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domingo, 10 de diciembre de 2017

Fresneda del Capitán. Bullas

Una imagen invernal para empezar esta entrada que nos lleva a uno de los municipios "frescos" de la región de Murcia. No, no nos hemos equivocado; efectivamente, esta hoja escarchada de la Foto 1 no es de fresno "Fraxinus angustifolia", es de uno de los quejigos "Quercus faginea" que acompañan al grupo de fresnos que conoceremos hoy, y en los que ya no quedan hojas en el momento de las fotografías.

Foto 1. Hoja de quejigo escarchada por el frío de la mañana en el Estrecho del Capitán
Esta fresneda, un bosquete singular ya que no encontramos demasiadas arboledas de este tipo en el sudeste ibérico, y menos aún en la región de Murcia, se ubica en una vaguada donde hay presencia de agua freática, junto a un camino de herradura, y es que, como sabemos, estos árboles necesitan mucha humedad, y aquí se encuentran protegidos en una zona de umbría en la que han conseguido crecer y en la que hay rebrotes que, por ahora, garantizan su supervivencia. Se trata de un grupo de fresnos aislados de sus congéneres presentes en otros cauces ubicados a kilómetros de ellos, por lo que posiblemente quedó aislada hace siglos donde hoy está, y ahora es un vestigio de épocas pasadas más húmedas.

Foto 2. Fresneda del Capitán
En el entorno donde nos ubicamos también se localizan otros árboles caducifolios, tales como quejigos, según ya habíamos adelantado, olmos (Ulmus minor) , algún álamo (Populus alba) y los omnipresentes en casi todo el territorio murciano pinos carrascos (Pinus halepensis)No obstante, estos últimos avanzan peligrosamente hacia el lecho de la depresión, ocupado por los caducos, representando una seria amenaza al encontrarse en desventaja  estos últimos frente a los carrascos debido a la pertinaz sequía que aparece cada vez con mayor frecuencia.

Foto 3.  Regenerado de pinos ocupando la vaguada de la fresneda, conformada por sólo rebrotes.

Aparte de la competencia con los pinos que en este lugar están siendo ya favorecidos por el aumento de temperaturas generado por el cambio climático, factores antrópicos también son una amenaza para esta arboleda que en el pasado pudo recibir impactos directos por el arreglo del camino y cambio de la tubería anexa, por lo que toda acción de acondicionamiento de dichas infraestructuras debería llevarse a cabo con las suficientes medidas preventivas para no impactar negativamente sobre la ya mermada fresneda. Máxime, si tenemos en cuenta que se halla en el límite de su óptimo ecológico y amenazada por el cambio climático que preconiza un descenso de precipitaciones para el sudeste ibérico y aumento de temperaturas con el subsiguiente incremento de la evapotraspiración.

Foto 4. Talud del camino, cuyo futuros arreglos podría impactar contra la fresneda.
Por lo demás, la zona fue cultivada, al menos hasta hace unas pocas décadas, relegándose los fresnos a los bordes de los bancales, es decir a los ribazos, existentes entre las piezas cultivadas donde eran respetados hasta cierto punto, al tratarse de árboles que producen un excelente ramón para el ganado, sobre todo durante el estiaje cuando gran parte del pasto está seco.


Foto 5. Cultivos atenazando la fresneda en su límite oeste.
Nos hemos puesto un poco dramáticos, pero ya veis que este singular bosquete tiene muchas papeletas para desaparecer, así que esperamos equivocarnos y que, al menos lo que esté en manos humanas, se haga para que no se cumplan estos negros presagios.

domingo, 26 de noviembre de 2017

Torca del Melojar, Vianos

Llegado el otoño (aunque no las lluvias) al sureste peninsular, nos desplazamos a disfrutar de los colores de los melojos "Quercus pyrenaica" en uno de los parajes más espectaculares de las Sierras del Segura, la Torca del Melojar. Como curiosidad comentamos que el nombre específico de este roble, pyrenaica, es poco afortunado, ya que es prácticamente imposible hallarlo en los Pirineos. El botánico alemán Karl Ludwig von Willdenow lo nómino así para la ciencia por primera vez, basándose en muestras secas de herbario en las que una etiqueta les atribuía dicha procedencia y las reglas de nomenclatura botánica obligan a respetarlo.

