domingo, 16 de julio de 2017

Sabina albar del Paretón, Caravaca

Cercana a las pedanías caravaqueñas de El Moral y El Hornico, en un paisaje en un mosaico de campos de cereal y formaciones forestales, visitamos una impresionante sabina albar "Juniperus thurifera L." de 12 metros de altura.


Foto 1. Sabina albar del Paretón
¿Cuántos años tiene este árbol? Es una de las preguntas más habituales que nos hacemos todos cuando estamos ante uno de ellos, pero no es fácil saberlo, hoy vamos a ahondar un poco en este tema ya que la sabina tiene una rama cortada y hemos podido contar los anillos. Como supondréis el conteo de éstos es la única forma de conocer con bastante exactitud la edad de un árbol, a no ser que tengamos el dato de cuándo se plantó, por supuesto. 

Foto 2. Rama cortada de unos 140 años.
Como decíamos, el conteo de los anillos nos puede dar la edad de un árbol, es lo que se llama EDAD CALCULADA. Para hacer ésto en un árbol vivo se puede usar una barrena de Pressler, extrayendo muestras transversales de madera de unos centímetros de grosor, aunque este es un procedimiento invasivo y a veces no aconsejable porque se pueden producir daños al ejemplar, al abrir una vía de entrada por la que pueden penetrar diversos microorganismos.

En este caso vamos a aprovechar que hay una vieja rama cortada a la que hemos podido contar los anillos y extrapolando podremos saber aproximadamente la edad del árbol.

Otro modo de conocer la edad de un ejemplar sería con las estimaciones de crecimiento de las distintas especies, datos sacados de bibliografía y del Inventario Forestal Nacional, en el que se dan medias de curvas de crecimiento, con lo que se puede llegar a lo que se llama EDAD APROXIMADA.

Para terminar tenemos la EDAD ESTIMADA, que se consigue saber mediante el estudio de documentos donde se pueda nombrar al árbol en cuestión o de la tradición oral que nos puede llevar a saber el momento en el que se plantó.

No es fácil, por tanto, saber con exactitud la edad, por lo que nosotros damos normalmente una aproximación, y bueno, tampoco es lo más importante, ¿no creéis?

Foto 3. Detalle del tronco, bifurcado

El tronco de nuestra sabina está bifurcado desde la base prácticamente y, como vemos, la rama principal Oeste presenta su guía truncada, ya que se ha desgajado a algo más de 4 metros (Foto 3), por una codominancia con otro brazo principal. Además, el árbol presenta una rama en posición muy horizontal (paralela al suelo) que debería ser objeto de un estudio pormenorizado para eliminar un posible riesgo de fractura que terminaría por dejar a la sabina en un estado de conservación bastante precario, aparte de por la gran palanca que ejerce una rama horizontal, por el hecho de que en la unión al tronco la zona donde debería estar la madera de reacción a tensión está mermada.

Foto 4. Copa asimétrica, vista Sur de la sabina

La copa, como vemos en la foto 4 es asimétrica debido a la rotura de diversas ramas de importante magnitud, que parece estar provocada por antiguas podas inadecuadas, así como también el impacto de algún rayo que pudo mermar el árbol.

Foto 5. Entorno de la sabina, campos de cereales y pinos carrascos con sabinas bordes y enebros al fondo

A pie de tronco de la sabina podemos observar especies que hablan del ancestral manejo humano del lugar como son: esparto (Stipa tenacissima), bojas blancas (Artemisia herba alba), ortiga de flor (Lamium amplexicaule),  marisierva (Savia lavandulifolia) y otras especies que denotan la intensa actividad antrópica del lugar. Por lo demás, en el entorno hay un extenso campo de cereal, así como también una zona forestal con presencia de pinos carrascos (Pinus halepensis), enebros (Juniperus oxycedrus), sabinas bordes (Juniperus phoenicea), etc.

La visita a la sabina acabó con una tormenta y una granizada. Lo bueno de las tormentas es que después sale el sol, e incluso a veces un bonito arco iris.

