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domingo, 23 de diciembre de 2018

Pinos de las Cañaicas, Vélez Blanco

En el siglo XXI el paisaje de los alrededores de Vélez Blanco, como el de buena parte del sureste español, está dominado por los pinos carrascos (Pinus halepensis), algunos de los cuales son impresionantes, tanto por sus medidas como por el modo en que han conseguido sobrevivir y adaptarse al terreno.

Foto 1. Pino carrasco I. Las Cañaicas, Vélez Blanco, al fondo el emblemático Mahimón, del que podéis ver una estupenda reseña para una jornada de campo en la web Montañas del Sur de nuestro amigo Jose A. Pastor.

Como ya comentábamos en la entrada de hace unos meses en la que hablamos de la Carrasca del Tello, este paisaje ha cambiado mucho respecto del que divisaban los primeros moradores de esta comarca, allá por el Paleolítico, algunos de los cuales habitaban en la cercana Cueva de Ambrosio hace más de 16.500 años.



Foto 2 Monumento natural Cueva de Ambrosio.

Las formaciones de pinos carrascos, mucho menos habituales en esta zona en aquel momento en pleno período glacial, conviven hoy con enebros y sabinas, así como con los cultivos de secano de los actuales moradores de la comarca de Los Vélez, según observamos en las fotos 4 y 7.

Foto 3. Pino II, dominando el paisaje en mosaico de monte y cultivos de secano.

En concreto, los dos monumentales pinos que visitamos hoy están situados junto a una casa de labor, la de Las Cañaicas, y todo indica a que han servido para proporcionar sombra a hombres, animales y enseres varios en los momentos de descanso.



Foto 4. Pinos carrascos singulares de Las Cañaicas, Vélez Blanco. Derecha de imagen el de mayor perímetro de tronco (I), izquierda  el de cuerda menor (II).

 De hecho, aún guardan en su tronco las argollas que servían para sujetar a las caballerías, y que en parte, ha engullido el tronco del viejo árbol.

Foto 6. Argolla de hierro para atar las caballerías.
Como podemos suponer, las heridas que se le causan a un árbol en su tronco debilitan al mismo, ya que son un foco de infecciones por donde penetran los patógenos, como vemos en la Foto 6, pero es normal en los árboles situados en entornos rurales este tipo de usos y, por otra parte, quizá ese servicio que proporcionaban ha permitido que no fueran talados en su momento, ya que resultaban de utilidad, y por ello han llegado de este modo hasta nuestros días. En cualquier caso, desde el conocimiento actual, no deberíamos realizar heridas de modo gratuito en ningún árbol, pues son una merma para su salud.


Foto 7. Pinos singulares de las Cañaicas en primer plano, en segundo la Muela de sierra del Gigante.
Este primer pino (Foto 1), denominado por nosotros Pino I, detenta un perímetro de 4,92 m, medido en el cuello del tronco (a 0,85 m del suelo), con catorce metros de altura, por lo demás, tiene podadas bastantes ramas basales. Está situado en una pendiente, por lo que ha desarrollado una gran raíz que le proporciona una adecuada sustentación, actuando a tensión y, además, ha ido conformando sus ramas de tal forma que ha conseguido equilibrarse geométricamente y seguir en pie, a pesar de las adversidades del terreno en el que crece. Se puede observar, por ejemplo, como para buscar el equilibrio geométrico y biomecánico ha colocado una gran cantidad de madera a compresión para sustentar sus ramas (Foto 8).



Foto 8. Pino I, obsérvese la madera de reacción a compresión para sustentar la pesada rama,
 madera colocada en la zona más próxima al suelo de la inserción del brazo en el tronco.


En una de las ramas cortadas del segundo pino hemos podido contar los anillos, con lo que podemos afirmar que ambos tienen en torno a 150 años. La propia copa de los pinos nos muestra un crecimiento un tanto tortuoso en algunos tramos que denota la existencia de años de sequía en los que el desarrollo vegetativo no era muy vigoroso (Foto 9).


Foto 9. Brazo del tronco principal, nótese su crecimiento tortuoso y el escaso vigor vegetativo
 en las zonas verdes con masa foliar, circunstancia que, hasta cierto punto indica el estado ya senectivo del pino.


