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domingo, 15 de abril de 2018

Álamo de Albudeite

Viajamos hoy al interior de la Región de Murcia, al pueblo de Albudeite, en el que crece un vetusto álamo incluido en la Ley 14/2016, de 7 de noviembre, de Patrimonio Arbóreo Monumental de la Región de Murcia.

Foto 1. Álamo de Albudeite

En la plaza de la Iglesia parroquial de Nuestra Señora de los Remedios, que empezó a construirse en el siglo XVI, al parecer sobre la cimentación de una antigua mezquita, podemos visitar este anciano álamo (Populus alba) de más de 3 m de perímetro, que es utilizado como árbol de sombra por los vecinos, debajo del cual descansan a la fresca y comparten sus historias.

Foto 2. Plaza de la Iglesia, con el álamo monumental a la derecha de la imagen.

Si alguno de los que lee esto conoce el pueblo de Albudeite, probablemente no podría adivinar que su árbol más significativo sea un álamo, ya que, como vemos en la Foto 3, y a pesar de estar ubicado junto al río Mula es una zona, en general, bastante árida. 



Foto 3. Vista de la población de Albudeite, a la vera del río Mula.

Nos centramos ya en el protagonista de nuestra entrada, lo primero que comentaremos es que es un ejemplar de sexo masculino. Sobre su nacimiento únicamente podemos aventurar que, posiblemente, es un vestigio de un reducto de la vegetación ribereña que debió acompañar en otros tiempos a este afluente del Segura junto al que crece,  y de la que hoy quedan algunos tarays, carrizos y no mucho más, convirtiéndose por tanto en el único álamo que ha sobrevivido a los diversos cambios de uso y de los subsolados de la plaza en la que habita, ayudado en parte por los albudeiteros que han intentado protegerlo haciendo el parterre que vemos alrededor y que, como podemos observar en la Foto 2, intentan mantenerlo vivo y asegurar su descendencia, ya que tiene un heredero a su lado que esperemos garantice que no se pierdan los genes que un día poblaron esta parte de la cuenca del Segura.

Foto 4. Copa del álamo. Abril de 2007
En cuanto a su estado general, podemos decir que ha sufrido con las distintas remodelaciones de la plaza, como suele suceder en todos los árboles urbanos, ya que tendemos a no pensar en las necesidades de las raíces (precisan oxígeno), o en que podemos romperlas al hacer alguna obra o cambio de uso del suelo a su alrededor, aparte del compactado que puede suponer el adoquinar o asfaltar (lo peor) alrededor de un árbol que no se ha desarrollado con dichas circunstancias, ya que ello merma la capacidad de aireación del suelo con el consiguiente mal para el sistema radicular que no puede realizar bien la extracción de nutrientes.

Foto 5.  Álamo blanco, abril de 2007.


Estas obras en los alrededores de un árbol, aunque al principio parecen no afectarlo, provocan muchas veces el decaimiento del mismo y que por ese motivo pueda ser atacado por patógenos. En la Foto 6 observamos hongos tipo Rigidoporus ulmarius, aunque el carpóforo está ya muy deteriorado, pero el micelio puede haber afectado negativamente en la mecánica del árbol, por lo que su riesgo de rotura aumenta, habría que hacer un estudio detallado para saber cual es el verdadero estado biomecánico y, por tanto, actuar en consecuencia.




Foto 6.  Restos de carpóforo de un hongo que parece ser 
Rigidoporus ulmarius.

Por lo demás, el árbol también ha sufrido en el pasado por haber actuado como apoyo de cables de acero para colocar pancartas, luces u otras artes similares. Si bien hoy día soporta un cable, éste está embutido en un tubo plástico (Foto 7) para evitar rozaduras sobre el tronco.


Foto 7.  Cable de acero, afortunadamente embutido en plástico para 
no provocar rozaduras al álamo.

En cuanto a su edad, y en base a los anillos que hemos podido contar en un brazo principal que fue cortado, calculamos que puede tener unos 80 años.


Foto 8. Brazo principal cortado, donde se pueden observar los anillos de crecimiento.

