domingo, 20 de noviembre de 2016

Tejo del Calar del Mundo

Si en nuestra última entrada hablábamos de un árbol muerto, hoy visitamos uno cuasi inmortal, un tejo (Taxus baccata), en concreto el que nos encontramos (de ahí su nombre) en el Calar del Mundo, esa plataforma amesetada situada a más de 1.600 m de altitud, cuyo sustrato litológico son rocas calizas del Mesozoico que, sometidas a la acción erosiva del agua han configurado el paisaje cárstico de dolinas, grietas, simas y cavernas con gran cantidad de cursos de agua subterráneos característico del Calar del Mundo, uno de los más bonitos y espectaculares paisajes del sudeste ibérico.

Foto 1. Tejo del Calar del Mundo, al fondo la sierra del Cujón.

Este tejo hembra vive desde hace unos 1.500 años en la soledad del Calar, casi sin perturbaciones básicamente las derivadas del pastoreo ancestral de la zona y de algunos senderistas que, como nosotros, se acercan a contemplar este tejo "de libro", con su característica copa ovadocónica que vigila desde su atalaya la Sierra del Segura.


Foto 2. Tomando medidas del tronco

Los 1.500 años que suponemos alcanza este tejo los hemos calculado midiendo el perímetro de su tronco a 1,30 m del suelo, como podemos observar en la foto 2, y usando los estudios de Cortes et al, 2000, que arrojan medias de 375 años por cada metro de perímetro de tronco, siempre con todas las reservas ya que, como hemos comentado en otras ocasiones, no existen estudios de edad en los tejos del sureste peninsular.

Sea esa su edad real o no, lo cierto es que este árbol singular donde los haya ha vivido mucho, su tronco nos revela ese ir y venir de ramas que enraízan y vuelven a nacer que le da el status de inmortal gracias a su capacidad de regeneración, como vemos en la Foto 3 en la que contemplamos la albura, con el tono rojizo característico de su madera que siempre nos fascina cuando nos acercamos a un tejo, así como también el agujero en el lado suroeste por el que ha salido algún rayo, y permite ver el duramen.

Foto 3. Tronco del Tejo del Calar del Mundo, obsérvese la oquedad provocada por un rayo.

Ha perdido la guía varias veces, debido a los rayos que le han impactado en las numerosas tormentas que tan bien conocen los serranos de este territorio. Por la mismas razones, también perdió las raíces que alcanzaban el árbol por el lado suroeste, donde hoy podemos observar la oquedad (Foto 3), circunstancia que ha provocado que la copa tenga menos volumen en dicha dirección (Foto 5). Por contra, hacia la dirección noreste del tronco se pueden observar todas las raíces de anclaje y entrada al tronco (Foto 4).

Foto 4. Raíces de anclaje, actuando a compresión, principalmente.


 Rodeado de las especies típicas de esta zona Rosa pimpinellifolia y Erinacea anthyllis entre otras, el paisaje es espectacular tanto hacia el este como hacia el oeste, en concreto, si miramos en esta dirección podemos observar la Cuerda de los Pinos Molineros, con unos bellos ejemplares de pinos blancos "Pinus nigra".

Foto 5. Cuerda de los Pinos Molineros, en el este del Calar del Mundo.
Nos alejamos ya y os recordamos, como otras veces, que los árboles que no están acostumbrados al trasiego humano son más sensibles si cabe y si nos acercamos a ellos, procuremos no pisar en la zona donde están sus raíces, y desde luego, no dañarlos en cualquier otra forma, así seguirán vivos durante muchos años más y las generaciones venideras podrán disfrutarlos como lo hacemos nosotros.

Foto 6. Tejo del Calar del Mundo

PD: Como dato curioso, os comentamos que este tejo es muy conocido, aparece al menos en dos publicaciones  de árboles singulares de Albacete (Velasco 1990; Benllonch & Martín 2015).


FICHA BÁSICA


Especie
Taxus baccata
Nombre común
Tejo
Nombre propio
Tejo del Calar del Mundo
Término municipal
Riópar
Provincia
Albacete
Altitud
1550 msnm
Perímetro
4,05 m
Altura
10,65 m
Edad aproximada
1500 años
Estado de conservación
Regular
Amenazas
No se observan
Estatus legal
--
Plan de actuación definido
--


martes, 1 de noviembre de 2016

Pino de la Celia (RIP)

Aprovechamos este día en el que recordamos especialmente a esos seres queridos que ya marcharon de nuestro lado, para hacer memoria asimismo de uno de los árboles monumentales que tuvimos la suerte de conocer y que cayó, literalmente, un ventoso día del mes de febrero del año 2014.


