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lunes, 9 de mayo de 2016

Olma de los Cardona, Benejúzar

"...Despertaba la huerta, y sus bostezos eran cada vez más ruidosos. Rodaba el canto del gallo de barraca en barraca. Los campanarios de los pueblecitos devolvían con ruidoso badajeo el toque de misa primera que sonaba a lo lejos, en las torres de -Valencia-, esfumadas por la distancia. De los corrales salía un discordante concierto animal: relinchos de caballos. Mugidos de corderos, ronquidos de cerdos; un despertar ruidoso de bestias que, al sentir la fresca caricia del alba cargada del acre perfume de vegetación, deseaban correr por los campos"... De La Barraca, de Vicente Blasco Ibáñez.

Foto 1. Antonio García del linaje de los Cardona, uno de los propietarios del árbol.
Esos amaneceres de huerta lenvantina, que Blasco Ibáñez narra mucho mejor que nosotros son los que ha vivido esta vieja olma "Ulmus minor" durante muchos años, según nos cuenta su actual propietario, que ha tenido a bien relatar su historia y posar para nosotros. La barraca de sus antepasados se la llevó una riada, y hoy ya solo queda en el recuerdo de Antonio, sin embargo, el árbol sobrevivió y aún hoy lo vemos renaciendo vigoroso en esta primavera, junto a un grupo de casas ya de ladrillo en vez de cañas y barro, y medrando, como antaño de la Acequia Vieja de Almoradí.

Foto 2. Aspecto general del árbol y su entorno, al fondo la mota del río Segura.
Unida a la historia de la olma discurre también la de la acequia mencionada, puesto que hace 46 años hubo que cambiar de planes para esquivar el árbol en una corrección de trazado de la misma, según comenta nuestro amigo, él es quien nos indica el nombre propio de este olmo, que pertenece a la familia desde que su abuelo compró el terreno al Duque de Pinohermoso, en cuyo palacio oriolano se encuentra hoy día la Biblioteca Pública de Orihuela.

Foto 3. Casa de los "Cardona" en el mismo lugar donde se ubicaba la barraca familiar.

Los Cardona aprecian mucho este árbol, ellos mismos han intentado remediar las deficiencias que sufre así, por ejemplo, Antonio hace más de dos décadas colocó un puntal con una tubería de pozo en desuso que tuvo que traer con su tractor. Por otra parte, hace un par de veranos su sobrino Alberto ha colocado puntales en la parte norte -noreste de la olma para evitar que se desmorone en dicha dirección. En cualquier caso, el árbol perdió gran parte de la copa hace unos 20 años, según nos relata Cardona parece ser que por grafiosis, tal como describe la sintomatología. De hecho, hoy día el tronco está hueco y abierto hacia el lado oeste-suroeste, faltando alrededor de un tercio del fuste (Foto 1). Dicha circunstancia provoca que el árbol se haya inclinado en la dirección norte-noreste al haber perdido toda la madera viva y raíces que estaban posicionadas en la dirección contraria. 


Foto 4. Puntales colocados por dos generaciones de Cardonas en la dirección en que se inclina el árbol.

Por lo demás, la poda realizada para reducir la copa es de gran acierto, pues si no el efecto "vela" del viento sobre el hábito terminaría por fracturar la estructura. Si bien, los cortes de más de 10 cm de diámetro presentan entradas de Cerambis cerdo, un insecto que realiza galerías en la madera y puede provocar la rotura de las ramas principales.


Foto 5. Entradas de Cerambis cerdo, insecto que penetra por los cortes de poda de ramas gruesas.

A pesar de todo, por suerte, aquí sigue todavía, testigo de años buenos y malos, dando sombra y cobijo bajo sus ramas a los hombres y animales con los que convive y a los que probablemente sobrevivirá.

Foto 6. Pavo real que utiliza la vieja olma como percha de la que asir su existencia.

Y terminamos ya con una fotografía de su intrincada "corteza", que nos ha fascinado, y que habla del inexorable paso del tiempo que él ha soportado bastante bien gracias a que nunca le ha faltado el agua ni el cariño de aquéllos a los que les ha tocado en suerte verle crecer y vivir bajo su sombra. Se despide Antonio diciéndonos que la olma seguirá allí mientras ésta quiera seguir viva, para que la disfrutemos todas las personas que así lo deseemos, le damos las gracias y se marcha para atender a sus animales.

Foto 7. Madera del tronco,que ha crecido generando sinuosidades. 


