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domingo, 28 de enero de 2018

Carrasca del Tello, Vélez Blanco

Hace 20 años se declararon Patrimonio de la Humanidad los grabados y pinturas rupestres del Arco Mediterráneo de la Península Ibérica, algunas de las cuales, como las presentes en Cueva Ambrosio, se encuentran muy cerca de la impresionante carrasca (Quercus ilex subsp. ballota) que visitaremos hoy en Los Vélez, Almería.

Foto 1. Hábito de la Carrasca del Tello.

Según las dataciones de la cueva mencionada, estas tierras ya estaban habitadas hace más de 16.500 años, y en aquel momento aparecen en el lugar extensas formaciones de enebros y sabinas (Juniperus spp.),  con pinos blancos (Pinus nigra), que también dominaban gran parte del paisaje del sureste ibérico en altitudes similares a las de la Carrasca del Tello, por lo que los moradores de los abrigos rupestres cercanos a nuestro árbol, incluyendo los que vivían a algo más de 500 metros en el importante yacimiento arqueológico de Cueva Ambrosio, verían un paisaje diferente del que encontramos hoy, totalmente dominado por pinos carrascos (P. halepensis), pero donde continúa existiendo una gran representación de sabina y enebro


Foto 2. Carrasca del Tello y su entorno.

De hecho, amén de las especies citadas y en mucha menor proporción, para la fecha comentada (16.500 años antes del presente), se puede observar la presencia en el yacimiento citado de polen  de carrascas, quejigos, boj, avellanos, acebo e incluso tilos (Tilia), especie esta última hoy extinguida en el lugar y en toda la cuenca del Segura, cuyos ejemplares más cercanos se encuentran actualmente en la Serranía de Cuenca. 
También la fauna presente en el momento Paleolítico comentado estaba compuesta por especies semejantes a las actuales, aunque con presencia de caballos salvajes y lobos, hoy en día extinguidos del lugar por la acción humana. Para más información paleoecológica consultar López García (1988) y Rodríguez Ariza (2006).


Foto 3. Caballos salvajes en Polonia.

Solitaria en medio de campos de cultivos de secano y terreno forestal del que se han hecho dueños los pinos carrascos, esta encina casi pasa desapercibida, hasta que al acercarnos se hacen patentes sus ciclópeas dimensiones, ya que con un perímetro de 6,45 metros y una altura de 14,50 es probablemente una de las más ancianas de la cuenca del Segura y la que mayor perímetro detenta, según los datos disponibles.

Foto 4. Detalle del tronco, obsérvese la oquedad  por la pretérita
pérdida de un gran brazo principal.

Este impresionante tronco que vemos en la Foto 4, como la mayoría de los troncos de los árboles ancianos, se ha convertido en la vivienda de una gran variedad de fauna, concretamente en éste creemos que habita algún lirón careto, ya que hemos encontrado rastros que parecen suyos. También los pájaros carpinteros han estado trabajando en sus ramas, como atestiguan los agujeros que han dejado en algunas de ellas, previamente secas por la bajada de un rayo a través de éstas.


Foto 5. Ramas con agujeros de pájaros carpinteros.

Otras aves o pequeños mamíferos y, por supuesto, gran variedad de insectos completan la fauna asociada a esta carrasca que, como otras veces hemos comentado, no es solamente un individuo sino todo un ecosistema, circunstancia que deberíamos tener en cuenta cada vez que nos acercamos a uno de estos árboles para hacerlo con el respeto que se merece, y para concienciarnos de lo que se pierde cuando uno de ellos, a veces por malas prácticas humanas, otras quizá sólo por desidia, cae.


Foto 6. Tocón del Olmo (Ulmus minor) del Tello, al fondo serbal homónimo. 

Hablando de árboles caídos, aquí vemos (Foto 6) lo que queda de lo que fue un gran olmo que al parecer pereció por el efecto sincopado del hongo de la grafiosis y la puntilla dada por el corral para el ganado instalado bajo su copa. Por este último motivo, existe cerca un serbal (Sorbus domestica) a punto de perecer también debido en gran parte al cambio de uso del terreno en el que se asienta, ya que ha quedado en el interior de un corral de ganado, lo que le está perjudicando sobremanera. En cualquier caso, es una auténtica pena que mueran árboles singulares incluidos en los catálogos regionales, cuando debería gracias a dicha circunstancia, mejorar su estado de conservación, o al menos cesar las actuaciones humanas que impactan sobre ellos.