FICHA BÁSICA

Especie
Pinus halepensis
Nombre común
Pino carrasco
Nombre propio
Pinos de las Cañaicas.
Término municipal
Vélez Blanco
Provincia
Almería
Altitud
985 msnm
Perímetros
4,92 m  (a 0,85) y 3,65 m (a 1,30)
 Altura
14 m
Edad aproximada
150 años
Estado de conservación
Regular
Amenazas
Movimientos de tierras en su entorno radicular, podas inadecuadas
Estatus legal
-
Plan de actuación definido
-

domingo, 18 de marzo de 2018

IN MEMORIAM

Hoy no es un árbol el que ha muerto y al que vamos a recordar. Recordamos al que podemos considerar fundador de este blog, ahora entenderéis por qué. Yo no he tenido la suerte de conocerlo realmente, lo conozco sólo de oídas. ¿Se puede conocer a alguien sólo de oídas? 

José Carrillo Avellaneda ha muerto esta semana, el 14 de marzo de 2018 nos dejó para siempre, aniversario del gran naturalista Félix Rodríguez de la Fuente al que Carrillo tanto admiraba.

He oído hablar tanto de él que voy a responder a mi pregunta, sí, se puede conocer a alguien sólo de oídas. José Carrillo, Pepe para los amigos, el padre de Félix (la otra mitad del blog), el que le transmitió su amor por las montañas y los árboles, profesor de agronomía que recorrió tierras almeriense y murcianas enseñando a todo aquel que quiso aprender a montar invernaderos, viveros y podar frutales...El hombre bueno (con carácter) que quiso a su mujer y a sus hijos; orgulloso de ellos lo mismo los disfrazaba para el carnaval que les enseñaba con buen tino a hacer raíces cuadradas, cazador hasta el final, y hasta el final también, saboreador de la vida.

Comparto con Pepe el capítulo de un libro, primero para mí y último para él, "El melocotón en la historia de Cieza"; buen ciezano, amante de su tierra y amado por ella, ha muerto unos días antes de que llegue la primavera, sin embargo, su pueblo hoy lo ha despedido con esa bella floración de los frutales que han sido trabajo y vida para él.


Que se paren los relojes, que se que corte el teléfono,
que el perro a un hueso jugoso ya no le ladre,
que se callen los pianos y con redobles en sordina
venga el ataúd y entren los dolientes.

Que los aeroplanos que gimiendo dan vueltas en lo alto
escriban en el cielo el mensaje: "Él ha muerto",
que pongan pajaritas de papel en los cuellos blancos de las palomas,
que los policías se pongan guantes negros.

Era mi norte, mi sur, mi este y mi oeste,
toda mi semana y mi día de descanso,
mi mediodía, mi medianoche, mi plática, mi canción.
Pensé, y estaba equivocado, que nuestro amor duraría siempre.

Ya no quiero las estrellas. Que las apaguen,
que empaquen la luna y desmantelen el sol.
Que sequen el océano y barran los bosques
porque ya nada de lo que venga habrá de ser bueno.  W.H. Auden


Yo creo que habrá muchas cosas buenas de aquí en adelante, aunque la pena de estos momentos quizá nuble el futuro. Seguro que las habrá. Después de criar a sus tres hijos ha tenido la suerte de conocer dos nietos, ramas de un árbol que seguirán creciendo y fructificando y que conservarán el legado de este hombre que enseñó a su hijo los primeros nombres científicos de las plantas y que, pretendiéndolo o no, ha conseguido dejar en herencia a los que le conocían de verdad y a algunos de los que le conocíamos sólo de oídas esa curiosidad y amor por la naturaleza.

¡Hasta la victoria, siempre!

domingo, 28 de enero de 2018

Carrasca del Tello, Vélez Blanco

Hace 20 años se declararon Patrimonio de la Humanidad los grabados y pinturas rupestres del Arco Mediterráneo de la Península Ibérica, algunas de las cuales, como las presentes en Cueva Ambrosio, se encuentran muy cerca de la impresionante carrasca (Quercus ilex subsp. ballota) que visitaremos hoy en Los Vélez, Almería.

Foto 1. Hábito de la Carrasca del Tello.