FICHA BÁSICA


Especie
Ulmus minor
Nombre común
Olmo, olma
Nombre propio
Olma de los Cardona
Término municipal
Benejúzar
Provincia
Alicante
Altitud
16 msnm
Perímetro
5,40 m en cuello a 0,9 m del suelo
Más de 6 m a 1,30 m de del suelo
Altura
7,30 m
Edad aproximada
 150 años
Estado de conservación
Regular
Amenazas
Obras, insectos, mala praxis de arboricultura.
Estatus legal
Ley 4/2006, de 19 de mayo, de la Generalitat, de Patrimonio Arbóreo Monumental de la Comunitat Valenciana.
Plan de actuación definido
--


domingo, 27 de septiembre de 2015

Olmo del Lavador, Librilla


Empezamos nuestra andadura en este recién estrenado otoño visitando un árbol caducifolio, el Olmo del Lavador (Ulmus minor Mill.) que, aunque en este momento conserva todas sus hojas gracias a las suaves temperaturas murcianas, pronto empezará a perderlas dejando así que los rayos de sol que tanto nos molestan en verano por estas cálidas tierras, y de los que nos defiende gracias a su amplia copa, calienten sin embargo en invierno a los vecinos de Librilla que se reúnen desde hace más de un siglo, tanto a trabajar en el lavadero que está a su lado en otras y más duras épocas, como a conversar en estos tiempos en los que ya no necesitamos salir de casa para lavar nuestros enseres o recoger agua.

Foto 1. Imagen de Librilla de la primera mitad del Siglo XX,
con el Olmo del Lavador al fondo. Cedida por SERBAL.


Vemos en la foto 1 una imagen de la primera mitad del Siglo XX en la que se aprecia al fondo el olmo ya de grandes dimensiones. La población que le acoge, Librilla, estaba situada estratégicamente al ser paso obligado entre las ramblas de Algeciras y de Belén en el camino de Murcia a Granada, Los marqueses de los Vélez construyeron allí casa señorial y a principios en el Siglo XIX el Duque de Alba construye una posada, de la que tenemos varios testimonios incluidos en cuadernos de viajes, Sir John Carr y Henry D. Inglis mencionan la posada en 1809 y 1830, respectivamente, diciendo textualmente lo siguiente:

«Librilla es un pueblo pequeño, limpio y bonito; dividido por una profunda garganta cerrada en un extremo, cerca de la cual pasa la carretera peligrosamente y sobre la que se levanta un puente de un solo arco. El conjunto tiene un aspecto muy singular y pintoresco. La posada era la más bonita que habíamos visto en España y fue construida, según nos dijeron, por el Duque de Alba… Después de una excelente comida, servida en una mesa de limpísimo mantel, continuamos nuestra ruta, rumbo a la capital de la provincia, Murcia; a cuatro leguas de distancia».

Les suponemos viajando en caballerías, siendo precisamente en la época en la que aproximadamente fue plantado nuestro olmo, entre 1870-1880, cuando se dio comienzo a la construcción del ferrocarril Alcantarilla-Lorca, en los momentos en los que en España la reina Isabel II abdica en su hijo Alfonso XII, tras la marcha de Amadeo I de Saboya.

El conocido como Lavadero de la Olma debió construirse en torno a esa época también, este lavadero municipal fue de vital importancia dado que no existía agua corriente en las casas, así que en este lugar de encuentro, y bajo la sombra de este impresionante árbol se reunían las mujeres a recoger agua para las casas y lavar los platos y ropas.

Foto 2. Lavadero de la Olma. Librilla.
Cedida por SERBAL.

El municipio de Librilla, que ha convivido con esta maravilla de árbol ya más de cien años, lo sigue cuidando y aún hoy presenta un aspecto fantástico, como veremos en las siguientes fotografías, la primera de las cuales (Foto 3) es de finales del siglo XX.

Foto 3. Aspecto del Olmo del Lavador a finales del siglo XX.

Le vemos medrar aquí de las aguas del lavadero, lo que nos muestra la simbiosis del hombre con la naturaleza, saciamos su sed, y él a la vez nos proporciona una inmejorable sombra bajo la que trabajar.

Foto 4. Aspecto del Olmo del Lavador junto a la acequia que le da la vida.

Como consecuencia de estar ubicado en un entorno urbano ha sufrido multitud de mermas que van, desde  rotura de raíces por obras, hasta podas drásticas por desmoche de sus brazos principales. Consecuencia de todo ello, observamos una copa geométricamente asimétrica (Foto 5) y con el tronco hueco (Foto 6), si bien esta última circunstancia no resulta especialmente preocupante pues el fuste, por el momento, conserva la suficiente pared residual para mantener la copa.


Foto 5. Copa asimétrica del Olmo Lavador, consecuencia de las podas.


Foto 6. Oquedad entrando desde rama principal al tronco.