Foto 7. Regenerado de pinos carrascos fuertemente
impactados por el sobrepastoreo doméstico.

Foto 8. Golpes de hacha en el tronco

Siguiendo con el árbol protagonista del día, vamos a comentar ahora las Fotos 7 y 8, en las que observamos el regenerado de pinos carrascos muy ramoneados por el ganado, justo al lado de la carrasca, circunstancias ambas que no favorecen el desarrollo de la misma, además de que no se observa ni siquiera una sola nueva carrasca nacida de las miles de bellotas que produce la protagonista de esta entrada, una prueba más del intenso pastoreo del lugar. Por otro lado, tiene varias heridas en el tronco que no ha logrado cerrar, lo que constituye un foco por donde pueden entrar plagas que la debiliten, eventualidad que esperamos no se produzca en un futuro próximo.


Foto 9.  Vista sur de la carrasca, obsérvese el desequilibrio geométrico  estructural, generado por la existencia del gran brazo principal en posición casi horizontal.

En cuanto a geometría y estado biomecánico del árbol, éste ha hecho todo lo que ha podido para equilibrar la perdida de 2 grandes ramas principales hacia el Este y el Norte,  y compensar la existencia de una gran rama en dirección Oeste (Foto 8), ante lo cual ha reaccionado la carrasca colocando madera de tensión en la base del tronco en dirección contraria, así como en menor medida a compresión. En cualquier caso, el tensor creado en el lado Este presenta una lesión de una vieja herida de hacha que no ha podido ser cerrada por el árbol. En definitiva, la rama citada necesitaría un seguimiento pormenorizado, pues puede colapsar y arruinar la centenaria encina. 


FICHA BÁSICA


Especie
Quercus ilex subs. ballota
Nombre común
Carrasca, encina
Nombre propio
Carrasca de Tello
Término municipal
Vélez Blanco
Provincia
Almería
Altitud
1.025 msnm
Perímetro
6,45 m
Altura
14,50 m
Edad aproximada
350 años
Estado de conservación
Regular
Amenazas
Rayos, cambios de uso de suelo (apriscos).
Estatus legal
-
Plan de actuación definido
-

lunes, 8 de mayo de 2017

Carrascas de Chirivel, Almería

Un poco más al norte que la última vez que publicamos, de vuelta ya al sudeste peninsular, nos encontramos hoy en el pequeño pueblo de Chirivel, situado en la comarca de Los Vélez, en Almería, al pie de la Sierra de María.

Foto 1. Sierra de María
Este pequeño pueblo es, sin embargo, un enclave en el que ya había un asentamiento romano a finales del Siglo I, el denominado Ad Morum, enclave recogido en el Itinerario de Antonino y ubicado al pie de la vía Augusta. De él tenemos noticias gracias al yacimiento arqueológico  El Villar, cuyo tesoro más preciado es el grupo escultórico donde se representa en mármol blanco al dios Dionysos, apoyado sobre el tronco de un árbol y acompañado por un felino, posiblemente una pantera, que se puede contemplar en el Museo de Almería.


Visitamos por tanto esta semana unos árboles bastante más familiares para nosotros que el argán marroquí, un par de carrascas "Quercus ilex subs. ballota" que encontramos junto a la autovía de Granada, si queréis situaros podéis pinchar AQUÍ y viajar hasta ellas.

Foto 2. Carrasca del Cortijo de la Aceitera I
Esta primera carrasca, con un perímetro de tronco de 5,40 m llama nuestra atención poderosamente al ver desde el lado Oeste (foto 3) el gran brazo que perdió, y cuya herida no ha podido cerrar, lo que ha hecho que su copa se torne asimétrica. Esta encina debió ser el árbol más utilizado como sombra por los transeúntes de la carretera de Murcia-Granada, una ancestral vía de comunicación que, como se ha comentado forma parte de la vía Augusta, que anteriormente a Roma fue la Vía de los Cartaginenses, entre Cástulo (Linares) y Carthago Nova (Cartagena), habiéndo sido construida por los correligionarios de Anibal, según el historiador M. Corchado Soriano. Pues bien esta carrasca debe ser una descendiente de las que respetaran para la construcción de dichas vías en La Antigüedad.