Según las dataciones de la cueva mencionada, estas tierras ya estaban habitadas hace más de 16.500 años, y en aquel momento aparecen en el lugar extensas formaciones de enebros y sabinas (Juniperus spp.),  con pinos blancos (Pinus nigra), que también dominaban gran parte del paisaje del sureste ibérico en altitudes similares a las de la Carrasca del Tello, por lo que los moradores de los abrigos rupestres cercanos a nuestro árbol, incluyendo los que vivían a algo más de 500 metros en el importante yacimiento arqueológico de Cueva Ambrosio, verían un paisaje diferente del que encontramos hoy, totalmente dominado por pinos carrascos (P. halepensis), pero donde continúa existiendo una gran representación de sabina y enebro


Foto 2. Carrasca del Tello y su entorno.

De hecho, amén de las especies citadas y en mucha menor proporción, para la fecha comentada (16.500 años antes del presente), se puede observar la presencia en el yacimiento citado de polen  de carrascas, quejigos, boj, avellanos, acebo e incluso tilos (Tilia), especie esta última hoy extinguida en el lugar y en toda la cuenca del Segura, cuyos ejemplares más cercanos se encuentran actualmente en la Serranía de Cuenca. 
También la fauna presente en el momento Paleolítico comentado estaba compuesta por especies semejantes a las actuales, aunque con presencia de caballos salvajes y lobos, hoy en día extinguidos del lugar por la acción humana. Para más información paleoecológica consultar López García (1988) y Rodríguez Ariza (2006).


Foto 3. Caballos salvajes en Polonia.

Solitaria en medio de campos de cultivos de secano y terreno forestal del que se han hecho dueños los pinos carrascos, esta encina casi pasa desapercibida, hasta que al acercarnos se hacen patentes sus ciclópeas dimensiones, ya que con un perímetro de 6,45 metros y una altura de 14,50 es probablemente una de las más ancianas de la cuenca del Segura y la que mayor perímetro detenta, según los datos disponibles.

Foto 4. Detalle del tronco, obsérvese la oquedad  por la pretérita
pérdida de un gran brazo principal.

Este impresionante tronco que vemos en la Foto 4, como la mayoría de los troncos de los árboles ancianos, se ha convertido en la vivienda de una gran variedad de fauna, concretamente en éste creemos que habita algún lirón careto, ya que hemos encontrado rastros que parecen suyos. También los pájaros carpinteros han estado trabajando en sus ramas, como atestiguan los agujeros que han dejado en algunas de ellas, previamente secas por la bajada de un rayo a través de éstas.


Foto 5. Ramas con agujeros de pájaros carpinteros.

Otras aves o pequeños mamíferos y, por supuesto, gran variedad de insectos completan la fauna asociada a esta carrasca que, como otras veces hemos comentado, no es solamente un individuo sino todo un ecosistema, circunstancia que deberíamos tener en cuenta cada vez que nos acercamos a uno de estos árboles para hacerlo con el respeto que se merece, y para concienciarnos de lo que se pierde cuando uno de ellos, a veces por malas prácticas humanas, otras quizá sólo por desidia, cae.


Foto 6. Tocón del Olmo (Ulmus minor) del Tello, al fondo serbal homónimo. 

Hablando de árboles caídos, aquí vemos (Foto 6) lo que queda de lo que fue un gran olmo que al parecer pereció por el efecto sincopado del hongo de la grafiosis y la puntilla dada por el corral para el ganado instalado bajo su copa. Por este último motivo, existe cerca un serbal (Sorbus domestica) a punto de perecer también debido en gran parte al cambio de uso del terreno en el que se asienta, ya que ha quedado en el interior de un corral de ganado, lo que le está perjudicando sobremanera. En cualquier caso, es una auténtica pena que mueran árboles singulares incluidos en los catálogos regionales, cuando debería gracias a dicha circunstancia, mejorar su estado de conservación, o al menos cesar las actuaciones humanas que impactan sobre ellos.


Foto 7. Regenerado de pinos carrascos fuertemente
impactados por el sobrepastoreo doméstico.

Foto 8. Golpes de hacha en el tronco

Siguiendo con el árbol protagonista del día, vamos a comentar ahora las Fotos 7 y 8, en las que observamos el regenerado de pinos carrascos muy ramoneados por el ganado, justo al lado de la carrasca, circunstancias ambas que no favorecen el desarrollo de la misma, además de que no se observa ni siquiera una sola nueva carrasca nacida de las miles de bellotas que produce la protagonista de esta entrada, una prueba más del intenso pastoreo del lugar. Por otro lado, tiene varias heridas en el tronco que no ha logrado cerrar, lo que constituye un foco por donde pueden entrar plagas que la debiliten, eventualidad que esperamos no se produzca en un futuro próximo.