A pesar del mal estado del protagonista de esta entrada, esperemos que el joven álamo que crece a su lado todavía tarde mucho en tomar el relevo, si bien éste es bifurcado (Foto 9) y existe ya una codominancia que podrá generar en un futuro un colapso de una de las dos ramas principales. Pese a todo, esperamos que los habitantes de Albudeite puedan disfrutar de ambos álamos todavía bastantes años.



                                   
Fotos 9 y10. Nuevo álamo que parece ser el sucesor del actual monumental.
Si bien la bifurcación del eje principal complicará su existencia.

Foto 11. Vista del álamo desde el oeste en 2018. 

FICHA BÁSICA


Especie
Populus alba
Nombre común
Álamo, álamo blanco
Nombre propio
Álamo de Albudeite
Término municipal
Albudeite
Provincia
Murcia
Perímetro
3,60  m
Altura
10,50 m
Edad aproximada
80 años
Estado de conservación
Malo
Amenazas
Obras en el entorno, cables sobre el hábito.
Estatus legal
Ley 14/2016, de 7 de noviembre, de Patrimonio Arbóreo Monumental de la Región de Murcia
Plan de actuación definido
--

martes, 13 de octubre de 2015

Álamos de Fuente Mellinas II

Hace unos meses visitamos los Álamos de Fuente Mellinas, una alameda de Populus alba con varios ejemplares monumentales, que superarían el siglo de edad. Esta semana, al pasar junto a ellos descubrimos con pesar que  uno de estos árboles ha perdido uno de sus brazos principales durante el verano.

Foto 1. Álamo de Fuente Mellinas con uno de sus brazos principales desgajado.
En enero lo veíamos así...


Foto 2. Panorámica general de los Álamos de Fuente Mellinas. Enero 2015.

Hemos pasado a inspeccionar más de cerca, para ver si podíamos averiguar qué había sucedido, descubriendo así que la rama estaba debilitada por una unión defectuosa con corteza incluida, por lo que parece que una racha de viento consiguió desgajarla del tronco principal.


Foto 3. Observando como queda la estructura geométrica del árbol tras la caída de la rama.

Ya en faena, observamos como gran parte de la madera estaba muerta, constituyendo duramen degradado por los hongos. Además, se puede comprobar perfectamente hasta donde llegaba la zona de corteza de rama incluida y por tanto sin unión entre brazo y tronco, ya que ésta presenta un color marrón oscuro sin presencia de líquenes (no  llegaba la luz). También podemos descubrir que en la oquedad existente en la unión entre la rama y el fuste habitaban murciélagos, por la presencia de sus defecaciones.

Foto 4. Brazo caído, obsérvese en lado derecho de la imagen otro desgarre por perdida de otro
brazo principal que no ha podido ser cerrado por el álamo. 

Foto 5. Zona con y sin líquenes sobre la rama caída,
lo segundo denota ausencia de luz y área sin adecuada unión rama-tronco.

Sin embargo, la vida sigue, aquí tenemos el ejemplo, en la rama caída han empezado a fructificar hongos afiloforales (Inonotus hispidus), que tienen una elevada incidencia mecánica y han "ayudado" a la rotura de la rama. Por otro lado, gracias a la degradación de la madera que esta seta produce, otros seres vivos podrán vivir de ella, incluso de su propia carne viven un gran número de larvas de insectos que, a su vez, alimentan a ciertas aves.

Foto 6. Fructificaciones nuevas de Inonotus hispidus, sobre rama caída.

No nos gusta tanto cuando el hongo está sobre madera viva, ya que puede ser peligroso, y hará que antes o después se produzca una rotura. Una acción adecuada habría sido eliminar estas setas cuando aparecen sobre la parte viva del árbol, aunque sólo sea porque son auténticos evaporadores de agua del interior de la rama o tronco y, éstos al ser deshidratados, pueden colapsar y fracturarse, además, de que la madera con falta de agua es siempre aprovechada por potenciales patógenos.


Foto 7. Fructificaciones  de Inonotus hispidus, sobre rama principal
que terminará por provocar al árbol más roturas .