Foto 3. Vista oeste de la Carrasca I
La segunda encina, un poco más alejada de la autovía, es más alta que la anterior, aunque también ha perdido varios brazos a lo largo de su azarosa vida, por rayos y heridas de podas para extracción de leñas que provocaron, entre otras cosas, la atracción de xilófagos (Cerambis cerdo) que penetraron por dichas heridas y la pérdida final de brazos principales, lo que le ha configurado una estampa un poco alejada de la copa globosa típica de estos árboles.

Foto 4. Carrasca del Cortijo de la Aceitera II, la cinta métrica que vemos en el suelo
 nos ayuda a situarnos a la distancia adecuada para medir su altura con un clinómetro.
Desde el siglo XVIII la zona está deforestada y dedicada a la agricultura extensiva, tal como apunta el clérigo Antonio Jose Navarro a finales de dicha centuria en su obra "Viajes de  un naturalista ilustrado por los reinos de Granada y Murcia",  donde literalmente comenta del lugar: El valle esta ia sin pinos ni carrascas de que antes estaba poblado, y en su lugar hai mui buenas labores y cortijos que dan trigo, zebada, zenteno y mantienen bastantes ganados...". En cualquier caso, es casi seguro que Navarro contempló las carrascas que hoy estamos comentando, pues ya tendrían alguna década a finales del Siglo de las Luces.

Foto 5. Vista de la Carrasca II desde el lado oeste.

En esta misma visita estuvimos midiendo la edad de una encina cercana que había muerto no hacía mucho gracias a una barrena de Pressler (sólo la usamos si el árbol está muerto), extrayendo un cilindro del tronco al objeto de poder contar sus anillos.

Foto 6. Barrenando el tronco ya muerto de una carrasca
Y terminamos con una fotografía de otro árbol ya muerto, junto a las 2 carrascas protagonistas de la presente entrada, en el que observamos cómo se intentó tratar sus heridas rellenando el hueco de las mimas con cemento, práctica muy extendida y que se hace con buena voluntad por parte de los propietarios o personas interesadas, pero que no beneficia en nada al árbol ya que, por una parte se impide la formación del labio de cierre alrededor del corte y por otra, se malogra la barrera bioquímica que hace el árbol para protegerse de patógenos, que tendrán más fácil proliferar de este modo.






FICHA BÁSICA


Especie
Quercus ilex subs. ballota
Nombre común
Carrasca, encina
Nombre propio
Carrascas del Cortijo de La Aceitera
Término municipal
Chirivel
Provincia
Almería
Altitud
1000 msnm
Perímetros
5,40 m / 5,00 m
Alturas
8,25 m/ 13,00 m
Edad aproximada
350 años
Estado de conservación
Malo
Amenazas
Obras y subsolado excesivo
Estatus legal
--
Plan de actuación definido
--

domingo, 4 de diciembre de 2016

Carrasca de La Molata, Moratalla

En este día lluvioso, y ateniéndonos al refrán que dice "Quien se cobija bajo hoja, dos veces se moja", no os recomendaríamos visitar la Carrasca de la Molata "Quercus ilex subs. ballota", en Moratalla, pero la podemos conocer a través de estas fotos y descripciones y bien abrigados en casita.

Foto 1. Carrasca de la Molata

Hacia el año 1996 tomábamos la foto 1, en la que se pueden observar sus grandes dimensiones, de hecho, tiene más de doscientos metros cuadrados de proyección de copa. Es un resto de la vegetación natural que en otros tiempos poblaba la zona, y cerca de ella hay otras carrascas y también pinos blancos (Pinus nigra) creciendo dispersos, algunos de estos árboles con un tamaño igualmente espectacular.

Foto 2. Detalle del tronco
En la Foto 2, más reciente, podemos observar el tronco que a ras del suelo presenta un perímetro de 5,5 metros y que, aunque pueda parecer que son tres troncos fusionados, en su base se observa claramente uno solo creciendo en estos suelos calizos que, en primavera nos brindan además la posibilidad de contemplarlos cubiertos, por entre otras, iniestas (Cytisus reverchonii), que con sus flores le dan colorido y alegría al paisaje.