Foto 1. Primer plano de robles melojos. Suelo tapizado de  helecho águila "Pteridium aquilinum".

Los melojares son un tipo de bosque de carácter subatlántico,  que representan muchas veces el tránsito entre lo mediterráneo y lo templado. Su área peninsular es muy amplia y tienen una gran importancia, siendo más o menos frecuentes en el centro y mitad norte alcanzando por el sur, muy localizados, Sierra Nevada y las montañas de Cádiz. Es por eso que también este meridional bosque, con una extensión de unas 27 hectáreas, constituye la masa monoespecífica más significativa de la Sierra del Segura. Aislado de las principales poblaciones ibéricas de melojos, es especialmente singular, dado su carácter relicto en este enclave.

Foto 2. Panorámica de la Torca del Melojar

Este es el tipo de roble que, después del quejigo (Q. faginea) más resiste a la sequía y a los climas de carácter continental, casi siempre sobre terrenos silicatados o calizos muy lavados por las lluvias, sustituyendo habitualmente en altitud a encinares y alcornocales. No encontramos, en este caso, alcornocales (demasiado frío el lugar) en el ascenso hasta la torca, sin embargo sí vemos unos bellos ejemplares de quejigos "Quercus faginea" que hacen más agradable si cabe el paseo, Foto 3. En cualquier caso, este melojar es un baluarte de su especie que debe ser conservado a toda costa, puesto que es una reserva de biodiversidad única en el límite de la cuenca del Segura, donde no existe ningún melojar similar. Además, ante un escenario de cambio climático, para el que se espera un descenso de precipitaciones y aumento de temperaturas, este bosque estará muy amenazado por dicha circunstancia, por lo que es nuestro deber hacer lo posible para que se encuentre en las mejores condiciones y pueda soportar dicho evento climático.

Foto 3. Quejigos en un barranco antes de llegar a la dolina donde se encuentra el melojar.
Distinguimos el primer melojo en esta subida gracias a sus grandes hojas que, poco a poco, empiezan a tapizar el suelo en otoño. Hojas simples, alternas, con pecíolo corto, hendidas en lóbulos profundos e irregulares que llegan a alcanzar los 16 cm de largo. Persisten secas y sin caer durante gran parte del invierno en los retoños y ejemplares muy jóvenes, lo que se denomina marcescencia, que parece ser una estrategia destinada a proyectar sombra sobre el suelo el mayor tiempo posible para que otras especies no aprovechen los nutrientes que en él hay. Por lo demás, el ganado doméstico presente en la zona elimina gran parte de la competencia que podría aparecer por otras especies, al mismo tiempo que impide un exceso de regenerado de los propios melojos, si bien es posible que algunas zonas de la arboleda debieran soportar una menor carga ganadera, para poder renovarse de modo adecuado, permitiendo la presencia de mayor cantidad de ejemplares jóvenes de melojo. En cualquier caso, si el ganado desapareciera del todo, el ecosistema a corto y medio plazo se desajustaría, provocándose un exceso de regenerado que podría tener unas consecuencias impredecibles para el bosque, sobre todo frente a un escenario de cambio climático como el actual.

Foto 4. Grandes hojas marcescentes aún en el árbol.

Estos árboles, que no suelen alcanzar más de 25 m de altura, presentan una copa irregular, frecuentemente lobada, y son capaces de rebrotar de raíz y cepa, con lo que nos encontramos grandes manchas arbustivas o árboles rodeados de muchos retoños. Suele ramificar en abundancia desde poca altura, y la corteza de su tronco es cenicienta o pardo-grisácea, agrietada longitudinalmente en los ejemplares viejos. 

Foto 5. Melojo monumental, como algunos otros individuos de la torca, obsérvese la presencia
de musgos y liquines, incluso por el lado sur del tronco. 