Foto 6. Arco iris enmarcando al fondo a la sierra de Mojantes

FICHA BÁSICA

Especie
Juniperus thurifera
Nombre común
Sabina albar
Nombre propio
Sabina de El Hornico
Término municipal
Caravaca de la Cruz
Provincia
Murcia
Altitud
1.110 msnm
Perímetro
5,32 m en la base
Altura
12 m
Edad aproximada
225 años
Estado de conservación
Regular
Amenazas
Laboreos a mayor profundidad que la actual.
Estatus legal
Ley 14/2016, de 7 de noviembre, de Patrimonio Arbóreo Monumental de la Región de Murcia (protección genérica)
Plan de actuación definido
--



lunes, 3 de julio de 2017

Roble de los Barrancos, Moratalla

Al pie del Pico del Buitre, Moratalla, visitamos esta semana un quejigo ("Quercus faginea") monumental que encontramos a unas decenas de metros del Cortijo de los Barrancos, como un resto de  los abundantes quejigares que aparecían en las vaguadas húmedas de las sierra de Benamor.

Foto 1. Cara este del Pico del Buitre

En este momento el magnífico árbol de 16 m de altura, cuyas ramas principales aparecen a unos 4 m, tiene un uso exclusivamente ornamental aunque hace unas decenas de años fue utilizado con fines agropecuarios, como sombra e incluso de ramón para el ganado, dando todavía hoy abundantes bellotas. 

Foto 2. Roble de los Barrancos

No está solo, en este bello rincón de la Sierra del Buitre encontramos a su lado a unos pocos metros una monumental carrasca (Quercus ilex subsp. ballota) y en las inmediaciones pinos rodenos (Pinus pinaster), también de gran porte, que nos alegran la vista y el alma, y nos trasladan a tiempos en los que éramos más respetuosos con nuestro entorno y convivíamos en armonía con estos gigantes y otros que, desgraciadamente, han ido desapareciendo o se encuentran en peor estado.

Foto 3. Félix (casi invisible) entre roble y carrasca
El tronco, inclinado debido a la pendiente, o tal vez el viejo muro que nunca le sentó bien a las raíces del lado este, circunstancia que el roble ha solventado colocando más ramaje a modo de contrapesa en dicha dirección (Foto 4).


Foto 4. Troncos inclinados del roble, bien pueden ser 2 individuos distintos,
aunque también 2 rebrotes de un antiguo ejemplar.

Por el otro lado del tronco, a poniente, como vemos en la Foto 5, el árbol presenta exudaciones y tumores que parecen ser  vestigios de antiguas heridas de poda que pueden estar generando pudriciones en la madera en dicho lado.

Foto 5. Tronco con exudaciones


En la Foto 6 se observan las grandes raíces que medran de un caño situado a unos 50 m. Ésta se encuentran en algunas zonas al descubierto, debido a la erosión de antaño, cuando el ganado sesteaba en su sombra. Parte de estas raíces tienen un grosor muy considerable, lo que indica que el árbol las utiliza también para ejercer fuerzas de compresión y así evitar su caída en el sentido de la pendiente.


Foto 6. Raíces superficiales, dirección oeste.

Como vemos, por suerte, este árbol y los alrededores se encuentran en manos de personas que pretenden mejorar su estado de conservación, gracias al cuidado que van poniendo los moradores de la casa vecina, esperemos que se acuerden del sistema radicular cuando dispongan alguna modificación del entorno, pues su interés es tener éste bien cuidado, tal es así, que incluso han colocado un comedero para las aves que seguro están encantadas de cobijarse bajo las ramas de los abundantes árboles que encontramos en el cortijo.

Foto 7. Comedero colocado en el entorno del roble

Y para terminar, os dejamos con una imagen del roble a principios del siglo XX, que amablemente nos dejó fotografiar Máximo Sandoval en una visita a otro gran árbol moratallero, el Olmo del Cojudo, hace ya algunos años, en la que vemos cómo varias generaciones de la familia descansaban bajo la sombra del que en aquella época era ya un magnífico ejemplar.