Para intentar paliar en la medida de lo posible la situación estructuralmente deficitaria a la que ha llegado el árbol como consecuencia de las perturbaciones de origen humano comentadas, la Dirección General de Medio de la Región de Murcia ha realizado labores de arboricultura, intentando también que no exista riesgo para la seguridad de las personas. Por ello, se ha procedido a podar de modo adecuado estructurando la copa sin practicar grandes cortes e instalando apoyos fijos (Foto 7) entre las ramas que no tienen apenas movilidad, y dinámicos (Foto 8) entre las que sí se mueven. Se han utilizado para ello los materiales específicos y adecuados disponibles para llevar  a cabo este tipo de trabajos de arboricultura. En cualquier caso, este tipo de árboles en el entorno en que se encuentra precisa al menos una revisión anual por parte de personal técnico adecuado, para evitar posibles riesgos de rotura y no poner en peligro la seguridad de las personas que transitan por su entorno.

Foto 7. Apoyo fijo instalado entre dos ramas.

Foto 8. Apoyo dinámico instalado entre dos ramas.



FICHA BÁSICA


Especie
Ulmus minor Mill.
Nombre común
Olmo, olma
Nombre propio
Olmo del Lavador
Término municipal
Librilla
Provincia
Murcia
Altitud
170 msnm
Perímetro
4,55 m
Altura
17,30  m
Superficie de Copa
140 m2
Edad aproximada
140 años
Estado de conservación
Regular
Amenazas
Malas prácticas de arboricultura y obras
Estatus legal
Como especie en “Catálogo regional de flora silvestre protegida de la Región de Murcia" (Decreto 50\2003), con la categoría “De interés especial”.
Plan de actuación definido
No

domingo, 21 de junio de 2015

Olmo "Ulmus minor Mill."

La primera referencia científica que encontramos sobre el olmo es del griego Teofrasto (371-287 a. C.), discípulo de Aristóteles, que ya distingue entre dos especies de olmo, a todas luces serían olmo común (Ulmus minor Miller) y olmo de montaña (Ulmus glabra Hudson). 


Foto 1. Copas de los Olmos (Ulmus minor) del Maripinar (Cieza) en otoño.
Éstas son las dos especies autóctonas que viven en la península ibérica y ambas están representadas en el sudeste, si bien la segunda es mucho más escasa, apareciendo sólo en zonas montuosas con bastante humedad como las sierras del Segura, Sierra Nevada, Noroeste de Murcia y Sierra Espuña (donde se cree es introducida por el hombre). Para el resto de la cuenca del Segura solamente aparece de modo natural el olmo común. Dicha especie es frecuente en el entorno Mediterráneo y no aparece o lo hace con rareza en los países del norte de Europa.


Figura 1. Área de distribución de olmo común en Iberia.


Nos vamos a centrar hoy en el Ulmus minor Mill, cuyo nombre científico proveniente del latin ulmus, nombre dado a los olmos por los latinos, y el epíteto especifico se refiere a que suele ser más pequeño que el olmo de montaña.

Es el olmo, también llamado olma cuando se trata de un ejemplar muy grande, un árbol caducifolio, con flores hermafroditas y unisexuales, que alcanza los 30 metros e incluso más de altura. En el SE ibérico hay registros de maderas y/o polen fósiles o subfósiles del Pleistoceno y el Holoceno, por lo que definitivamente se consolida la teoría del carácter autóctono de esta especie.

El tronco de estos árboles puede llegar a casi dos metros de diámetro en condiciones óptimas, y tienen la corteza pardo-grisácea o negruzca, gruesa y agrietada longitudinalmente.

Foto 2. Detalle de tronco.

Las ramillas jóvenes son verdosas, pubescentes. Las hojas alternas, ovales u oval-lanceoladas, asimétricas en la base con el margen aserrado.

Foto 3. Ramillas y hojas de olmo, obsérvese la asimetría en la base de éstas.

La inflorescencias aparecen antes que las hojas, el ya mencionado Teofrasto comenta que es una de las primeras especies en brotar para la primavera, de febrero a abril, y lo hace en cimas densas, cuyas flores son muy pequeñas, con forma de cáliz cupular, con una sola envoltura verdosa, que dan lugar a finales de marzo-abril al fruto, una sámara casi redondeada con una característica escotadura en la parte terminal y que contiene generalmente una semilla redondeado-aplanada.

Foto 4. Sámaras de olmo.

Su hábitat son riberas de ríos y arroyos de aguas permanentes, ya que precisa de una alta humedad edáfica, pero también zonas sin cursos de agua próximos, siempre que éstas tengan suelos profundos o capas freáticas para las raíces.

No tolera bien el frío, y aunque puede vivir en las mesetas interiores, no sube mucho en altitud, llegando hasta 1.500-1.600 m. Se distribuye por casi toda Europa (hasta Siberia), Asia Occidental (hasta el Turquestán) y norte de África. En nuestra zona aparece cultivado, asilvestrado o silvestre en casi todo el territorio.


Figura 2. Área de distribución general del olmo común.