Y ya finalizamos la visita alejándonos, no sin pesar, de nuestra querida torca, que mañana es lunes ...


lunes, 22 de mayo de 2017

Quejigal de El Hortillo, Lorca


Hace un par de meses colaborábamos en un reportaje en La Verdad hablando de la importancia de las arboledas singulares como nodos de la biodiversidad; en él se mencionaba el Quejigal "Quercus faginea" de El Hortillo, en el término municipal de Lorca, que además es una de las arboledas protegidas por la Ley 14/2016, de 7 de noviembre, de Patrimonio Arbóreo Monumental de la Región de Murcia.

Foto 1. Terrenos de origen metamorfico anexos al Quejigal del Hortillo, entre cultivos de almendro.


Esta singular arboleda que se extiende a lo largo de la rambla de la que toma su nombre, ha sido beneficiada por la presencia de suelos silicatados que retienen bien la humedad cuando las precipitaciones son escasas, estando también los robles en el fondo de valle o donde hay humedad freática, favoreciendo de este modo su presencia. Se trata de una formación arbórea abierta entre cuyos ejemplares podemos ver también carrascas, chopos, álamos, almeces, olmos y, sobre todo,  pinos carrascos. Por lo demás, podemos decir que es el quejigal más extenso de la Región de Murcia, junto con el del Carrascalejo en Bullas.

Foto 2. Foto aérea del entorno de la arboleda.


Resiste esta formación, como vemos en la foto aérea (Foto 2), la presión agrícola, que ha rodeado este bosquete de cultivos de almendro, cuyo aprovechamiento bien conocemos, aunque no ha sido menos útil el empleo, aunque sea de una especie silvestre, que de estos quejigos de más de un siglo y medio de vida se ha hecho tradicionalmente, ya que han sido carboneados multisecularmente y, probablemente, por eso respetados hasta cierto punto.

Foto 3. Quejigo conformado por varios pies a la vez, que indica su
origen en rebrotas, toda vez que dejaron de cortarlos
Ya en el Libro de Montería de Alfonso XI, a mediados del siglo XIV, hacía referencia a las bondades de estos montes, hablando de las tierras de Lorca:

“Los Xarales de Chuejas es bué móte de Offo e de Puerco en invierno, e ha vna Fuente, quel dizen Chuejar,
La Cabeça de la Xara es bué móte de offo e de purco en invierno.”

Probablemente, los antepasados de estos quejigos que contemplamos formaban parte de esos buenos montes ya que estamos muy cerca de los sitios citados, si bien hoy día los osos ibéricos están extintos en las zonas de clima Mediterráneo, relegándose su escasa presencia a la Cornisa Cantábrica.

Foto 4. .Excelente bóveda arbórea conformada por los quejigos del Hortillo.
La existencia de bosques maduros es extremadamente importante para la biodiversidad que precisa de árboles en todos los estadios de su desarrollo, desde jóvenes hasta maduros e incluso madera muerta para que el ecosistema posea más nichos para la vida. Estos ejemplares que aquí vemos se han adaptado a condiciones de mayor aridez que la considerada su óptimo ecológico, siendo por tanto muy interesante su conservación y estudio en estos tiempos en los que es fundamental para la conservación de las especies su capacidad de adaptación al cambio climático.

Foto 5. Quejigos en flor en la margen izquierda de la rambla del Hortillo.

Y para terminar, unas fotos que ilustran si cabe más aún la necesidad de preservar nuestras arboledas en las que, por supuesto, no sólo hay árboles, hay una gran diversidad de vida a su amparo, briófitos, plantas anuales, bianuales, e incluso una tortuga mora que hemos visto pasear en este, su hogar.





lunes, 20 de marzo de 2017

Quejigar del Coto de la Mina, Albacete

Celebramos este año el comienzo de la primavera y el día de los bosques, próximo 21 de marzo, con un recorrido por el Coto de la Mina, en Riópar, dando un paseo bajo una arboleda espectacular a la que, por ponerle nombre, hemos llamado en el título quejigar, ya que predominan en ella los robles o quejigos "Quercus faginea", seguidos en número por los arces "Acer granatense", y toda una cohorte de árboles y arbustos caducifolios o no que la convierten en un ecosistema lleno de vida, se trata de uno de los bosques más bonitos del sudeste ibérico, en el que están presentes muchos de los 51 endemismos ibéricos y 25 ibero-africanos citados por José María Herranz en la zona, amén de otras tantas especies de fauna que conviven con ellos.

