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domingo, 2 de agosto de 2015

Chopo, álamo negro ("Populus nigra L.")

El nombre genérico Populus es el dado por los latinos al chopo. El epíteto específico nigra se refiere al carácter mas oscuro, tanto del follaje como de la corteza, de este chopo, con respecto a Populus alba.

Foto 1. Populus nigra var. italica.

Es un árbol caducifolio de 20 a 30 m de altura, dioico, de porte más o menos regular, copa ovada (cilíndrica en algunas formas cultivadas), con ramas extendidas. Se distribuye por el sur, centro y este de Europa, centro-oeste de Asia y norte de África, alcanzando latitudes más septentrionales que Populus alba. Sin embargo, resulta dudoso el origen natural de muchos pies, ya que ha sido un árbol profusamente cultivado desde la Antigüedad, e incluso algunos autores sospechan que en el norte de África pueda no ser una especie autóctona.

Figura 1. Distribución de Populus nigra

La contaminación genética es una de sus principales amenazas, ya que se hibrida fácilmente con otras especies, variedades e híbridos exóticos cultivados frecuentemente. De hecho, es una especie polimorfa con un buen número de subespecies, variedades, formas y cultivariedades. Entre ellas destaca P. nigra var. italica Münchh., el chopo lombardo. 

Foto 2. Chopos lombardos, en la Sierra del Segura, Nerpio.
Este último también recibe el nombre de P. pyramidalis Rozier; P.nigra subsp. pyramidalis Čelak; P. fastigiata Foug. Es de copa estrecha, columnar,  procedente del mediterráneo oriental y de clones de cultivo; que puede aparecer directamente plantado o subespontáneo a partir de pies cultivados. P. nigra var. elegans Bailey es otro chopo parecido, también de copa estrecha, que se diferencia bien por sus hojas jóvenes pubescentes. Originario de Asia al parecer, tenemos también el P. nigra var. betulifolia (Pursh) Wettst., de similares características. 

Foto 3. Populus x canadiensis. Sierra del Segura, Pontones.
Por si fuera poco, a todo este complejo sistema taxonómico hay que sumar los híbridos creados artificialmente con otras especies extraeuroasiáticas, como con la norteamericana P. deltoides Marshall (P. carolinensis auct.; P. monilifera Aiton), con el que forma el híbrido Populus x canadensis Moench.  Es por tanto, actualmente difícil determinar la autenticidad de la genuina especie autóctona regional. Las poblaciones autóctonas de nuestro chopo silvestre (var. nigra), de porte muy ramificado y hojas rómbicas, parecen, de momento, sobrevivir sólo en localidades altas de las sierras del interior del sudeste ibérico.

Foto 4. Populus nigra var. nigra.
Con el tronco derecho, de hasta 1,5 m de diámetro, su corteza es entre gris y negruzca, muy agrietada longitudinalmente desde joven. A veces presenta la superficie con numerosos abultamientos y una gran cantidad de rebrotes que le nacen casi desde la base. Estas cuatro características del tronco le diferencian bien de las demás especies del género.

Foto 5. Troncos de chopos plantados a lo largo de la carretera.

Ramillas glabrescentes, primero amarillentas y luego más adelante, cambian de verdoso-grisáceas a castaño claro. Sus yemas tienen de 4 a 6 escamas, por lo general son bastante viscosas, glabrescentes.  Según cuenta Font Quer en su libro "El Dioscórides renovado", estas substancias resinosas y la esencia que embadurnan las yemas del chopo, junto con manteca de cerdo y otros elementos se emplean desde tiempos remotos para calmar los dolores de las hemorroides.

Foto 6. Hojas de Populus nigra.

Sus hojas son alternas, todas parecidas, ovado-romboidales o triangulares, con margen crenado-dentado, son resinosas y algo pubescentes al nacer, aunque luego pierden la viscosidad, con un color verde más oscuro por el haz que por el envés, largamente pecioladas.

El chopo florece de febrero a marzo, y sus flores cuelgan en amentos cilíndricos, siendo los masculinos sésiles, un poco pelosos y los femeninos cortamente pedunculados. Las flores, con disco nectarífero persistente, teniendo las masculinas estambres con filamentos blancos y anteras púrpuras y las femeninas un ovario ovado-cónico y dos estigmas amarillentos. 