Foto 9.  Vista sur de la carrasca, obsérvese el desequilibrio geométrico  estructural, generado por la existencia del gran brazo principal en posición casi horizontal.

En cuanto a geometría y estado biomecánico del árbol, éste ha hecho todo lo que ha podido para equilibrar la perdida de 2 grandes ramas principales hacia el Este y el Norte,  y compensar la existencia de una gran rama en dirección Oeste (Foto 8), ante lo cual ha reaccionado la carrasca colocando madera de tensión en la base del tronco en dirección contraria, así como en menor medida a compresión. En cualquier caso, el tensor creado en el lado Este presenta una lesión de una vieja herida de hacha que no ha podido ser cerrada por el árbol. En definitiva, la rama citada necesitaría un seguimiento pormenorizado, pues puede colapsar y arruinar la centenaria encina. 


FICHA BÁSICA


Especie
Quercus ilex subs. ballota
Nombre común
Carrasca, encina
Nombre propio
Carrasca de Tello
Término municipal
Vélez Blanco
Provincia
Almería
Altitud
1.025 msnm
Perímetro
6,45 m
Altura
14,50 m
Edad aproximada
350 años
Estado de conservación
Regular
Amenazas
Rayos, cambios de uso de suelo (apriscos).
Estatus legal
-
Plan de actuación definido
-

lunes, 8 de mayo de 2017

Carrascas de Chirivel, Almería

Un poco más al norte que la última vez que publicamos, de vuelta ya al sudeste peninsular, nos encontramos hoy en el pequeño pueblo de Chirivel, situado en la comarca de Los Vélez, en Almería, al pie de la Sierra de María.

Foto 1. Sierra de María
Este pequeño pueblo es, sin embargo, un enclave en el que ya había un asentamiento romano a finales del Siglo I, el denominado Ad Morum, enclave recogido en el Itinerario de Antonino y ubicado al pie de la vía Augusta. De él tenemos noticias gracias al yacimiento arqueológico  El Villar, cuyo tesoro más preciado es el grupo escultórico donde se representa en mármol blanco al dios Dionysos, apoyado sobre el tronco de un árbol y acompañado por un felino, posiblemente una pantera, que se puede contemplar en el Museo de Almería.


Visitamos por tanto esta semana unos árboles bastante más familiares para nosotros que el argán marroquí, un par de carrascas "Quercus ilex subs. ballota" que encontramos junto a la autovía de Granada, si queréis situaros podéis pinchar AQUÍ y viajar hasta ellas.

Foto 2. Carrasca del Cortijo de la Aceitera I
Esta primera carrasca, con un perímetro de tronco de 5,40 m llama nuestra atención poderosamente al ver desde el lado Oeste (foto 3) el gran brazo que perdió, y cuya herida no ha podido cerrar, lo que ha hecho que su copa se torne asimétrica. Esta encina debió ser el árbol más utilizado como sombra por los transeúntes de la carretera de Murcia-Granada, una ancestral vía de comunicación que, como se ha comentado forma parte de la vía Augusta, que anteriormente a Roma fue la Vía de los Cartaginenses, entre Cástulo (Linares) y Carthago Nova (Cartagena), habiéndo sido construida por los correligionarios de Anibal, según el historiador M. Corchado Soriano. Pues bien esta carrasca debe ser una descendiente de las que respetaran para la construcción de dichas vías en La Antigüedad.

Foto 3. Vista oeste de la Carrasca I
La segunda encina, un poco más alejada de la autovía, es más alta que la anterior, aunque también ha perdido varios brazos a lo largo de su azarosa vida, por rayos y heridas de podas para extracción de leñas que provocaron, entre otras cosas, la atracción de xilófagos (Cerambis cerdo) que penetraron por dichas heridas y la pérdida final de brazos principales, lo que le ha configurado una estampa un poco alejada de la copa globosa típica de estos árboles.