Foto 3. Flores de iniesta (Cytisus reverchonii)

De este árbol se ha aprovechado su fruto para consumo humano y animal,  sus ramas para leña y alimento del ganado, sobre todo en épocas de nevadas en los que escasean otros tipos de comida más del agrado de éste. Por lo demás, también era posible que sesteara un rebaño de más de 200 ovejas bajo su extensa copa.

Foto 4. Detalle del tronco visto desde el lado este.

En esta última foto vemos claramente la base, y desde esta perspectiva observamos lo que hemos comentado anteriormente del tronco que se ramifica en tres grandes ramas casi a ras del suelo, y que ha aportado madera de reacción a comprensión para afianzarse en la pendiente.

Al principio de la entrada hemos comentado medio en broma algo de ir a visitar bajo la lluvia este árbol, y la verdad es que lo primero que habría que hacer para visitarlo es pedir permiso, ya que está en propiedad privada, como otros muchos que, por otra parte, gracias a la indulgencia frente al hacha que le han proporcionado sus dueños han llegado a adquirir el porte que tienen en este momento. En cuanto a otros árboles que no están en propiedad privada y no hay que pedir permiso en principio, tendríamos que seguir otras recomendaciones que hemos mencionado ya por aquí en ocasiones y que esperamos que se respeten, ya que a los que nos interesan los árboles nos gusta verlos y disfrutar de ellos, pero más aún que sigan vivos durante mucho tiempo más. 

Por lo demás, añadir, que esta carrasca es una de las de mayores dimensiones en el sudeste ibérico y por ello ha sido incluida en la recientemente aprobada Ley de Patrimonio Arbóreo Monumental de la Región de Murcia, desde aquí lo celebramos.

Y para despedirnos, una panorámica de esta parte de la región de Murcia que tan bellos paisajes nos proporciona, el Servalejo en segundo plano y La Molata con su cortijo en primero.

Foto 5. Vista este del pico del Servalejo, marcada con una flecha la carrasca de hoy.




FICHA BÁSICA


Especie
Quercus ilex subs. ballota
Nombre común
Carrasca, encina
Nombre propio
Carrasca de la Molata
Término municipal
Moratalla
Provincia
Murcia
Altitud
1547 msnm
Perímetro
5,20 m
Altura
13 m
Edad aproximada
300 años
Estado de conservación
Bueno
Amenazas
Incendios, rayos
Estatus legal
Ley 14/2016, de 7 de noviembre, de Patrimonio Arbóreo Monumental de la Región de Murcia
Plan de actuación definido
--

lunes, 28 de marzo de 2016

Carrasca de La Fuentecica, Moratalla

La carrasca "Quercus ilex subs. ballota" que visitamos hoy podríamos decir que es un portento de la ingeniería, crece en el Cortijo de la Fuentecica, en un barranco en el que cuesta mantener la verticalidad, y sin embargo aquí observamos como lo ha conseguido.

Foto 1. Vista general desde el lado oeste de la carrasca, al fondo sierra de los Álamos.

Stefano Mancuso, una de las máximas autoridades mundiales en el campo de la "neurobiología vegetal", en su libro "Sensibilidad e inteligencia en el mundo vegetal" afirma que las plantas se comunican, memorizan e, incluso, tienen algo así como personalidad... Suponemos que hay todavía mucho que decir e investigar sobre este tema, pero lo de que tienen capacidad para resolver algunos de los problemas que se les presentan parece probado gracias a las estrategias que adoptan muchos de nuestros árboles para sobrevivir en situaciones difíciles.

Foto 2. Vigorosas raíces basales actuando a compresión para sustentar el árbol.

Tan difícil es la situación que le ha tocado superar a esta carrasca que, para mantenerse en pie, ha ido creando madera de reacción a tensión y compresión en la base del tronco hasta conseguir equilibrarse, ya que éste forma un ángulo de unos 45º con la horizontal, como vemos en la Foto 2.

Foto 3. Fisura de rayo y arqueo brazo principal en contra de la pendiente para equilibrar la copa.

En otra vista, en su cara noroeste, observamos que no solamente usa la estrategia de base del tronco y raíces, verdaderos cimientos que la anclan a la pared de este barranco, sino que uno de sus brazos principales equilibra geométricamente este árbol para que no caiga (Foto 3), creciendo en sentido contrario para compensar las fuerzas de la gravedad. 