Foto 7. Inflorescencia femenina en Chopo de la Tercia, Calasparra.

Entre abril y mayo aparece el fruto, una pequeña cápsula elipsoidea de unos 8 mm, cuyas dos valvas liberan numerosas semillas diminutas que están provistas de largos pelos blanquecinos, que al caer al suelo forman masas algodonosas.

En el sudeste ibérico, aparecen en zonas con alta humedad edáfica, generalmente en márgenes de ríos, arroyos o lagos, sobre terrenos muy diversos, aunque nunca salinos, formando parte de bosques de ribera. Con un espectro climático muy amplio, resiste bien el frío, y tiene un rango altitudinal que va desde el nivel del mar hasta casi los 1.800 m.


Foto 8. Pinos, álamos y chopos en Cañaverosa, río Segura.

Su madera es de mala calidad, aunque se han usado sus ramas, junto con las de álamos "Populus alba" y cañas "Arundo donax" para techar los habitáculos de los animales en Almería, así como para la construcción de chozos, cobertizos y sombrajos para el cobijo del agricultor y para guardar aperos. Las ramas de rebrotes de los chopos lombardos sometidos a terciado (desmochado) eran utilizadas como vigas en ciertas zonas de Aragón ("chopos cabeceros") y también en el norte de Lorca y Los Vélez. También se le ha empleado como leña. En la mitad norte de España se ha usado para elaborar flautas, que se hacían en dos piezas; el cuerpo hecho con una rama del brote del año entre dos nudos o yemas, y por otro lado la boquilla, que se encaja en el cilindro anterior. 

En la antigüedad, esta especie se asoció a la muerte, y es que, según la mitología griega, los Populus emergieron de las Heliades, hermanas de Faetón, el hijo de Helios, que incapaz de controlar los caballos blancos que conducían el sol, convirtió en desierto la mayor parte de África, por lo que Zeus no tuvo más remedio que detenerlo con un rayo, provocando que muriera ahogado. Rotas por el dolor sus hermanas fueron transformadas en chopos. 

Figura 2. Heliades in arbores
Fuente: Amber Regina blog
Y terminamos con un poema de Dámaso Alonso cantando al chopo:

Huso de la hiladora,
a la mañana blanca y nueva.
chopo desnudo y fino:
entre la niebla,
hilas ropas de boda
para la Primavera.
Un arroyito claro
te lame el pie: se lleva
el hilillo que hilas
de tus copos de niebla;
el hilillo que hilas
y que se va cantando
entre la hierba
fresca.

domingo, 12 de julio de 2015

Majuelo, espino albar "Crataegus monogyna Jacq."

El majuelo o espino albar "Crataegus monogyna", cuyo nombre genérico viene del adjetivo griego krataios (fuerte, robusto) en alusión tanto a su dura madera como a su longevidad, debe el epíteto específico monogyna, a la única hoja carpelar que posee su pistilo.

Foto 1. Majuelo con porte arbustivo en flor.

Es el majuelo un arbusto o pequeño árbol caducifolio, hermafrodita, espinoso, que puede alcanzar los 10 metros de altura, con porte irregular más o menos oblongo, copa redondeada. 

El tronco, en ocasiones bien definido, un poco tortuoso, con corteza pardo-grisácea, muy agrietada en los ejemplares viejos, como el que vemos en la Foto 2, de unos 40 años de edad.

Foto 2. Espino albar singular, en Haza de San Luis, Ríopar

La ramas son extendidas, espinosas, siendo las más jóvenes de color pardo-amarillento o rojizas, glabras o algo vellosas, y con hojas alternas o agrupadas, con 3 a 7 lóbulos desiguales, con un peciolo generalmente glabro de 8 a 20 mm de largo.


Foto 3. Detalle de hojas y ramas.

Los brotes, tallos y hojas tiernas se utilizaban como verdura silvestre en distintas regiones. Normalmente se comían por el campo, quitando las espinas y pelándolos.

Florece de febrero a mayo en el sudeste ibérico aunque en las regiones más frías al norte de España sigue en flor hasta julio, siendo las mismas blancas, con 5 pétalos y numerosos estambres, con anteras de rosas a rojizas, muy utilizadas en diferentes fiestas, como vísperas de San Juan, Corpus, San Isidro, para adornar puertas y ventanas, altares o imágenes en procesiones, así como para perfumar las casas, puesto que  tienen un olor a miel que se detecta desde muy lejos.