Foto 4. Carrasca del Cortijo de la Aceitera II, la cinta métrica que vemos en el suelo
 nos ayuda a situarnos a la distancia adecuada para medir su altura con un clinómetro.
Desde el siglo XVIII la zona está deforestada y dedicada a la agricultura extensiva, tal como apunta el clérigo Antonio Jose Navarro a finales de dicha centuria en su obra "Viajes de  un naturalista ilustrado por los reinos de Granada y Murcia",  donde literalmente comenta del lugar: El valle esta ia sin pinos ni carrascas de que antes estaba poblado, y en su lugar hai mui buenas labores y cortijos que dan trigo, zebada, zenteno y mantienen bastantes ganados...". En cualquier caso, es casi seguro que Navarro contempló las carrascas que hoy estamos comentando, pues ya tendrían alguna década a finales del Siglo de las Luces.

Foto 5. Vista de la Carrasca II desde el lado oeste.

En esta misma visita estuvimos midiendo la edad de una encina cercana que había muerto no hacía mucho gracias a una barrena de Pressler (sólo la usamos si el árbol está muerto), extrayendo un cilindro del tronco al objeto de poder contar sus anillos.

Foto 6. Barrenando el tronco ya muerto de una carrasca
Y terminamos con una fotografía de otro árbol ya muerto, junto a las 2 carrascas protagonistas de la presente entrada, en el que observamos cómo se intentó tratar sus heridas rellenando el hueco de las mimas con cemento, práctica muy extendida y que se hace con buena voluntad por parte de los propietarios o personas interesadas, pero que no beneficia en nada al árbol ya que, por una parte se impide la formación del labio de cierre alrededor del corte y por otra, se malogra la barrera bioquímica que hace el árbol para protegerse de patógenos, que tendrán más fácil proliferar de este modo.






FICHA BÁSICA


Especie
Quercus ilex subs. ballota
Nombre común
Carrasca, encina
Nombre propio
Carrascas del Cortijo de La Aceitera
Término municipal
Chirivel
Provincia
Almería
Altitud
1000 msnm
Perímetros
5,40 m / 5,00 m
Alturas
8,25 m/ 13,00 m
Edad aproximada
350 años
Estado de conservación
Malo
Amenazas
Obras y subsolado excesivo
Estatus legal
--
Plan de actuación definido
--

lunes, 25 de abril de 2016

Olivar de Los Algarrobos, Sorbas, Almería

Silencio...

A los que salimos al campo muchas veces nos impresiona el silencio, pues la tarde que visitamos estas oliveras "Olea europaea" fue una de esas veces.

Foto 1. Vista panorámica del Olivar de Los Algarrobos
El Libro de Apeo y Repartimiento de Sorbas, del siglo XVI, describe, parcela a parcela, cada uno de los parajes cultivados en el municipio tras la expulsión de los moriscos. Acebuches y lentiscos aparecen por todas partes, especialmente en el Campo o Campico de Hónor, hondonada llana de 100 o 200 hectáreas no muy lejos del río de Aguas, donde es evidente que los cultivos de secano se habían establecido en medio de un lentiscar. De "Almería hecha a mano: una historia ecológica" (García Latorre & García Latorre, 2007).
Por aquí andamos, concretamente junto a la rambla de Sorbas, donde encontramos este olivar que es singular en conjunto e individualmente, ya que al menos 5 de estas oliveras tienen troncos  cuyo perímetro supera los 5 metros.

Foto 2. La olivera más alta, casi 7 metros.

Son bastante altas, como podéis observar, en torno a 7 metros la de más altura. En sus troncos huecos, retorcidos, adivinamos la historia de esta tierra en la que la maquia fue sustituida en muchos casos por acebuches u olivos para poder sobrevivir a las necesidades y el hambre que han asolado en distintas épocas estas áridas tierras de Almería.

Foto 3.  Rebrotes basales que caso de dominar alguno  acabarán generando el nuevo olivo.

El paso del tiempo y las podas han dejado huella en todas ellas, así las talas ancestrales han provocado la muerte en repetidas ocasiones de la parte viva del tronco (albura), por lo que los árboles se han ahuecado, hasta tal punto que muchos casos el tronco se ha abierto al exterior. Fruto del desmoche  de los brazos principales han surgido una serie de rebrotes epicórmicos (fotos 2, 3 y 5) que constituyen la actual copa, dichas ramas pueden terminar por romper la estructura arbórea si se las deja crecer a su libre albedrío, ya que éstas aumentarán de peso y de tamaño (incremento del efecto vela ante el viento). Además, por lo general, una vez que un árbol es desmochado precisará para el resto de su vida recibir podas de mantenimiento, eso sí, éstas pueden estar mejor o peor aplicadas, dependiendo de la pericia y sabiduría del que las lleve a cabo. Si bien, hoy día, motosierra en mano, prácticamente cualquiera que sepa manejar un poco dicha máquina se pone a cortar aunque sus conocimientos sobre arboricultura no sean muy amplios.