Foto 4. Madera parcialmente degradada de una vieja rama fracturada.

Algunos problemas tiene, no obstante, y aunque no parece que se le haya extraído mucha leña, una de sus ramas cortadas presenta degradación por hongos en la herida, lo que ha provocado una oquedad que parece alcanzar al tronco. Observamos también en la Foto 3 una fisura causada por un rayo, y que desgraciadamente, no ha podido sellar por completo. Pese a todo, su estado de conservación puede tipificarse como "Regular", ya que genera madera nueva en las heridas y desde su atalaya domina este fantástico paisaje del noroeste de la Región de Murcia.

Foto 5. Vista de la carrasca desde el este, al fondo el Calar de Maza.

Especie
Quercus ilex subs. ballota
Nombre común
Carrasca, encina
Nombre propio
Carrasca de La Fuentecica
Término municipal
Moratalla
Provincia
Murcia
Altitud
1.093 msnm
Perímetro
4,16 m
Altura
14 m
Edad aproximada
175 años
Estado de conservación
Regular
Amenazas
Rayos, incendios, cambios de uso del suelo
Estatus legal
--
Plan de actuación definido
--

domingo, 10 de enero de 2016

Carrasca, encina, "Quercus ilex subs. ballota"

Ya desde el Oligoceno (hace 25-30 millones de años) las carrascas están presentes en el sur de Europa, y en el Mioceno habrían ocupado un área similar a la actual. Pero durante ese tiempo y, en especial durante las fases interglaciares, los antepasados de nuestras encinas desempeñaban un papel secundario en nuestros bosques, es en los últimos milenios cuando se han propagado a expensas de bosques más mesófilos de quejigos, melojos y alcornoques. 

Foto 1. Carrascal en Sierras del Segura, Albacete.

No obstante, y debido a la acción humana, los extensos bosques de carrascas que desde principios del Holoceno dominaron el paisaje del sureste ibérico fueron eliminados por el hombre desde hace más de 2.500 años. Los incendios, más frecuentes desde entonces, favorecen a los pinos, especialmente a Pinus halepensis y P. pinaster.

Foto 2. Pinar con carrascas, donde los pinos dominan a éstas.
Es la carrasca un árbol perennifolio, monoico, que puede alcanzar los 25 m de altura, aunque generalmente no supera los 20, con porte ovoideo o redondeado.

Foto 3. Encina con su típico porte globoso; a la derecha, chopos lombardos.
Su tronco es derecho o algo tortuoso, puede alcanzar los 2 m de diámetro y su corteza es dura, pardo-cenicienta, resquebrajada en grietas. Las ramas son erguidas cuando se encuentran en un bosque denso, son horizontales sin embargo en zonas aclaradas.

Foto 4. Tronco de añeja carrasca.

Las hojas son alternas, perennes, y con forma y margen muy variable, suelen ir de redondeadas a oblongo-lanceoladas con margen más o menos dentado y a veces entero. Presentan las Q. ilex subs. ballota o Q. rotundifolia las hojas con 5-8 pares de nervios secundarios, pecíolo más corto (6-8 mm) y las bellotas más dulces de todo el género, lo que nos sirve para diferenciarlas del resto de las especies del mismo.

Foto 5. Hojas y frutos de carrasca.

Florecen desde marzo a mayo, en ocasiones hasta junio, y las flores masculinas cuelgan en amentos amarillos muy numerosos. Las femeninas están solitarias erguidas sobre la axila de las hojas o en grupos de 2 a 7, dando como fruto las conocidas bellotas entre los meses de octubre a diciembre.

Foto 6. Flores masculinas formando amentos colgantes.

Crece la carrasca en todo tipo de terrenos, con bioclima de seco a húmedo, desde el nivel del mar hasta zonas elevadas, próximas a los 2.000 m de altitud. En el sudeste ibérico no suele superar los 1.700 m, aunque en el Alto Atlas central de Marruecos llega casi hasta los 3.000.