Al igual que estos hongos, otros seres vivos pueden aprovechar esta gran rama para su subsistencia, la utilizarán como refugio o simplemente, cuando se degrade, alimentará a otros álamos hijos suyos que hay alrededor, así que en nuestra humilde opinión, casi debería quedarse como está, para que florezca la vida a su alrededor y ¿por qué no? "in memoriam".

Foto 7. Zona basal del tronco, obsérvese el cordón de madera relativamente nueva
 (sin líquenes todavía) que ha colado para hacer más estable su estructura.

Una última reflexión, ¿se podría haber hecho algo por él? Es cierto que la vejez y la muerte nos llegan a todos, pero también es cierto que en muchos casos merece la pena intentar retrasarlo lo más posible, sobre todo si se trata del conjunto de álamos de mayor significación por perímetro en Murcia. Cuando vemos estos árboles, testigos de otros tiempos en los que ni siquiera habíamos nacido, tenemos ante nosotros un trozo de historia y a veces un narrador de la misma, si se aprovechó su leña en algún momento, si se contaron historias en el lavadero o el abrevadero junto al que crecen, si cayó un rayo durante una gran tormenta... es algo que suponemos o incluso, en ocasiones, por los rastros dejados en el mismo árbol podemos tener certeza, es un narrador vivo de tiempos pasados.

Creemos, por tanto, que merece la pena conservarlos en buenas condiciones... ¿quizá unos apoyos habrían ayudado a la supervivencia de esta gran rama un tiempo más? ¿quizá...? Lo dejamos en el aire o a la consideración de todos aquellos que paséis por aquí y que puede ser que en algún momento podáis (podamos) influir en que se haga algo más por la conservación de nuestro arbolado monumental, en principio y por la biodiversidad en general, recordando que estos árboles reflejan, además, nuestra cultura.


Foto 8. Encina La Terrona, Extremadura, con sus ramas bien apuntaladas para reducir el riesgo de rotura.
Fuente: Turismoextremadura.com

Y para terminar, un poema de uno de nuestros poetas favoritos:

TIEMPO SIN TIEMPO

Preciso tiempo necesito ese tiempo
que otros dejan abandonado
porque les sobra o ya no saben
que hacer con él
tiempo
en blanco
en rojo
en verde
hasta en castaño oscuro
no me importa el color
cándido tiempo
que yo no puedo abrir
y cerrar
como una puerta

tiempo para mirar un árbol un farol
para andar por el filo del descanso
para pensar qué bien hoy es invierno
para morir un poco
y nacer enseguida
y para darme cuenta
y para darme cuerda
preciso tiempo el necesario para
chapotear unas horas en la vida
y para investigar por qué estoy triste
y acostumbrarme a mi esqueleto antiguo

tiempo para esconderme
en el canto de un gallo
y para reaparecer
en un relincho
y para estar al día
para estar a la noche
tiempo sin recato y sin reloj

vale decir preciso
o sea necesito
digamos me hace falta
tiempo sin tiempo.

                                                                                       Mario Benedetti

domingo, 30 de agosto de 2015

Álamo, "Populus alba L."


Vamos a conocer en la entrada de hoy las características de un árbol presente en casi toda la península ibérica y que en el sudeste aparece formando bosquetes en fuentes, barrancos, ríos y arroyos. El álamo, álamo blanco o chopo blanco, Populus alba L.


Foto 1. Bosquete de ribera con álamos blancos.

Populus es el nombre genérico dado por los latinos al chopo. El epíteto específico hace referencia al color blanco de la corteza de este árbol caducifolio que puede alcanzar los 30-35 m de altura. Se distribuye por el centro y sur de Europa, oeste de Asia y norte de África.

Figura 1. Distribución de Populus alba en Europa.

Este álamo no tolera tanto el frío como el álamo negro, no obstante en el sudeste de Iberia alcanza los 1.500 metros de altitud, pudiendo soportar heladas de hasta - 15ºC, como vemos en la foto 2, de los álamos de Fuente Mellinas en Moratalla. En la mitad norte de la península ibérica, en general, no suele sobrepasar los 1.000 m de altitud. Prefiere los suelos de naturaleza básica, frescos y arenosos, llegando a soportar ciertos niveles de salinidad.


Foto 2. Álamo monumental de Fuente Mellinas en primer plano, Moratalla.