Foto 4. Detalle de tronco completamente abierto al exterior.

Cada uno de los árboles que forman este relajante conjunto tiene sus particularidades, algunos con el paso del tiempo han perdido parte de sus troncos dejándonos ver a su través, no solo la historia sino también el resto del paisaje, en el que las trigueras, tomillos o bufalagas, entre otras, completan el cuadro.

Foto 5. Tronco abierto en 2 mitades, obsérvese en lado derecho derecho
 los grandes rebrotes que ahora constituyen la copa.

Sería una pena que pasara aquí como en otros lugares de España, Murcia entre ellos (Artículo: Olivicidio en Calasparra), donde se han arrancado para trasplantarlos en una redonda o simplemente hacer leña. Es por esto que hacemos desde aquí una llamada apoyando la recogida de firmas en www.change.org en contra del expolio de los viejos olivos y otros árboles centenarios. Nuestro amigo César Javier Palacios, promotor de la misma, nos cuenta desde su blog la "Crónica verde" 10 razones para que nos detengamos a pensar y entre todos podamos pararlo:
  1. Porque son los seres vivos más viejos de la Tierra. Muy pocas especies son capaces de tener más de 2.000 años y seguir fructificando como jovenzuelos.
  2. Porque son paisaje. Sin ellos perdemos la seña de identidad de lugares únicos donde estos viejos árboles han estado dando frutos a nuestros antepasados durante milenios.
  3. Porque son cultura. Una cultura tan milenaria como ellos mismos, de profundas raíces mediterráneas, asentada en el sabio manejo de ejemplares tan viejos como valiosos.
  4. Porque son biodiversidad. El árbol viejo es fundamental para dar cobijo a una cohorte impresionante de animales y plantas que sólo pueden vivir si ellos existen, desde el mochuelo a extraños escarabajos.
  5. Porque son turismo. Existe un turismo de arbolado singular. En muchas localidades se han convertido en su principal atractivo turístico. Vivos dan mucho dinero. Muertos o en una rotonda tan sólo dan lástima.
  6. Porque no es un rescate. Es la justificación que dan quienes los arrancan y venden, pero es falso. Los quitan para ganar dinero, nunca para darles una segunda oportunidad.
  7. Porque la mayoría muere. Para que uno solo de estos ejemplares grandiosos llegue a un jardín, rotonda o campo de golf, han muerto decenas por el camino.
  8. Porque es pura especulación. Los intermediarios los compran por cuatro perras a los agricultores y los acaban vendiendo por cantidades fabulosas a ricachones caprichosos o alcaldes con escasas luces.
  9. Porque es peligroso. En el traslado, junto con él árbol van polizones no deseados dentro del cepellón o entre las ramas y tronco que pueden provocar plagas, enfermedades o la entrada de especies invasoras.
  10. Porque es una atrocidad. Hace un siglo vendíamos a los americanos nuestras iglesias románicas, que se llevaron por decenas piedra a piedra, aduciendo que también lo hacían para salvarlas de la ruina. Hoy hacemos lo mismo con nuestras catedrales verdes.
Foto 6. Dejamos las oliveras y vamos a firmar la petición aquí, para que cuando volvamos a ellas sigan en su lugar. ;-)


FICHA BÁSICA

Especie
Olea europaea
Nombre común
Olivera, olivo
Nombre propio
Oliveras de los Algarrobos
Término municipal
Sorbas
Provincia
Almería
Altitud
440 msnm
Perímetro
De 4 a 7,15 m.
Altura
De 5 a 7 m
Edad aproximada
 1.000 -1.200 años
Estado de conservación
Regular
Amenazas
Si
Estatus legal
--
Plan de actuación definido
--



lunes, 29 de febrero de 2016

Olivera de Úrcal, Huércal Overa

Enrique García Asensio, en su obra "Historia de Huércal Overa" cuenta que, hacia el año 1626, había unos 2.000 olivos silvestres o acebuches en todo este término. Uno de ellos, que ya era anciano en aquella época, ya que consideramos que debe rondar el milenio, es el que queremos mostraros esta semana.