Foto 4. Detalle de flores, con sus numerosos estambres.

El fruto, que aparece de agosto a octubre, es un pomo poco carnoso, ovoide, de unos 10-12 mm de largo, que en principio es verdoso y finalmente rojo, y contiene normalmente sólo una semilla en su interior.

Foto 5. Majuelas.

Estos frutos, llamados majuelas, tienen escaso valor nutritivo, pero han sido muy consumidos en épocas de escasez, era frecuente que los niños los tomaran también como golosina o entretenimiento, y en algunas regiones se llegaban a almacenar para su consumo como pasas o elaboración de mermeladas, y aunque actualmente su empleo en la alimentación humana es poco frecuente, éste parece que tiene un origen prehistórico, según prueban los hallazgos arqueológicos de semillas (Font Quer, 1961).

Foto 6. Detalle de las grandes y fuertes espinas.

Una de las características principales del espino albar son, claro está, sus espinas, que son usadas en la comarca de Sayago, Zamora, donde las llaman “sovinas”, como punzones para cerrar las tripas de los chorizos en la matanza y pincharlos antes de dejarlos curar. Estas espinas también hacen que sea utilizado en setos que ni hombres ni animales se atreven a cruzar, ya que los pinchazos con las mismas son muy dolorosos e incluso pueden llegar a producir infecciones.  

Son sus hábitats los bosques abiertos, matorrales y roquedos, sobre todo tipo de terrenos, desde el nivel del mar hasta los 2.200 m, en ambientes de semiárido a húmedo. En  clima seco-semiárido tiende a refugiarse en los bosques de ribera y otras zonas con compensación hídrica edáfica. En la Foto 7 lo vemos en la Sierra del Gavilán, en Caravaca, junto con Pinus pinaster.


Foto 7. Majuelos y pinos rodenos.

Se distribuye por toda la Región mediterránea, Europa centro-septentrional y, por Asia, hasta Siberia y el Himalaya. En la península ibérica se halla bien distribuido, como vemos en la Figura 1.


Figura 1. Distribución de Crataegus monogyna en la península ibérica.

En cuanto a usos y tradiciones, el majuelo es muy utilizado como pie o patrón portainjertos, normalmente de otras rosáceas, como acerolos, manzanos, nísperos, membrilleros, perales o serbales, de hecho, ya en el siglo XII Ibn al-'Awwan describe esta capacidad, mencionando también su precoz floración y su longevidad.

Por otra parte, es una convicción extendida en algunas regiones de España que el espino albar es una planta benéfica, protectora de los rayos en las tormentas, por ejemplo, creencia que se basa en que Jesucristo fue coronado de espinas; de hecho, sus ramas se usan en algunos pueblos para elaborar dichas coronas en las procesiones de Semana Santa.

En otras zonas también se creía que tenía la propiedad de conservar la castidad, por lo que las madres colocaban ramos en las habitaciones de las hijas solteras (Obón & Rivera 1991)
Quizá esta última creencia, así como la suposición de que sus espinas provocan somnolencia (de hecho uno de los usos medicinales de este arbusto es como relajante) es la que ha llevado a especular con la posibilidad de que "La Bella Durmiente" debe su sueño a un pinchazo con una de ellas (Daniel Climent i Giner. Mètode 71, Otoño 2011.), ya que las ruecas y los husos son uno de los utensilios que habitualmente se han hecho con su madera, y están presentes en algunas de las versiones de este cuento de hadas.


Figura 2. La princesa durmiente. Víctor Vasnetsov.
Fuente: Wikipedia
La dureza y resistencia de su madera, asi como su peso, han hecho que sea utilizada en otros utensilios además de las ruecas, bastones para dirigir al ganado o varear los olivos, mangos de diversas herramientas, como hachas y azadas, e incluso cubiertos y espátulas de cocina.

En cuanto a su uso medicinal está muy extendido, si nos damos una vuelta por la web veremos muchos anuncios de herboristerías, como los que reflejamos en la Figura 3, en los que se vende para diversas dolencias. Estos usos están justificados por su composición química, y las indicaciones terapéuticas aprobadas por ESCOP (European Scientific Cooperative on Phytotherapy) están referidas a la insuficiencia cardiaca grado II, alteraciones del ritmo cardiaco de causa nerviosa y como coadyuvante en tratamiento de alteraciones de la función cardiaca o circulatoria. Sin embargo, algunos especialistas la consideran no apta para automedicación, debido a la posibilidad de interacciones con ciertos fármacos no descritas hasta el momento, al poder provocar efectos sumativos sedantes perjudiciales como se ha visto en otras especies que actúan sobre el sistema nervioso.