Caducifolio, como ya hemos dicho, y dioico, adopta un porte irregular, con el tronco más o menos derecho, liso y grueso (excepcionalmente hasta 2,5 m de diámetro en algunos ejemplares) y la corteza de grisáceo-blanquecina a blanca, poco agrietada, salvo en los ejemplares añosos, en los que se engrosa y agrieta profundamente, al menos en la base o mitad inferior.


Foto 3. Detalle de troncos de álamos.
Sus ramillas están densamente cubiertas de pelos afieltrados, y sus hojas son alternas, tienen un largo peciolo y forma suborbicular a elíptica, más o menos palmeadas, enteras en la base y suave o profundamente lobulado-dentadas hacia la mitad terminal, muy poco pilosas, de color verde oscuro por el haz y blanquecinas y cubiertas de pequeños pelos por el envés.


Foto 4. Detalle de hojas de álamo.

Los álamos florecen entre enero y mayo (dependiendo de la termicidad del lugar), en amentos cilíndricos colgantes con vello los masculinos, y flores con filamentos blancos y anteras púrpuras al principio, que se vuelven amarillentas con posterioridad, siendo sin embargo glabrescentes los femeninos, con flores que poseen dos estigmas verdoso amarillentos. 


Foto 5. Flores femeninas de álamo.

Foto 6. Flores masculinas de álamo.

El fruto es una pequeña cápsula oblongo-cónica de unos 4 mm, que se abre en dos valvas que liberan numerosas semillas con largos pelos blanquecinos y algodonosos entre los meses de abril y junio, según las localidades.


Foto 7. Copas de álamos en flor.

Existen varios relatos mitológicos relacionados con el álamo blanco, según uno de ellos la ninfa Leuce (la blanca) fue raptada por Hades y llevada a los infiernos, pero al no ser inmortal, cuando llegó su hora, éste la transformó en un álamo blanco que se alzaba en los Campos Elíseos, morada de los muertos reservada a las almas virtuosas.  Otra leyenda nos explica a qué se debe el doble color de las hojas del árbol protagonista hoy, y es que Heracles, en uno de sus trabajos, cuando fue a buscar a Cerbero, se hizo una corona con ramas de álamo, con lo que la parte vuelta hacia el infierno tomó el color oscuro del humo, sin embargo, la cara de las hojas que estuvo en contacto con el sudor de su frente permaneció fría y se quedó clara. Se afirma asimismo que la madera de álamo era la única que se permitía usar en los sacrificios a Zeus, con lo que se le ha considerado un árbol protector y asociado a la vida eterna. 


Figura 2. Hércules y el Cancerbero. Zurbarán
Fuente: Museo del Prado

Seguimos en Grecia, aunque ahora ya dejando las leyendas y hablando de las propiedades del álamo, de las que Dioscórides hace la siguiente descripción  en su obra "De Materia Medica", precursora de la moderna farmacopea y que alcanzó gran difusión en la Edad Media, tanto en el original griego como en sus traducciones a latín o árabe:
Figura 2. Dioscórides

La corteza del árbol álamo blanco, bebida en cantidad de una sola onza aproximadamente es beneficiosa contra la ciática y la estranguria. Cuentan que también es esterilizante bebida, tras mezclarla con riñón de mulo, y que sus hojas, bebidas en mezcla con vinagre, después de la menstruación, se dice, producen los mismos efectos. 

El jugo de sus hojas, instilado tibio, es beneficioso contra el dolor de oídos. Las pequeñas bayas que aparecen en la germinación de las hojas, majadas y mezcladas con miel, y aplicadas como ungüento, curan la ambliopía. Algunos cuentan que la corteza del álamo blanco y del negro cortadas en trozos finos y diseminadas en campos estercolados, en cualquier estación del año, hacen crecer hongos comestibles.



En nuestro país, su madera se ha utilizado en todo tipo de menesteres donde se requieran piezas de poco peso y dureza (palillos higiénicos, cerillas, etc.). También se ha usado su ramón, y es que sus brotes tiernos son comidos por el ganado. Antiguamente se utilizaba como fijador natural de las riberas y ciertas variedades europeas de álamo blanco son utilizadas en jardinería.