Foto 1. Pino de la Celia, marzo de 2014
No muy lejos del decano de su especie, el Pino de las Águilas, este fantástico pino carrasco (Pinus halepensis) estaba situado en el Cagitán de Mula, en un promontorio rodeado de cultivos de secano desde el cual daba sombra a los trabajadores del campo así como a sus ganados, e incluso fue usado en ocasiones como puesto de caza. 


En estos tiempos en los que todo cambia ya no tenía esos usos, aunque nos recordaba otras épocas, no sabemos si mejores o peores, sí distintas, de siestas después de un día de labor o quizá de confidencias y comidas compartidas bajo la sombra de su gran copa, sombra que puede ser nadie eche de menos particularmente, cosa que no podemos decir de su porte.... ¡si nos ha cambiado con su caída hasta el paisaje de El Cajitán!.

Foto 2. El Cajitán con el Pino de la Celia, año 2011

Foto 3. El Cajitán, año 2014, con el pino caído

Cuando alguien nos deja, siempre nos gusta recordar épocas mejores, cuando era joven hacía tal o cual cosa o le gustaba esto o lo otro, en este caso ninguno de los que vea el blog podrá recordar al pino en su juventud, ya que tenía aproximadamente unos 250 años cuando cayó. Más o menos nació cuando Francisco Salzillo empezó a esculpir las tallas que componen los conjuntos escultóricos de La Santa Cena y El Prendimiento, estandartes del arte sacro del sudeste y conocidas más allá de dicho territorio como obras cumbres del período dieciochesco. No vamos a hacer comparaciones con el cuidado a unos y otros "monumentos", pero quizá podíamos reflexionar y mimar un poco también las obras vivas que nos regala la naturaleza.

Y como no tenemos fotos de su juventud, ponemos una de la nuestra, hace ya más de veinte años lucía de este modo:


Foto 4. En el año 1994 tomábamos las medidas de este pino por primera vez

Ya era viejo entonces, y por supuesto, tuvo sus problemas debido a una mala pasada del viento que le abrío una grieta sobre el tronco, consecuencia del fuerte efecto vela que ejercía su extensa copa, problemas que se intentaron solucionar con unos trabajos en los que se colocaron por especialistas en arboricultura cables específicos para intentar evitar lo que sucedió algún tiempo después: su caída.


Foto 5. Trabajos de instalación de cable para evitar la apertura de la estría entre ramas.

Este cableado le mantuvo en pie hasta que unos desaprensivos sustrajeron el principal de ellos, por ser de acero, lo que supuso su ulterior caída en el momento que un nuevo golpe fuerte de viento abrió definitivame la fisura existente entre las dos ramas principales.

Foto 6. Fisura abierta por el tronco entre las dos ramas principales

Así somos los humanos, capaces de lo mejor y lo peor, por supuesto no podemos saber qué hubiera pasado si no se hubiera robado el cable, quizá la racha de viento que derribó el árbol lo hubiera hecho igual, pero al menos nos quedaría el consuelo de que por parte de esta especie que llegó a la tierra bastante tiempo después que la del pino se hizo todo lo que se pudo por evitarlo.


Foto 7. Aspecto del Pino de la Celia en 2011, cuando los que aquí
escriben lo fotografiamos vivo por útima vez

Para terminar y como hemos puesto al principio de la entrada, lo recordamos ya que este día tenemos costumbre en nuestro país de visitar a nuestros seres queridos y ya desaparecidos, y por aquí queremos a los árboles. Aprovechamos también el día ya que esta semana pasada se aprobó en la Asamblea Regional la Ley de Patrimonio Arbóreo Monumental de la Región de Murcia, algo por lo que hemos luchado desde hace muchos años y que suponemos evitará al menos la indefensión en la que vivían hasta el momento algunos de estos monumentos vivientes. 


Foto 8. Pino de la Celia, hace 20 años, con su silueta enmarcada entre el Almorchón y sª de la Palera.

Ha caído el Pino de la Celia en la espera, así como algunos otros que iremos recordando, pero hoy nos unimos a Pablo Neruda y le suponemos vocero de los que han seguido y siguen en la lucha:


ESTÁN AQUÍ

He de llamar aquí como si aquí estuvieran.
Hermanos: sabed que nuestra lucha
continuará en la tierra.

Continuará en la fábrica, en el campo,
en la calle, en la salitrera.
En el cráter del cobre verde y rojo,
en el carbón y su terrible cueva.
Estará nuestra lucha en todas partes,
y en nuestro corazón, estas banderas
que presenciaron vuestra muerte,
que se empaparon en la sangre vuestra,
se multiplicarán como las hojas
de la infinita primavera.

Pablo Neruda





FICHA BÁSICA


Especie
Pinus halepensis
Nombre común
Pino carrasco
Nombre propio
Pino de la Celia
Término municipal
Mula
Provincia
Murcia
Perímetro
5,80 m
Altura
26 m
Edad aproximada cuando murió
250 años