Figura 3. Diversos remedios elaborados con espino blanco.
Fuente: Webs de referencia.


domingo, 3 de mayo de 2015

Pino carrasco, "Pinus halepensis"

Según los datos del Tercer Inventario Forestal Nacional del Ministerio de Medio Ambiente, la especie que ocupa la mayor superficie arbolada del sudeste ibérico es el pino carrasco (Pinus halepensis), cuyo epíteto específico hace referencia a su presencia en Aleppo (Siria), donde aunque resulte paradójico no es abundante.


Foto 1. Pinos carrascos singulares en Cajitán, Mula

Su área de distribución ocupa todo la cuenca mediterránea, pero en Anatolia, Balcanes y Palestina puede convivir con otra especie muy similar, Pinus brutia (Figura 1). En España está la mayor superficie de pino carrasco del mundo. En concreto, en el sudeste ibérico, aparece con  una raza o variedad de gran vigor, encontrándose las mejores masas forestales autóctonas en altitudes medias (500-1000 m) de las sierras del Segura, Moratalla, Caravaca, Cehegín y algunas otras zonas más puntuales. 


Figura 1. Área de distribución del pino carrasco y de su equivalente (vicariante) Pinus brutia  en oriente

En la Cuenca del Segura y su entorno, los pinos carrascos forman sus bosques más representativos, sin embargo, son poco valorados en este momento debido a las plantaciones masivas que se realizaron con ellos en la segunda mitad del siglo XX, en algunas ocasiones ciertamente con poco respeto hacia la vegetación autóctona, por lo cual existe ahora una creciente tendencia a manejar estas masas de pinares en pro de la vegetación natural existente en el lugar. Además, el aspecto económico que justificó en parte las plantaciones, ha quedado fuera de lugar, debido al bajo precio de la madera que hace que las mismas no sean rentables, intentándose en estos momentos la recuperación de los bosques y garrigas naturales de carrascas, quejigos, coscojas, lentiscos, sabinas, enebros, acebuches y otros árboles y arbustos que en este momento generan una gran riqueza, no sólo ambiental, sino también económica,  gracias a la caza o al turismo rural.

Foto 2. Repoblación con pinos carrascos, obsérvese  las filas de árboles.


Sin embargo, no deberían eliminarse estas arboledas de pinos de forma sistemática, y por supuesto en ningún caso aquéllas que provengan de masas naturales autóctonas. Las plantaciones de pinos existentes pueden además ser útiles ya que evitan la erosión y actúan como nodrizas, en cuyo cobijo se recuperan otras especies de árboles y arbustos autóctonos. Pero sí que se deberían manejar los monocultivos de pinos plantados que son más bien hileras de árboles, para "naturalizarlos" e intentar generar en ellos una estructura de bosque, no un "ejercito arbóreo". En cualquier caso, en determinados lugares sigue siendo recomendable plantar pino carrasco (por ser la especie arbórea más rústica del sudeste ibérico), aunque utilizando exclusivamente semilla de origen local, lo que daría lugar si se realiza bien la plantación a bosques bien estructurados.


La expansión de estos pinares, que fue favorecida en el sudeste español debido a la destrucción de bosques naturales de todo tipo, pero en especial de fagáceas y lentiscares, por roturaciones, incendios y pastoreo, se debe sobre todo a dos características de estas coníferas que les hacen competir con ventaja frente a cualquier otro árbol a la hora de recolonizar un terreno recién deforestado: la primera es que los pinos son especies heliófilas, es decir, prosperan bien en suelos desprovistos de otra vegetación que les pueda ensombrecer, y la segunda que su crecimiento es bastante rápido. 

Foto 3. Pinar del Cañón de Valdeinfierno, Lorca.
Masa autóctona donde crecen junto a un sotobosque de sabinas, coscojas y enebros.