Foto 7. Familia de Máximo Sandoval a la sombra del roble de los Barrancos,
 principios del siglo XX.

FICHA BÁSICA


Especie
Quercus faginea
Nombre común
Quejigo, roble
Nombre propio
Roble del Cortijo de los Barrancos
Término municipal
Moratalla
Provincia
Murcia
Altitud
991 msnm
Perímetro
3,53 m
Altura
16 m
Edad aproximada
200 años
Estado de conservación
Regular
Amenazas
Obras o remociones en el entorno
Estatus legal
Ley 14/2016, de 7 de noviembre, de Patrimonio Arbóreo 
Monumental de la Región de Murcia
Plan de actuación definido
--


lunes, 19 de junio de 2017

Ficus de Santo Domingo

Tendríamos que remontarnos al siglo XIX para ir a la plaza de Santo Domingo de Murcia, entonces conocida como Plaza del Mercado, y no encontrarnos con el impresionante ficus "Ficus macrophylla" que este fin de semana ha sido noticia dentro y fuera de nuestra región y que, según datos del Ayuntamiento fue plantado en 1893.


Foto 1. Mercado en Plaza de Santo Domingo. Finales del Siglo XIX
Fuente: PINTEREST

Casi siempre hablamos de árboles autóctonos en el blog, pero la verdad es que el Ficus de Santo Domingo merecía una entrada ya que, aunque "extranjero", es sin duda el árbol más conocido y querido en la ciudad de Murcia, incluso antes del viernes 16 de junio en el que la caída de varias de sus ramas, con un peso estimado de entre 12 y 15 toneladas, le han hecho ser el protagonista a nuestro pesar de twits y noticias en todos los medios.


Foto 2. Plaza del Generalísimo. Años 50 del siglo XX.
Fuente: PINTEREST

En los años 50 del pasado siglo, el lugar donde se asienta este árbol se llamaba Plaza del Generalísimo, pero ahí estaba él proporcionando ya una excelente sombra a los murcianos. En junio de 1997, la plaza sufrió una gran remodelación que la cerró al tráfico y gracias a la cual se descubrieron tres refugios antiaéreos, uno en cada esquina del recinto, excepto en aquella que ya ocupaban las raíces del ficus, respetado durante las obras, en las que se trasplantó el resto del arbolado a nuevos parterres.


Foto 3. Obras de remodelación de la Plaza de Santo Domingo. Año 1997

Y ya en el siglo XXI, el monumental árbol que causaba admiración a todo el que pasaba junto a él, presentaba el aspecto que vemos en la foto 4, con las pérgolas que se colocaron debido a que en varias ocasiones se habían desgajado ramas que incluso provocaron en los años 1947 y 2000 la muerte de dos personas, fecha esta última en la que se decidió colocarlas para amortiguar estas mencionadas caídas de ramas, tan habituales en los ficus, sobre todo cuando llega el verano y la madera sufre el fenómeno conocido como "cavitación": una elevada deshidratación por efecto de la alta evapo-transpiración de las hojas que no puede ser compensada por la columna de agua que asciende desde el suelo por los vasos conductores, sobre todo, si no existe suficiente cantidad de ésta a nivel edáfico, o  el sistema radicular del árbol no se encuentra en óptimas condiciones de salud, debido a compactación  de la superficie del terreno, o la rotura de raíces por obras.


Foto 4. Ficus de Santo Domingo. Año 2012

Por lo demás, el árbol sufrió múltiples heridas antiguas de poda que no han cicatrizado bien y generan defectos, provocando oquedades y pudriciones, una de las cuales parece haber sido la que ha provocado  el desgaje de la rama principal que ha caído, donde podemos observar la defectuosa madera de color marrón oscuro en la zona de desgarre (Foto 5).



Foto 5. Zona de desgaje de la rama principal que se ha desgarrado,
marrón oscuro la zona de madera defectuosa por donde ha colapsado,
así como el área de corteza incluida.