Foto 1. Quejigar del Coto de la Mina

La Consejería de Agricultura de la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha, los Ayuntamientos de Riópar y Vianos y la finca particular Coto de la Mina, firmaron, el día 6 de mayo de 1.987, el acuerdo de creación de la zona de Protección Especial, denominada “Nacimiento del Río Mundo y Cañada de los Mojones”, en la que se encuentra esta arboleda que visitamos hace unos meses gracias a la hospitalidad de Jorge Escudero, gran naturalista, ingeniero-pastor según se define él mismo, escritor incansable sobre su pueblo, Riópar, y creador a principios de los 90 del Centro de Educación Ambiental La Dehesa.

Foto 2. Jorge Escudero bajo un acebo "Ilex aquifolium"
Estamos por tanto, hoy, en medio de un bosque maduro, la importancia de éstos se está viendo cada vez más clara, nosotros ya lo hemos comentado por aquí en alguna ocasión, y es que las condiciones ecológicas asociadas a árboles y bosques maduros generan una alta biodiversidad de organismos vinculados a ellos, siendo por tanto primordial la convivencia de árboles jóvenes y viejos, así como de madera muerta que pueda ser degradada e incorporada al ciclo de la vida, y que además sirva de refugio para la fauna. Como ejemplo de esta convivencia, en la foto 3 vemos, junto a otros árboles más jóvenes, un quejigo monumental que merece toda nuestra atención y, por tanto, tendrá una entrada en exclusiva uno de estos días.

Foto 3. Quejigo monumental, en el centro de la fotografía

Poco más tenemos que añadir, simplemente dejaros algunas fotos más para que disfrutéis, como nosotros lo hicimos, del recorrido bajo quejigos, arces y carrascas entre otros.

Foto 4. Rodal monoespecífico de arces en el seno del quejigar.

Foto 5. Orla espinosa y prado agostado en el seno del bosque.

(...) Yo no tengo filosofía, tengo sentidos…

Si hablo de la naturaleza, no es porque sepa lo que es,

sino porque la amo, y la amo por eso,
porque quien ama nunca sabe lo que ama
ni sabe por qué ama, ni lo que es amar…
Amar es la eterna inocencia,
y la única inocencia es no pensar…

De Mi mirada, de Alberto Caeiro – Fernando Pessoa

Foto 6. Panorámica desde el bosque del Coto del Valle de Riópar, pico de la Sarga y sierra del Agua.

lunes, 25 de abril de 2016

Olivar de Los Algarrobos, Sorbas, Almería

Silencio...

A los que salimos al campo muchas veces nos impresiona el silencio, pues la tarde que visitamos estas oliveras "Olea europaea" fue una de esas veces.

Foto 1. Vista panorámica del Olivar de Los Algarrobos
El Libro de Apeo y Repartimiento de Sorbas, del siglo XVI, describe, parcela a parcela, cada uno de los parajes cultivados en el municipio tras la expulsión de los moriscos. Acebuches y lentiscos aparecen por todas partes, especialmente en el Campo o Campico de Hónor, hondonada llana de 100 o 200 hectáreas no muy lejos del río de Aguas, donde es evidente que los cultivos de secano se habían establecido en medio de un lentiscar. De "Almería hecha a mano: una historia ecológica" (García Latorre & García Latorre, 2007).
Por aquí andamos, concretamente junto a la rambla de Sorbas, donde encontramos este olivar que es singular en conjunto e individualmente, ya que al menos 5 de estas oliveras tienen troncos  cuyo perímetro supera los 5 metros.

Foto 2. La olivera más alta, casi 7 metros.