Por otro lado, existen otros factores que benefician a este género: su adaptación al fuego, tanto por la serotinidad (las piñas permanecen en el árbol con los piñones sin dispersar hasta que el fuego pasa), como porque los incendios reducen la cobertura del sotobosque, eliminando así la competencia. Además, los pinos carrascos son capaces de acumular agua en la albura (parte viva del leño) durante una tormenta de verano, circunstancia que aprovechan fisiológicamente, cosa que no hacen los Quercus.


Foto 4. Piña abierta, que ha dispersado ya los piñones
Pasamos ya a concretar las características del pino carrasco. Este es un árbol perennifolio, monoico, de talla mediana que puede alcanzar los 30 m de altura en determinadas condiciones, aunque normalmente mide entre 5 y 18 m.

Los pies jóvenes tienen aspecto cónico (Foto 2), que pasa a ser una copa irregular en los adultos, aunque generalmente redondeada. Su tronco puede ser estilizado o tortuoso, dependiendo de que el biotopo le sea más o menos favorable, pudiendo alcanzar hasta 1,5 m de diámetro. En las costas mediterráneas, en aquellas zonas más castigadas por los temporales toma con frecuencia forma achaparrada, arbustiva, con ejemplares añosos que pueden alcanzar hasta 1 m de diámetro y apenas 2 m altura.


Foto 5. Detalle de la corteza en un pino anciano.
Pino de la Fuente del Algarrobo, en Águilas
La corteza es cenicienta, blanquecina, característicamente lisa en las primeras etapas, pasando con la edad de parda a pardo-rojiza y agrietada. Las ramas y ramillas son más delgadas que en otros pinos, estando las hojas agrupadas en parejas sobre una especie de vaina que las envuelve en la base en la terminación de las ramillas. Estas hojas son de color verde claro, flexibles y muy delgadas.


Foto 6. Detalle de conos masculinos y ramillas con hojas
Los conos masculinos son amarillentos, oblongos y se agrupan en gran número en espigas cilíndricas, cerca de la terminación de las ramillas. Los conos femeninos son ovoides, primero verde-rosados, luego violáceos, y dan lugar a una piña aovada-cónica  característica por su grueso pedúnculo leñoso de 1-2 cm. Los piñones son pequeños, con alas de 3 a 5 veces más largas que ellos.


Foto 7. Detalle de piña 
Este árbol florece de marzo a mayo, dando lugar a los frutos en los meses de agosto a octubre del segundo año tras la fecundación. La piña se abre para diseminar los piñones en la primavera del tercer año. Una característica del pino carrasco es que produce piñas serotinas en mayor proporción y longevidad que las del negral (Pinus pinaster).

De los pinos ibéricos, éste es el que mejor soporta las sequías y las altas temperaturas, aparece en ambientes secos y soleados de las comarcas mediterráneas litorales y sublitorales o bien en zonas de escasa altitud cuando es continental. Un factor significativo en su distribución es la media de las mínimas del mes más frío que comienzan a afectarle negativamente si son inferiores a -3 ºC. Puede crecer con precipitaciones inferiores a los 200 mm, aunque su óptimo se encuentra por encima de los 400, y se desarrolla en todo tipo de sustratos, excepto en ambientes con cierta salinidad. Es el más abundante por tanto, en las costas mediterráneas de nuestro país, donde vive desde el nivel del mar hasta los 1.500 m de altitud.

Foto 8. Pinos carrascos sobre dunas de playa, obsérvese su porte sinuoso y achaparrado debido al viento marino.


En nuestro entorno este árbol ha sido utilizado por su madera, leña y carbón, más raramente para la extracción de resina en algunas zonas de la Sierra del Segura (Albacete) y Moratalla. Su madera es considerada de baja calidad, debido a la presencia de nudos y sus fustes normalmente retorcidos, salvo los que crecen en ambientes muy favorables; no obstante, es muy utilizada para la fabricación de aglomerados.

Por otra parte, es un árbol de sombra excepcional, típico en cortijos, donde ha servido tradicionalmente de resguardo a ganados, aperos de labranza, segadores y esparteros. En la actualidad se emplea en jardinería más o menos rústica. Es la especie que más se ha repoblado en el territorio y si bien no corre ningún peligro, las talas indiscriminadas acaecidas en los últimos decenios, así como las roturaciones y los incendios han provocado la casi total extinción de las poblaciones autóctonas más añejas y emblemáticas.