Otras heridas han sido generadas por la instalación hace varias décadas de una estructura metálica que pretendía sujetar los brazos entre sí para darles más sustentación, pero dicha pieza ha terminado por ser incluida durante el crecimiento del árbol en su madera, provocándole un significativo defecto estructural (Foto 6).

Foto 6. Herida de poda por instalación hace décadas de estructura metálica que pretendía sujetar los brazos entre sí, en primer plano corte practicado tras el colapso del viernes 16 de junio. 



Foto 7. Herida de poda antigua que no ha podido ser sellada por los labios de cierre y no ofrece muchas garantías de sustentación para la rama que hay sobre ella.

Por otra lado, en cuanto a las cartelas de la base del tronco (escuadras de madera) han resultado gravemente dañadas las de la zona sur (Foto 8) que actúan a tensión, dando sobre todo sostén a las ramas principales que han quedado en pie. Este factor, junto con la merma de aerodinámica del árbol al  perder gran parte de la copa de la zona sur, hacen aconsejable la reducción de ésta para evitar el efecto vela del viento que principalmente provenga de esa dirección, acción ya realizada, para lo cual han debido realizarse los pertinentes cálculos que permitían conocer con la mayor precisión posible cuanto habría que aminorar el hábito del árbol. 

Foto 8. Rotura de las cartelas basales en dirección sur que están actuando como tensores que sustentan en gran medida a los brazos que crecen en dirección norte.

Por otra parte, en cuanto a la "cruz" del Ficus, dentro de lo que hemos podido contemplar desde el otro lado del cercado instalado, se puede observar (Foto 9) la existencia de una zona de empuje en el área de contacto entre los brazos principales que restan en pie que debe ser vigilada con especial atención, pues no parece que se esté formando una unión adecuada, sino más bien una zona de corteza incluida que, con el tiempo al crecer los brazos en grosor podría generar un sobre-empuje de uno sobre otro y la ulterior caída de uno de ellos. 

Foto 9. En el centro de la imagen se observa, zona de empuje en el área de contacto entre los brazos principales que restan en pie.

Además de todo lo anterior, Ficus macrophylla es una especie poco apropiada para el entorno en el que se encuentra, ya que el árbol no puede desarrollar raíces aéreas que, desde las ramas, crecen hasta alcanzar el suelo, engrosando éstas y sirviendo como puntales de apoyo de las ramas. Sin embargo, al tratarse de una especie proveniente de ambiente tropical (costa este de Australia), en Murcia parece ser que la humedad ambiental es baja y la temperatura en invierno también, lo que determina que dichas raíces no puedan desarrollarse de un modo pleno, como por ejemplo hacen en Cartagena. Amén de ello, en ciertas ocasiones se les retiran dichas raíces, una práctica del todo inadecuada, que no tenemos constancia que se haya practicado en el Ficus de Santo Domingo.

Foto 10. Pequeña raíz aérea muy poco desarrollada en Ficus Santo Domingo.

Por lo demás, ya sólo resta esperar a ver como rebrotan los nuevos vástagos epicórmicos para intentar remodelar de nuevo una copa que requerirá un intenso mantenimiento muy técnico, dado lo mermado que ha resultado el árbol, amén de adecuar el entorno lo mejor posible para mitigar el riesgo para las personas. En fin, lo dicho, a nuestro pesar este no es el lugar adecuado para esta especie.

Para terminar ya, hoy vemos que debido al desplome de las ramas, ha cambiado de ubicación el busto de Ricardo Codorníu, que ahora mira quizá con tristeza hacia el viejo ficus, esperemos que la mirada del llamado apóstol del árbol inspire a todos los que tienen la difícil tarea de rehabilitar este monumento vivo, para que nadie sufra daño por su causa, por supuesto, y si es posible, como parece que es el deseo de los murcianos, nos siga dando sombra el máximo tiempo posible.