Son bastante altas, como podéis observar, en torno a 7 metros la de más altura. En sus troncos huecos, retorcidos, adivinamos la historia de esta tierra en la que la maquia fue sustituida en muchos casos por acebuches u olivos para poder sobrevivir a las necesidades y el hambre que han asolado en distintas épocas estas áridas tierras de Almería.

Foto 3.  Rebrotes basales que caso de dominar alguno  acabarán generando el nuevo olivo.

El paso del tiempo y las podas han dejado huella en todas ellas, así las talas ancestrales han provocado la muerte en repetidas ocasiones de la parte viva del tronco (albura), por lo que los árboles se han ahuecado, hasta tal punto que muchos casos el tronco se ha abierto al exterior. Fruto del desmoche  de los brazos principales han surgido una serie de rebrotes epicórmicos (fotos 2, 3 y 5) que constituyen la actual copa, dichas ramas pueden terminar por romper la estructura arbórea si se las deja crecer a su libre albedrío, ya que éstas aumentarán de peso y de tamaño (incremento del efecto vela ante el viento). Además, por lo general, una vez que un árbol es desmochado precisará para el resto de su vida recibir podas de mantenimiento, eso sí, éstas pueden estar mejor o peor aplicadas, dependiendo de la pericia y sabiduría del que las lleve a cabo. Si bien, hoy día, motosierra en mano, prácticamente cualquiera que sepa manejar un poco dicha máquina se pone a cortar aunque sus conocimientos sobre arboricultura no sean muy amplios.

Foto 4. Detalle de tronco completamente abierto al exterior.

Cada uno de los árboles que forman este relajante conjunto tiene sus particularidades, algunos con el paso del tiempo han perdido parte de sus troncos dejándonos ver a su través, no solo la historia sino también el resto del paisaje, en el que las trigueras, tomillos o bufalagas, entre otras, completan el cuadro.

Foto 5. Tronco abierto en 2 mitades, obsérvese en lado derecho derecho
 los grandes rebrotes que ahora constituyen la copa.

Sería una pena que pasara aquí como en otros lugares de España, Murcia entre ellos (Artículo: Olivicidio en Calasparra), donde se han arrancado para trasplantarlos en una redonda o simplemente hacer leña. Es por esto que hacemos desde aquí una llamada apoyando la recogida de firmas en www.change.org en contra del expolio de los viejos olivos y otros árboles centenarios. Nuestro amigo César Javier Palacios, promotor de la misma, nos cuenta desde su blog la "Crónica verde" 10 razones para que nos detengamos a pensar y entre todos podamos pararlo:
  1. Porque son los seres vivos más viejos de la Tierra. Muy pocas especies son capaces de tener más de 2.000 años y seguir fructificando como jovenzuelos.
  2. Porque son paisaje. Sin ellos perdemos la seña de identidad de lugares únicos donde estos viejos árboles han estado dando frutos a nuestros antepasados durante milenios.
  3. Porque son cultura. Una cultura tan milenaria como ellos mismos, de profundas raíces mediterráneas, asentada en el sabio manejo de ejemplares tan viejos como valiosos.
  4. Porque son biodiversidad. El árbol viejo es fundamental para dar cobijo a una cohorte impresionante de animales y plantas que sólo pueden vivir si ellos existen, desde el mochuelo a extraños escarabajos.
  5. Porque son turismo. Existe un turismo de arbolado singular. En muchas localidades se han convertido en su principal atractivo turístico. Vivos dan mucho dinero. Muertos o en una rotonda tan sólo dan lástima.
  6. Porque no es un rescate. Es la justificación que dan quienes los arrancan y venden, pero es falso. Los quitan para ganar dinero, nunca para darles una segunda oportunidad.
  7. Porque la mayoría muere. Para que uno solo de estos ejemplares grandiosos llegue a un jardín, rotonda o campo de golf, han muerto decenas por el camino.
  8. Porque es pura especulación. Los intermediarios los compran por cuatro perras a los agricultores y los acaban vendiendo por cantidades fabulosas a ricachones caprichosos o alcaldes con escasas luces.
  9. Porque es peligroso. En el traslado, junto con él árbol van polizones no deseados dentro del cepellón o entre las ramas y tronco que pueden provocar plagas, enfermedades o la entrada de especies invasoras.
  10. Porque es una atrocidad. Hace un siglo vendíamos a los americanos nuestras iglesias románicas, que se llevaron por decenas piedra a piedra, aduciendo que también lo hacían para salvarlas de la ruina. Hoy hacemos lo mismo con nuestras catedrales verdes.
Foto 6. Dejamos las oliveras y vamos a firmar la petición aquí, para que cuando volvamos a ellas sigan en su lugar. ;-)