A pesar de esa mala fama que hemos comentado tiene actualmente, este pino ha convivido con las culturas mediterráneas desde la antigüedad; según la mitología griega nace debido a la disputa entre Pan y Bóreas por el amor de la ninfa Pitis. Ésta prefiere a Pan y el dios del viento del norte, de un soplo, la lanza contra una roca. Gea, compadecida de la tristeza de Pan la transformó en un árbol, el pino, llamado "pitys" en griego. También fue un árbol consagrado a Poseidón ya que era y es típico de los arenales costeros.

Figura 2. Óleo de Edward Calvert
Fuente: wikipedia
Y por último destacar que, aunque es el menos longevo de los pinos ibéricos, ya que en condiciones naturales raramente excede los 200 años, en el Cagitán de Mula, Murcia, se ubica el conocido “Pino de las Águilas” que nació en torno a 1703, y que, según los datos disponibles, es el pino carrasco más viejo y de mayor cuerda en el mundo. A este venerable anciano lo conoceremos mejor con una entrada específica en el blog próximamente.


Foto 9. Pino de las Águilas. Cajitán. Mula

domingo, 26 de abril de 2015

Garrofero, algarrobo, "Ceratonia siliqua"

En nuestro intento de ir conociendo los árboles singulares de nuestra área, hoy vamos a dar unas pinceladas sobre una especie que es todo un portento sobreviviendo de secano en el sudeste semiárido ibérico, el algarrobo (Ceratonia siliqua) o garrofero para nosotros. El nombre genérico proviene del griego, se refiere a lo coriáceo de sus hojas y el epíteto especifico tiene origen latino y hace referencia a que su fruto es una legumbre alargada.


Foto 1. Garrofero monumental de Casa Arcas II en Lorca, posando para nosotros.
Es éste un árbol de hoja perenne, dioico, que alcanza hasta 10 m de altura, de porte redondeado; es un árbol forestal que llegó a formar densos y extensos bosques, especialmente en el Mediterráneo oriental y norte de África (posiblemente también en la costa mediterránea española), hoy desaparecidos por asentarse en terrenos muy propicios para la agricultura. En el sudeste ibérico presenta dos variedades cultivadas, "mollar" y "ramillete", la primera de porte más frondoso que la segunda.


Foto 2. Tronco de garrofero, nótese la gran cantidad
de rebrotes sobre él, suele ser lo típico cuando envejece.

Su tronco suele ser corto, grueso y tortuoso, tiene la corteza pardo-grisácea, lisa, y de aquél salen las ramas gruesas, extendidas, grisáceas también. Hojas alternas, compuestas, con 2 a 4 pares de folíolos y uno terminal; folíolos vellosos de jóvenes, al igual que el raquis, que va cambiando y finalmente toda la hoja es glabra; de color verde oscuro por el haz y un poco más claros por el envés.  El algarrobo, puede rebrotar de cepa sucesivas veces, si sufre alguna perturbación que elimine su copa, de hecho, cuando envejece el tronco suele presentar multitud de rebrotes que si no son suprimidos terminan por constituir un nuevo hábito del árbol.

Foto 3. Detalle de frutos y hojas de algarrobo.

Sus inflorescencias crecen en racimos laterales erguidos, que nacen más cortos que las hojas, directamente de las ramas e incluso del mismo tronco, de agosto a enero, dando lugar un año después al fruto, que es una gran legumbre carnosa, comprimida, un poco curvada, primero verde, luego pardo-rojiza y finalmente negruzca.

Foto 4. Flores masculinas (estambres), directamente surgidas del tronco.

Foto 5. Frutos (legumbres) de garrofero, denominadas garrofas.
Los frutos del algarrobo tienen múltiples usos, empleándose con frecuencia en la alimentación humana (sucedáneos de chocolate) y del ganado, pues estas legumbres son altamente nutritivas, con hasta un 40% en azúcares. Como curiosidad, os dejamos aquí el enlace para que accedáis a las recetas finalistas del Concurso de repostería con harina de algarroba, organizado por ECUGA dentro de su campaña de divulgación de los productos de la comarca del Campo de Cartagena, que acoge algunos de los más significativos garroferos monumentales de España.


Figura 1. Ejemplos de repostería  con harina de algarrobo

Además, se extrae de la garrofa una bebida refrescante muy apreciada en Oriente Próximo,
sobre todo en Turquía, Siria, Líbano y Palestina.