Foto 11. Busto de Ricardo Codorníu, el apóstol del árbol

FICHA BÁSICA

Especie
Ficus macrophylla
Nombre común
Ficus
Nombre propio
Ficus de Santo Domingo
Término municipal
Murcia
Provincia
Murcia
Perímetro
9,40 m
Altura
32 m
Edad
124 años


domingo, 4 de junio de 2017

Arce del Arroyo de la Celadilla

En un caluroso día de agosto del pasado año tuvimos la suerte de refugiarnos a la sombra de este monumental arce "Acer granatense" que os damos a conocer hoy:

Foto 1. Arce del Arroyo de la Celadilla

Situado en el municipio de Riópar, en el sendero que nos conduce hacia el Quejigar del Coto de la Mina, medra del Arroyo de la Celadilla, que le presta su nombre, y que ha ayudado con total seguridad a que alcance su actual altura, de más de catorce metros, destacando entre el resto de la vegetación a pesar de que este es un lugar en el que abundan tanto los arces como los quejigos, algunos de  ellos de dimensiones monumentales.

Foto 2. Porte del arce

Sus dos brazos principales y sus ramas nos cuentan parte de su historia, en la que probablemente fue carboneado en otra época, o quizá alguna de sus ramas se empleó para fabricar la bola de los Bolos Serranos, tradicional juego en la comarca o, como nos comenta Jorge Escudero, nuestro guía también en esta ocasión, para hacer alguna peana, base de un trofeo, uso que también se le daba en esta zona a la madera de arce, muy apreciada por su gran dureza.


Foto 3. Brazo principal Oeste. 

Su tronco cubierto de musgos y líquenes (pelusa), también nos habla de inviernos fríos y húmedos, del paso del tiempo -que no siempre es malo- y de la belleza que nos proporcionan nuestras queridas montañas de las Sierras del Segura, en las que aún en estos tiempos de prisa, aglomeraciones, consumismo y a veces sinsentido, podemos encontrar rincones en los que el tiempo parece que se ralentiza, y en los que podemos relajarnos y alejarnos del agobio y la urgencia en la que a veces caemos en nuestra vida diaria.

Foto 4. Detalle del tronco.

Convive nuestro árbol con pillaropa (Rubia peregrina), quejigo (Quercus faginea), zarza (Rubus caesius), pino blanco (Pinus nigra), bigarra (Clematis vitalba), olmo de montaña (Ulmus glabra), cespejón (Sorbus torminalis), madreselva (Lonicera periclymenum)..., completando así este rincón en el que, como habréis podido suponer, podríais encontrarnos si nos perdemos.
 
Foto 5. Vegetación caducifolia del entorno.
Y para terminar, ya que nos hemos referido al paso del tiempo, os dejamos una fotografía de unas hojas de algún arce hermano -aunque perfectamente podrían ser de éste- que nos hablan del otoño, aunque aún no haya llegado el verano y que, sin ánimo de acelerarnos en la que pretende ser una relajante entrada, nos muestran que la belleza no tiene época ni edad.

Foto 6. Hojas de arce.


TIEMPO SIN TIEMPO

Preciso tiempo necesito ese tiempo
que otros dejan abandonado
porque les sobra o ya no saben
que hacer con él
tiempo
en blanco
en rojo
en verde
hasta en castaño oscuro
no me importa el color
cándido tiempo
que yo no puedo abrir
y cerrar
como una puerta

tiempo para mirar un árbol un farol
para andar por el filo del descanso
para pensar qué bien hoy es invierno
para morir un poco
y nacer enseguida
y para darme cuenta
y para darme cuerda
preciso tiempo el necesario para
chapotear unas horas en la vida
y para investigar por qué estoy triste
y acostumbrarme a mi esqueleto antiguo

tiempo para esconderme
en el canto de un gallo
y para reaparecer
en un relincho
y para estar al día
para estar a la noche
tiempo sin recato y sin reloj

vale decir preciso
o sea necesito
digamos me hace falta
tiempo sin tiempo.