Se distribuye por casi toda la península Ibérica, sudeste de Francia y norte de África, en nuestra área se sitúa de modo natural en zonas donde la precipitación es igual o superior a 350-400 mm por año.  En el sudeste ibérico las mejores masas forestales de carrasca estarían en diversos lugares como: Font Roja (Alicante), carrascal de Bajil (Murcia), sierra de María (Almería) y multitud de lugares en las Sierras del Segura de Albacete, así como también en las inmediaciones de la Puebla de Don Fadrique (Granada) y Santiago Pontones (Jaén), aunque existen pequeños bosquetes aislados o individuos en otros lugares de la costa y sierras del interior, como resto de antiguas poblaciones naturales o bien cultivados por el hombre. En la actualidad, es una especie con poca o nula capacidad de expansión, pues los lugares que podría recolonizar están casi siempre ocupados por cultivos.


Foto 7. Carrascas en ladera conformando un paisaje en mosaico con pinares.

Tanto desde el punto de vista ecológico como económico la carrasca es una de las especies de mayor valor forestal. Se trata de una especie colonizadora, crea y mantiene un excelente suelo, de gran riqueza biológica gracias a la descomposición de hojas, frutos y madera, además, gracias al alto valor nutritivo de hojas y frutos da cobijo a una amplia comunidad de animales. Constituyen una herramienta muy eficaz contra la erosión y desertificación, de hecho, sería muy acertado reforestar con ellas en zonas que forman parte de su área potencial, hoy deforestadas y amenazadas por la erosión. En el sudeste ibérico, en general, en zonas por debajo de los 350 mm anuales no se debería utilizar esta especie en restauraciones forestales.


Foto 8. Carrasca con buitres sobrevolando a su alrededor en Caravaca.

En cuanto a sus usos y valor económico, existen numerosas evidencias arqueológicas del uso de la bellota en la alimentación en el Neolítico, y se encuentran innumerables referencias históricas sobre el uso de la encina en nuestro país. Plinio el Viejo y Estrabón ya hablaban en el siglo I del empleo de la harina de bellota para hacer pan por los habitantes de la península Ibérica, especialmente en tiempos de escasez, hecho que ha continuado prácticamente hasta nuestros días, en ocasiones mezclada con harina de maíz para hacer pan, galletas, tortas o gachas. También se han usado para elaborar bebidas, una especie de horchata con las bellotas más dulces, así como café de bellota, que se usó especialmente en los años posteriores a la Guerra Civil.

En estos momentos el follaje, las bellotas y los pastos que produce la encina siguen siendo muy apreciados y explotados por la ganadería, ¿alguien no ha oído hablar del jamón de bellota?


Foto 9. Dehesa.
Fuente: CICYTEX 

Los carrascales están bien considerados también en las explotaciones cinegéticas de caza mayor, que aportan muchos beneficios al medio rural, aunque su mayor valor económico  ha estado relacionado con la alta calidad de su madera, que es muy dura, así que se ha empleado desde siempre para quemarla como leña o para hacer carbón, también para construir herramientas o embarcaciones, especialmente la quilla, debido a su resistencia a la putrefacción. De hecho, resultado de la intensa extracción de leñas son la mayor parte de las masas forestales actuales, en algunos casos todavía achaparradas o, en otros, con árboles formados por varios troncos, frutos de los rebrotes de antiguos ejemplares talados a "mata rasa".


Foto 10. Interior de un carrascal, obsérvese a la derecha 4 troncos rebrotes de un sólo ejemplar.



Foto 11. Carrascal achaparrado, se trata de rebrotes que han surgido tras la poda a "mata rasa".

Terminamos ya, y para hacernos una idea de hasta qué punto este mediterráneo árbol ha sido importante en nuestro entorno, se dice que Zeus, el rey de los dioses, meditaba bajo una encina para encontrar solución a sus problemas. 

sábado, 21 de marzo de 2015

Carrascal de Bajil

Estimados amigos, con motivo del Día Internacional de los Bosques (21 de marzo), nos hemos decidido a presentaros una de las formaciones forestales más singulares del sudeste ibérico, se trata del Carrascal de Bajil, una formación de carrascas o encinas (Quercus ilex subsp. ballota ) que aparece sobre una meseta con abundante litosuelo de Moratalla (Foto 1) a menos 3 km del límite con Albacete.

Foto 1. Carrascal de Bajil, obsérvese en primer plano el abundante litosuelo. 