Foto 6. Vendedor ambulante de zumo de garrofa, 
Ramala (Palestina) 

De las semillas se obtiene la goma garrofín, utilizada en la industria farmacéutica, cosmética, textil y otras. Estas semillas tienen un peso muy constante y por ello durante mucho tiempo fueron utilizadas para pesar medicamentos, piedras y metales preciosos, etc... de hecho, de su nombre árabe ("karats") derivó la palabra quilate, unidad actualmente empleada en el peso y valoración del oro. 

Suponemos a esta "Pesadora de oro" usando algunas
de esas semillas mientras Pieter de Hooch la inmortalizaba (Figura 2).

Figura 2. Pesadora de oro.
Fuente: Wikipedia
Todo en este árbol es aprovechable, las hojas y corteza son muy ricas en taninos, así que se han empleado como curtientes, y su carbón asimismo es de excelente calidad.

Su hábitat son bosques y matorrales sobre suelos diversos, pero con preferencia por los carbonatados, en ambiente cálido y seco, de temperaturas suaves. No penetra mucho hacia el interior, pues no soporta el clima continental, particularmente en lo que concierne a las heladas. En el sudeste ibérico hasta unos 600 m de altitud.

Figura 3. Área de distribución del algarrobo.

Se distribuye por toda la región mediterránea, aunque se ha especulado mucho sobre si el algarrobo es autóctono o no en Iberia. Hay restos arqueológicos de hace unos 2.000 años que muestran esta especie en el sur de España, pero por esa época la navegación por el Mediterráneo ya estaba muy extendida y al ser el garrofero una planta de gran interés alimenticio, bien pudiera haber sido trasegada de un lugar a otro. La polémica pues, se mantiene, aunque está claro que los algarrobos están en el sudeste ibérico desde hace al menos 2 milenios.

Los mejores ejemplares que se conservan de esta especie se ubican en antiguos cultivos, pero pensamos que deberían regularse sus poblaciones, ya que últimamente se ha extendido mucho su cultivo como ornamental y a veces se arrancan ejemplares muy longevos que se destinan, en el mejor de los casos, a jardines, muriendo algunos durante este trasplante o, de no ser así, quedan mermados de salud, acaeciendo su muerte en años venideros. También influyen negativamente la presión urbanística y la puesta en marcha de nuevos cultivos en muchas de las zonas donde aparece, que suelen compactar el suelo a su alrededor en el primer caso (asfaltado, construcción de infraestructuras) y romper sus raíces en el segundo (desfondados del suelo). Aquí os dejamos una fotografía de un ejemplar monumental que ha visto pasar algunos cientos de años desde su atalaya.

Foto 7. Garrofero monumental de Casa de Arcas I, Lorca, vista sur.


Y para terminar, un poema que nos llega allende el mar, desde Argentina, de un poeta nacido a principios del Siglo XX, Antonio Esteban Agüero, y que, aunque dedicado a otra especie, Prosopis pallida, llamada algarrobo en América latina, nos sirve para honrar a nuestros garroferos mediterráneos.


La cantata del Algarrobo Abuelo
(Fragmento)

...Padre y Señor del Bosque,
Abuelo de barbas vegetales,
yo quisiera mi canto como torre
para poder alcanzarla en tu homenaje,
no el canto de la flauta
dulce, delgado, suave,
la de cantar la rosa y la muchacha,
sino el canto del mar, un canto grave,
con olores de vida y con el pulso
musical
y viviente de la sangre.
...
Algarrobo natal, Abuelo mío
Hace mil años la paloma trajo
tu menuda simiente por el aire
y la sembró donde Tú estas ahora
sosteniendo la luz en tu ramaje.
...
Algarrobo natal. Torre del cielo.
Monumento y estatua del follaje
Hijo del sol y la Tierra unidos
Corona real par la sien del aire.
Arbol de luz. Espejo de los siglos,
Dios vegetal de corazón fragante.
...
Así yo quiero terminar la Oda,
asistido por Angeles del Canto :
Algarrobo natal, Abuelo nuestro,
Catedral de los Pájaros !...


sábado, 31 de enero de 2015

El viento y los árboles

Queridos amigos:
En estos días de fuerte viento por toda Iberia, en primer lugar, recomendaros que no os situéis  debajo de ningún árbol, palmera o, en general, elemento vertical que pueda romperse por el efecto del viento. Pues es sabido que pueden desprenderse grandes ramas e incluso caer un árbol al completo.
Sobre esta última cuestión queríamos debatir un poco en el presente post.