FICHA BÁSICA

Especie
Olea europaea
Nombre común
Olivera, olivo
Nombre propio
Oliveras de los Algarrobos
Término municipal
Sorbas
Provincia
Almería
Altitud
440 msnm
Perímetro
De 4 a 7,15 m.
Altura
De 5 a 7 m
Edad aproximada
 1.000 -1.200 años
Estado de conservación
Regular
Amenazas
Si
Estatus legal
--
Plan de actuación definido
--



miércoles, 6 de enero de 2016

Chopos del Éufrates en Abanilla

En junio nos sorprendió la noticia del descubrimiento de una nueva especie de árbol en Murcia gracias a la publicación en Anales de Biología del artículo "Nueva población de Populus euphratica Olivier (Salicaceaeen la Península Ibérica", de Adrián Ruíz-Rocamora (2015). Las nuevas citas de plantas son más habituales (hasta cierto punto), pero la de un árbol es inesperado en un territorio tan antropizado como el nuestro, del que parece que ya lo sabemos todo.

Visitamos hoy, por tanto, la población de Chopos del Éufrates de Abanilla.

Foto 1. Visión general de los chopos del Éufrates dentro del cauce de la rambla.

Siempre nos gusta poner a qué es debido el nombre latino y en este caso está claro que este chopo tiene denominación de origen, el Éufrates, viene de Oriente, y se encuentran principalmente en el Turquestán, Irán, Irak y Siria, aunque se extienden desde China a Marruecos occidental y por el sur hasta Kenia, si bien quedan amplios espacios del territorio sin presencia, entre los límites de distribución mencionados, faltando por ejemplo en Túnez y Libia (AA. VV, 1980). En Europa, sólo aparece de modo espontáneo (no está claro si natural) en Alicante y Murcia.


Foto 2. Aspecto de ejemplar de más de una década.

Antes del descubrimiento de éstos que habitan en Abanilla, se tenía constancia de una única población en España, en el municipio de Elche. Encontrados en 1907 por Trabut, el botánico Louis Albert Dode los clasificó en 1908 como P. illicitana, siendo considerada una especie autóctona hasta mediados del siglo XX, cuando distintos autores pasaron ya a nombrarlos como P. euphratica. En concreto, estaríamos ante la variedad mauritanica (Dode) Maire, según los caracteres observados en nuestra jornada de campo. Diversos estudios establecen que esta población es, probablemente, de origen humano, e incluso algunos indican la alta probabilidad de que la especie fue introducida, tanto aquí como en Marruecos por los árabes. 

Foto 3. Aspecto de la chopera y el palmeral en las inmediaciones de la fuente.

Por lo que hemos podido averiguar de esta especie, es un árbol de crecimiento rápido, con incrementos de diámetro de entre 4 y 5 cm por año, pudiendo alcanzar los 70 cm de diámetro en buenas condiciones, así como una altura de entre 7,5 a 15 m. Tolera un alto grado de salinidad y puede crecer en condiciones extremadamente áridas, siempre que el subsuelo contenga humedad o los terrenos se inunden estacionalmente.

Foto 4. Ejemplares de chopos de  más altura, junto a las paredes estratificadas que conforman el cauce.
En su zona de óptimo ecológico, estos chopos constituyen bosques densos, en ocasiones mezclados con sauces, tarays y moreras, siguiendo cursos de agua, y servían o sirven para el suministro de leña. Su madera es fácil de trabajar y maleable, y las hojas ofrecen un buen forraje para ovejas, cabras y camellos. También se masticaban sus ramitas, usándose para limpiar los dientes.