Este encinar que ocupa una superfice de aproximadamente 441 hectáreas, ha llegado hasta nuestros días sin ser roturado gracias a que era de muy difícil aprovechamiento agrícola, ya que no podía ser labrado mediante tracción animal, pues no hay apenas suelo y las piedras son muy abundantes (Foto 2). El relieve está compuesto por calizas masivas casi en su totalidad (Foto 3), con algo de areniscas y margas en los bordes del bosque.

Foto 2. Superficie muy pedregosa del interior del carrascal
que han impedido la roturación del suelo mediante tracción animal.

La arboleda está compuesta de rebrotes surgidos de cepa, tras el intenso aprovechamiento al que fue sometido para extracción de leña y carbón hasta los años 60 del siglo XX. Los árboles más grandes se  ubican en las zonas menos rocosas donde hay mayor disponibilidad de suelo (Foto 3).


Foto 3. Carrascal de Bajil.  Obsérvese en parte inferior de la imagen 
el gran tamaño de las encinas ubicadas en zona con más suelo.

La dureza de la madera de las carrascas y su alto poder calorífico hace que se haya usado habitualmente como combustible, su leña y carbón son considerados de los mejores (Foto 4), en la zona donde había encinas era lo preferido para calentar la piedra caliza en los "caleros" y obtener la cal viva, así como para cocer el pan; la leña fina se usaba frecuentemente para encender la lumbre y también para elaborar el picón para los braseros.


Foto 4. Motoserrista obteniendo leña
de una carrasca seca.

Por otra parte, las hojas y ramas de estas carrascas se han usado para alimento del ganado, cabras especialmente, y el ramón procedente de podas o recolectado expresamente, ha sido aprovechado durante el invierno para cabras y ovejas, debido a las escasez de pasto, y porque además, es más blanda y digerible en esta época al “curarse” con las heladas. Los cerdos también han sido alimentados directamente en este bosque de las bellotas, según los comentarios que nos hizo un abuelo en una de nuestras visitas a esta arboleda.

El carrascal era un bosque que ocupaba una gran extensión en el sudeste ibérico, generalmente aparecía en zonas con precipitaciones superiores a los 400 mm anuales, por lo que, aunque ha sido eliminado en muchos lugares, en gran parte de Tudmiria no había carrascales antes de la impactante acción humana, ya que como es sabido amplias zonas del sudeste no alcanzan dicha precipitación. Por lo demás, el impacto antrópico viene sucediendo de de modo exponencial desde el principio del Holoceno (aproximadamente los últimos 11.000 años), pues la zona ha estado habitada desde tiempos inmemoriales, como lo prueba la presencia en el monte vecino de un poblado calcolítico y del famoso Dolmen de Bajil (Foto 5).

Foto 5. Dolmen de Bajil. Está orientado a Levante, 
para recibir el sol al mismo amanecer.

La riqueza florística de este bosque es muy elevada, presentando a veces especies muy vistosas (Foto 6), e incluso un estrato lianoide en los encinares más húmedos y de zonas más cálidas, que no sería el caso del que nos ocupa hoy.

Foto 6. Peonia o rosa albardera (Paeonia broteroi)
en el Carrascal de Bajil.

El Carrascal de Bajil posee en su seno una gran diversidad de flora con presencia de musgos y líquenes que viven en muchos casos sobre los troncos de las carrascas (Foto 7). Toda esta biota, junto con las umbrías  condiciones que se dan bajo las copas de los árboles permiten el desarrollo de un suelo con abundante materia orgánica que mejora en gran medida las condiciones iniciales dadas por la dura roca madre caliza. 


.
Foto 7. Aspecto del interior del carrascal, obsérvese
la flora asociada a este ambiente nemoral.

Para visitar este bosque os invitamos a todos a realizar un pequeño recorrido circular desde el cortijo de Bajil. Podemos, a través de un sendero penetrar en la arboleda por su flanco sur y dirigirnos por el camino que recorre su interior (Foto 8) contemplando la rica naturaleza descrita.


Foto 8. Camino en el interior del carrascal.

Dicho camino termina por convertirse en un sendero que acaba por salir al cortijo del Rincón de los Huertos (Foto 9), desde el que volveremos hasta el punto de partida dirigiéndonos hacia el oeste y por el collado Blanco alcanzamos la cañada de Bajil por donde regresamos al cortijo homónimo del cual hemos partido.

Foto 9. Rincón de los Huertos desde el carrascal de Bajil.