Mario Benedetti

FICHA BÁSICA


Especie
Acer granatense
Nombre común
Arce, parriza
Nombre propio
Arce del Arroyo de la Celadilla
Término municipal
Riópar
Provincia
Albacete

Perímetro
2,55 m (a 1 m de altura)
Altura
14,25 m
Edad aproximada
80 años
Estado de conservación
Bueno
Amenazas
Incendios, obras en camino cercano.
Estatus legal
--
Plan de actuación definido
--

lunes, 22 de mayo de 2017

Quejigal de El Hortillo, Lorca


Hace un par de meses colaborábamos en un reportaje en La Verdad hablando de la importancia de las arboledas singulares como nodos de la biodiversidad; en él se mencionaba el Quejigal "Quercus faginea" de El Hortillo, en el término municipal de Lorca, que además es una de las arboledas protegidas por la Ley 14/2016, de 7 de noviembre, de Patrimonio Arbóreo Monumental de la Región de Murcia.

Foto 1. Terrenos de origen metamorfico anexos al Quejigal del Hortillo, entre cultivos de almendro.


Esta singular arboleda que se extiende a lo largo de la rambla de la que toma su nombre, ha sido beneficiada por la presencia de suelos silicatados que retienen bien la humedad cuando las precipitaciones son escasas, estando también los robles en el fondo de valle o donde hay humedad freática, favoreciendo de este modo su presencia. Se trata de una formación arbórea abierta entre cuyos ejemplares podemos ver también carrascas, chopos, álamos, almeces, olmos y, sobre todo,  pinos carrascos. Por lo demás, podemos decir que es el quejigal más extenso de la Región de Murcia, junto con el del Carrascalejo en Bullas.

Foto 2. Foto aérea del entorno de la arboleda.


Resiste esta formación, como vemos en la foto aérea (Foto 2), la presión agrícola, que ha rodeado este bosquete de cultivos de almendro, cuyo aprovechamiento bien conocemos, aunque no ha sido menos útil el empleo, aunque sea de una especie silvestre, que de estos quejigos de más de un siglo y medio de vida se ha hecho tradicionalmente, ya que han sido carboneados multisecularmente y, probablemente, por eso respetados hasta cierto punto.

Foto 3. Quejigo conformado por varios pies a la vez, que indica su
origen en rebrotas, toda vez que dejaron de cortarlos
Ya en el Libro de Montería de Alfonso XI, a mediados del siglo XIV, hacía referencia a las bondades de estos montes, hablando de las tierras de Lorca:

“Los Xarales de Chuejas es bué móte de Offo e de Puerco en invierno, e ha vna Fuente, quel dizen Chuejar,
La Cabeça de la Xara es bué móte de offo e de purco en invierno.”

Probablemente, los antepasados de estos quejigos que contemplamos formaban parte de esos buenos montes ya que estamos muy cerca de los sitios citados, si bien hoy día los osos ibéricos están extintos en las zonas de clima Mediterráneo, relegándose su escasa presencia a la Cornisa Cantábrica.

Foto 4. .Excelente bóveda arbórea conformada por los quejigos del Hortillo.
La existencia de bosques maduros es extremadamente importante para la biodiversidad que precisa de árboles en todos los estadios de su desarrollo, desde jóvenes hasta maduros e incluso madera muerta para que el ecosistema posea más nichos para la vida. Estos ejemplares que aquí vemos se han adaptado a condiciones de mayor aridez que la considerada su óptimo ecológico, siendo por tanto muy interesante su conservación y estudio en estos tiempos en los que es fundamental para la conservación de las especies su capacidad de adaptación al cambio climático.

Foto 5. Quejigos en flor en la margen izquierda de la rambla del Hortillo.

Y para terminar, unas fotos que ilustran si cabe más aún la necesidad de preservar nuestras arboledas en las que, por supuesto, no sólo hay árboles, hay una gran diversidad de vida a su amparo, briófitos, plantas anuales, bianuales, e incluso una tortuga mora que hemos visto pasear en este, su hogar.