El álamo blanco es una especie polimorfa de la que se han descrito cantidad de subespecies y variedades. Además, se hibrida con cierta facilidad, siendo uno de sus híbridos más conocidos el Populus x canescens (Aiton) Sm., según parece, surgido del cruce con P. tremula L. Se parece bastante a P. alba pero se diferencia bien por tener las hojas adultas glabras (sin pelo) por ambas caras y largo pecíolo aplanado, como  P. tremula.  Es posible observar P. x canescens en el Altiplano granadino, Los Vélez, y zonas más altas de la comarca del Noroeste de Murcia, a partir de unos 900 metros de altitud. 


Foto 8. Alamedas en la ribera del río Segura, Cañaverosa.
El estado de conservación del álamo blanco autóctono es bastante precario, ya que los lugares donde mas abundaba eran las riberas de las vegas media y baja del Segura, que en la actualidad se encuentran en gran parte devastadas (canalizadas) a partir del Valle de Ricote. Es por ello, que las autoridades deberían proteger de forma prioritaria las zonas donde todavía sobrevive.

domingo, 8 de febrero de 2015

Álamos de Fuente Mellinas


Visitamos Moratalla de nuevo, en el Noroeste de la Región de Murcia, para conocer los álamos
(Populus alba L.) de Fuente Mellinas bajo la nieve.


Foto 1. Alameda de Fuente Mellinas.


Foto 2. Los tres álamos singulares del conjunto, el de la derecha tiene el mayor perímetro.

Encontramos estos álamos en la carretera de Barranda-Nerpio, junto a una pequeña alquería que recoge las aguas de la fuente.

Foto 3. Álamo singular en primer plano y monumental en segundo.

Foto 4. Los tres álamos singulares del conjunto, el de la derecha tiene el mayor perímetro.


En el sudeste ibérico estos álamos aparecen formando pequeños bosquetes en fuentes, barrancos, ríos y arroyos. Y es que, aunque no toleran tanto el frío como el álamo negro, en esta zona alcanzan los 1.500 m dentro del piso supramediterráneo, pudiendo soportar heladas de hasta - 15ºC. En el resto de la península ibérica, en general, no suele sobrepasar los 1.000 m de altitud. Prefiere los suelos de naturaleza básica, frescos y arenosos, llegando a soportar ciertos niveles de salinidad.

La alameda de Fuente Mellinas es un resto de la vegetación forestal que ha sobrevivido en la zona, gracias a que proporcionaba sombra al descansadero y abrevadero para el ganado que trashumaba a través de  la Cañada Real de Archivel hacia las sierras de Segura o viceversa, desde éstas hacia Murcia y Alicante.

Por lo demás, el mayor de los árboles (fotos 2, 3, 4, 5 y 6) tiene unas medidas de perímetro de tronco monumentales (6 m) y más de 16 m de altura. Los otros dos (fotos 2, 3, 4, 7, 8, 9) son también de dimensiones singulares dentro de la especie (4,50 m de cuerda de tronco  y sobre los 20 m de altura). 

 Foto 5.  Álamo monumental de Fuente Mellinas. 


Foto 6. Álamo monumental de Fuente Mellinas.

En cuanto a la edad de estos álamos, los de menor perímetro de tronco andan por la centena de años, pudiendo tener el de mayor unos 150. Por sus dimensiones de fuste el conjunto sería uno de los más significativos de Tudmiria.

Foto 7. Álamo singular de Fuente Mellinas.

Foto 8. Álamo singular de Fuente Mellinas. 

Foto 9. Álamo singular de Fuente Mellinas. 

Terminamos compartiendo con vosotros el poema de Juan Ramón Jiménez:

ÁLAMO BLANCO

Arriba canta el pájaro
y abajo canta el agua.
(Arriba y abajo,
se me abre el alma).

¡Entre dos melodías,
la columna de plata!
Hoja, pájaro, estrella;
baja flor, raíz, agua.
¡Entre dos conmociones,
la columna de plata!
(¡Y tú, tronco ideal,
entre mi alma y mi alma!)

Mece a la estrella el trino,
la onda a la flor baja.
(Abajo y arriba,
me tiembla el alma).