En primer lugar, para aguantar bien los embates del viento hay que decir que las podas inadecuadas, sobre todo, los fuertes desmoches de las ramas principales suelen acarrear a la larga mayores problemas que los que se quieran solucionar (Foto 1), por eso si tenemos un árbol cuyo uso principal es ornamental y creemos que precisa una poda por alguna razón, incluyendo el presumible riesgo de rotura de alguna rama y que caiga sobre nosotros o nuestros bienes, lo mejor es contactar con un profesional que nos pueda asesorar, por ejemplo un podador o arborista certificado por la Asociación Española de Arboricultura (para una primera impresión podéis consultarnos sin ningún problema), hay que tener en cuenta que hay mucho intrusismo y que un árbol de uso ornamental no es un árbol destinado a la producción agrícola o forestal.

Foto 1. Plátano (Platanus orientalis) con  rama surgida tras el desmoche
colgando por arranque del viento, otras cayeron directamente

En segundo lugar, la mayor parte de los árboles que caen al suelo por completo han sido primero afectados en su sistema radicular, por ejemplo, por obras que han roto parte de sus raíces de anclaje, en fotos 2 y 3, observamos como en al año 2003 el monumental Pino Doncel (Pinus pinea) de la Casa del Pino, con sus 4,75 metros de perímetro de tronco y 20,2 metros de altura y algo más de 100 años de vida cayó al suelo tras unos fuertes aires, después de que se realizaran obras de hormigonado de la acequia de Rotas en Calasparra, circunstancia que provocó la rotura de sus raíces.

Foto 2. Pino monumental de la Hondonera, Calasparra, 2003.


Foto 3. Pino monumental de la Hondonera, Calasparra, 2003.

Por tanto, si bien es cierto que los árboles caen muchas veces por el efecto directo del viento  fuerte que los empuja, no es menos cierto que en la mayor parte de los casos, previamente, el árbol ha sufrido perturbaciones graves que le han provocado deficiencias en su estructura, las cuales terminan provocando su caída cuando el viento empuja su copa. Como ejemplo de ello, podemos ver en la Foto 4, un Ficus microcarpa caído en Cartagena sobre un coche un día de viento, pero si nos fijamos bien los ficus del paseo han sido podados realzándolos (suprimiendo ramas bajas sobre el tronco), por lo que la copa se forma mucho más arriba de lo que debería, elevando el centro de gravedad del árbol hasta una altura en la que además es mayor el efecto vela del viento cuando empuja, por tanto, más fácil es su caída. Por último, el ficus, al estar todo el suelo urbanizado (asfaltado o cementado), tampoco puede desarrollar bien su sistema radicular, por tanto sus raíces están mermadas y no pueden soportar bien la copa, pues no están bien ancladas. En definitiva, la poda + el cementado del suelo provocan la existencia de un árbol que no se ha desarrollado adecuadamente y acaba cayendo sobre un coche con el consiguiente riesgo para la seguridad de las personas. Por tanto, creemos que lo adecuado habría sido plantar otras especies arbóreas en el lugar, con un crecimiento más acorde a las circunstancias del entorno.

Foto 4. Ficus microcarpa tumbado por viento, Cartagena, 2010.
Fuente: Página web Ayuntamiento de Cartagena

Por lo demás, el viento en entornos forestales con el tiempo genera estructuras naturales adaptadas a él, como los impresionantes pinos blancos (Pinus nigra) de nuestras queridas sierras béticas, donde los potentes vientos de poniente, junto con la nieve, llegan a moldear literalmente la copa de algunos pinos de la zona que se sabe cuentan con más de mil años de edad (Creus, 1998), entre éstos estaría el de la imagen (Foto 5)  que ha crecido esculpido por Céfiro (Figura 1) y, además, sobre la propia roca en un cortado de la sierra de Villafuerte, Moratalla. Vemos, por tanto, que el viento no es siempre un elemento negativo.

Foto 5. Pino blanco milenario, sierra de Villafuerte, Moratalla.

Figura 1. Céfiro y Flora, por William-Adolphe Bouguereau (1875).