Foto 5. Aspecto de la chopera con abundante biomasa en su seno que la pondrían en riesgo en caso de incendio.
La población recientemente caracterizada en Abanilla se localiza, como veis en la serie de fotografías, a lo largo de una rambla y se compone de unos 80 pies, aparentemente todos femeninos, a lo largo de un área que ocupa unos 300 m lineales, donde medran de un manantial de aguas salobres y el agua freática existente en el cauce.

Foto 6. Chopo adulto que ha rehecho varias veces su copa, como consecuencia
de la pérdida de la guía principal del tronco.
Intentando averiguar el origen de esta arboleda, nos explica Adrián Ruiz-Rocamora, que preguntados los vecinos de la zona, atestiguaba uno de ellos con 70 años de edad, que recuerda desde su infancia la existencia de estos árboles con un tamaño similar al actual. Quizá el mayor de ellos, que crece junto a una balsa, se plantó como árbol de sombra, y colonizó por vía vegetativa el resto del cauce. Esta hipótesis la avala el hecho de que en 2014, todos los individuos que florecieron eran pies femeninos.

Foto 7. Restos de las inflorescencias femeninas, todavía presentes en verano.

Como curiosidad, y dado que es esta una especie con la que no estamos familiarizados, nos han sorprendido sus caprichosas hojas, no en vano uno de sus sinónimos es Populus diversifolia Schrenk. Aquí os dejamos unas fotografías para que podáis apreciarlas.

Foto 8. Dimorfismo foliar en una misma rama.


Foto 9. Cromatismo atípico de verano que parece evidenciar alguna carencia nutritiva.

Foto 9. Hoja vista a contraluz.

Estos chopos albergan una gran diversidad, dando cobijo en su seno a especies botánicas que precisan de sombra, siendo soporte trófico de hongos y un buen refugio para la fauna.


Foto 10. Nido sobre el ramaje de los chopos del Éufrates. 

Se trata pues, de una población sumamente interesante, que esperamos sea más estudiada y protegida, dado su interés ecológico y científico. También resultaría apropiado realizar labores silvícolas encaminadas a reducir el riesgo de incendio, así como la competencia directa a la que se ve puntualmente sometida la población por los pinos carrascos (Pinus halepensis). En cualquier caso, cualquier trabajo forestal debería respetar lo máximo posible la presencia de madera muerta de P. euphratica en el lugar, pues es muy probable que ésta tenga asociada biodiversidad específica (insectos, hongos, etc.) de la especie y, por tanto, de una gran escasez y rareza como los propios chopos en el contexto del sudeste ibérico.

Foto 11. Viejo tronco seco donde pudimos observar la presencia de hongos saprófitos.

Disfrutamos mucho de la visita a la Rambla del Tollé, y de la compañía de Adrián, que amablemente nos llevó a conocer esta arboleda. ¡¡Gracias!!

Foto 12. Adrián Ruíz-Rocamora, que nos ha llevado a conocer los chopos del Éufrates de Abanilla.
Obsérvese las  ramas secas hacia la parte apical, consecuencia de periodos de sequía.

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REFERENCIAS:
  • AA VV. 1980. Firewood Crops: Shrub and Tree Species for Energy Production. Report of an Ad Hoc Panel of the Advisory Committee on Technology Innovation, Board on Science and Technology for International Development, Commission on International Relations, Vol. 2.  NATIONAL ACADEMY OF SCIENCES. Washington, D.C.
  • Massó, S & López-Pujol, J. Nuevos datos acerca de la población ilicitana de Populus euphratica Oliv. Flora Montiberica 58: 96-98 (X-2014). ISSN 1138-5952, edic. digital: 1998-799X.
  • Ruiz-Rocamora, A.  2015. Nueva población de Populus euphratica Olivier (Salicaceae) en la Península Ibérica. Anales de Biología 37: 95-96.