera y la higuera, que eran importantes recursos en el Mediterráneo oriental en torno al 6000 AP. También se sabe que se recolectaron aceitunas ya directamente del medio natural sobre el 19000 AP en Palestina, junto con almendra, pistacho y uva, por tanto, transcurrió un tiempo desde que comenzaron a ser utilizadas las especies citadas hasta que fueron domesticadas y puestas en cultivo. Todo lo anterior indica que la recolección de frutos del árbol no era una actividad humana exclusiva del Holoceno.

Desde tiempos inmemoriales se ha utilizado el acebuche como portainjerto para el olivo. El olivo cultivado (O. europaea var. europaea) comprende una serie de cultivariedades procedentes del acebuche autóctono mediterráneo, y aunque algunos autores han visto su origen en otras especies o subespecies africanas no típicamente mediterráneas de acebuches se ha demostrado, por afinidades genéticas, que procede de los mediterráneos, siendo, por otra parte, lógico, ya que existen evidencias arqueológicas de aceituna de mesa y aceite de oliva en el Mediterráneo desde hace al menos 4.000 años.

Foto 9. Viejo olivo en Cañada de la Olivera.

Este árbol, por tanto, ha sido una de las principales fuentes de salud y riqueza en los países mediterráneos, constituyendo hoy la cultura del olivo uno de nuestros más valiosos patrimonios. Sin embargo, últimamente los ejemplares más viejos son objeto de una fuerte demanda de jardinería, por lo que son arrancados del lugar donde han vivido, acaso por siglos, para ser plantados en rotondas y jardines en los que, en muchos casos, acaban su vida antes de lo que deberían. Consideramos desde aquí que sería bueno que se regulara su trasplante al igual que, por ejemplo, se realiza con la palmera datilera en numerosos lugares del sudeste ibérico.