Foto 1. Olivera de Úrcal, desde el este.
Con los datos disponibles, estaríamos ante el olivo (Olea europaea) más grande del sudeste ibérico, acebuche injertado y podado en varias ocasiones a lo largo de su extensa vida, que tiene 10,30 m de perímetro de tronco, y al que acompañan en la rambla de Úrcal algunos olivos más que consideramos singulares, y que rondan  los 4 m de perímetro. Además, hay que tener en cuenta que gran parte del tronco está enterrado por los sucesivos aportes de material de la propia rambla donde se ubica, por lo que su perímetro podría ser mayor.

Foto 2. Rambla de Úrcal, Olivo monumental y su entorno.
Extraemos del libro Almería hecha a mano, una historia ecológica, unos párrafos que ilustran la historia de estas grandes oliveras:

Durante la gran sublevación de los moriscos del año 1568, un cabecilla de los sublevados, el “negro Farax”, “viendo venir una tropa de vagages con alguna gente de la parte de Vera... se vino a enboscar, con su compañía, en las espesuras vezinas de la fuente de Pulpí... salieron de la espesura de azebuches, taraes y lentiscos... y dieron sobre los pocos christianos, que venían desprevenidos, de los quales algunos se pusieron en huida azia el monte y parte de Vera, quedando algunos muertos en el camino”.

Según los autores, la expansión de los cultivos eliminó, por medio del fuego, el hacha y el arado, las “espesuras” y los “bosques” de acebuches del Bajo Almanzora; pero los mejores árboles y de mayor tamaño sobrevivieron al ser injertados y transformados en olivos, algunos de los cuales podrían ser éstos que contemplamos hoy.

Foto 3. Lado oeste, con roca incrustada entre los brazos principales.

Al contemplar desde el lado norte la olivera, vemos sobre ella el efecto de las sucesivas riadas que ha soportado, incluyendo una enorme piedra que forma ya parte del tronco de este viejo árbol desde no sabemos cuándo, y que le confiere, si cabe, mayor personalidad.


Foto 4. Obsérvese sobre los brazos principales los delgados rebrotes surgidos tras los desmoches.

La feliz circunstancia que ha provocado que estos árboles hayan sobrevivido, su injerto para transformarlos en olivos, ha conllevado su manejo por el hombre, lo que ha tenido otras consecuencias no tan felices para ellos en los últimos tiempos, ya que a veces han sufrido podas inadecuadas, la última de ellas fue practicada con motosierra  hace unas 3 ó 4 décadas, habiendo cercenado de modo brutal sus brazos principales, probablemente con la doble intención de  injertar sobre ellos una nueva variedad de aceituna y, de paso, aprovecharlos como leña. 


Foto 5. Desmoche relativamente reciente con motosierra del brazo principal noreste.
A pesar de ello, y benevolente siempre, la olivera sigue dando su fruto, ese que ha hecho que este mediterráneo árbol  haya sido considerado sagrado en las diferentes culturas que han poblado nuestra tierra desde la Antigüedad.


Foto 6. Detalle de la actual variedad de aceituna injertada sobre el árbol.

Como hemos dicho, casi todos los olivos han sido injertados, sin embargo, en la rambla se puede observar este acebuche que no ha sido manejado con dicha técnica, observamos la gran altura que alcanza, al no haber sido desmochado, lo que le hace parecer mayor que el primero, a pesar de ser más joven, y su perímetro de tronco inferior.


Foto 7. Acebuche de elevado porte en las inmediaciones del olivo protagonista hoy.

Terminamos ya con una fotografía de ese tronco retorcido, tan común en los olivos, que nos invita a reflexionar y, como siempre, al menos a nosotros, nos lleva a la conclusión de lo importante que es respetar a estos ancianos seres, supervivientes (a veces incluso a pesar nuestro) de otras épocas, y a esperar que pongamos un poco de nuestra parte, para que al menos no les estorbemos demasiado y puedan ser contemplados y apreciados en los siglos venideros. 


Foto 8. Tronco milenario.


Especie
Olea europaea
Nombre común
Olivera, olivo
Nombre propio
Olivera de Úrcal
Término municipal
Huércal Overa
Provincia
Almería
Altitud
505 msnm
Perímetro
10,30 m (cuello)
Altura
4 m
Edad aproximada
1 milenio
Estado de conservación
Regular
Amenazas
Podas indiscriminadas
Estatus legal
--
Plan de actuación definido
--