Como ya hemos dicho, las referencias científicas al olmo aparecen en el siglo IV a. C.; antes aún Homero (siglo VIII a. C.) cita cómo el héroe griego Eeton muere bajo las murallas de Troya, y en su tumba se plantan olmos. El mismo autor describe, también en la Iliada, que Aquiles en su enfrentamiento con el río Escamandro se agarra a un gran olmo, resultando que al caer el árbol derribado detiene la corriente del río, en lo que serían las primeras menciones escritas que se tienen sobre la especie.

Ya en época romana, el bético Columela, nacido a principios de la era cristiana en Cádiz, escribe el que está considerado mejor tratado de agricultura latino (Holgado, 1988). En dicha obra, cita dos tipos distintos de olmo: uno procedente de Aitinia (urbe en la cuenca del río Po) y otro al que denomina vernáculo o del país, que proporciona un ramón (alimento) menos apetecible para el ganado. Respecto al maridaje del olmo con la vid, en la cual el primero es utilizado como soporte de la viña, indica el autor que si bien cumple bien esta función es más adecuado el álamo para dicho menester.
Por otro lado, Plinio el Viejo (23-79 d. C.), coetáneo de Columela, menciona cuatro tipos distintos de olmo: olmo de Aitinia, olmo galo, olmo de Italia y olmo silvestre.
Como último autor destacado del período grecoromano que menciona a los olmos estaría el griego Dioscórides (c. 40- c. 90 d. C.), médico en las legiones del emperador Nerón y autor de la obra Materia Medica, el trabajo de mayor difusión sobre cuestiones médicas, desde dicha época hasta el Renacimiento. El Segoviano Andrés Laguna (1499-1559), medico de Carlos I y Felipe II, tradujo al castellano el Materia Medica de Dioscórides en 1555, pero el autor comprobó personalmente los contenidos de dicha obra y añadió a la traducción otros de su cosecha, como el siguiente párrafo: 
"Ninguno hay que no conozca bien el olmo. El licor que se halla dentro de sus vejigas es valeroso remedio contra las quemaduras de los niños pequeños aplicadas debajo del braguerito en un poco de lienzo."
En cuanto a los usos del olmo, uno de los más extendidos ha sido el de la fabricación de barcos.

Figura 3. Combate del navío español Catalán con el británico Mary.
Pintura de Rafael Monleón del Museo Naval de Madrid. Fuente: www.todoababor.es

En 1751 el marino Juan Francisco de la Torre realiza un inventario de los árboles disponibles para el Reino de Murcia, dada la necesidad de madera para fabricar navíos, mediante el cual se puede saber que había en Murcia un total de 37.645 olmos, de los cuales 6.015 son considerados con el suficiente tamaño para poder ser utilizados por la Armada, y es que  el leño de olmo resiste muy bien sumergido en el agua, por lo que, además de en la fabricación de barcos ha sido empleado en la Cuenca del Segura para tapones y tablachos de las antiguas infraestructuras de regadío o para fabricar estacas de contención de la erosión del río, uso éste muy notable en algunas localidades, como Cieza y que fue abandonado tras el encauzamiento del Segura en el último cuarto del siglo XX. Además, la madera del olmo cuando está empapada es ligeramente más pesada que el agua marina por lo que ha sido utilizada como lastre para colocar redes. 

También hay que tener en cuenta la siempre creciente utilidad del recurso árbol para las necesidades básicas de las personas, sobre todo como leña o carbón, aunque la madera del olmo ha sido utilizada desigualmente, según las diferentes especies del género, ya que éstas tienen propiedades distintas, pero en general, es dura y resistente a la rotura, astillado y desgaste, por lo que se ha empleado en carretería (ejes, ruedas), maquinaria de molinos hidráulicos y eólicos e incluso en la carrocería de los primeros coches. Se ha utilizado asimismo para fabricar muebles (sillas, taburetes, armarios, tablas para partir, etc.).


Foto 5. Olmo del Lavador. Librilla

Por otra parte, el olmo ha sido desde la antigüedad, y hasta bien entrado el siglo XX, el árbol por excelencia de las plazas de muchos pueblos del interior, como vemos en la foto 5. Bajo su sombra se reunían los vecinos, los adultos para conversar, los niños para jugar. Prácticamente, todas las plazas han tenido grandes olmos hasta que la grafiosis y la moda de plantar árboles exóticos, fueron acabando con esta antigua tradición de gran arraigo popular.

Terminamos ya comentando que los olmos del sudeste ibérico, del mismo modo que el resto de sus congéneres de amplias zonas de Europa, se encuentran en un estado lamentable como consecuencia de los efectos de la enfermedad provocada por el hongo de la grafiosis del olmo (Ophiostoma novo-ulmique en muchos casos no permite que estos árboles alcancen una edad adulta, y que es propagado por coleópteros del género Scolytus (barrenillos). Este hongo ha provocado la muerte de la práctica totalidad de las olmedas en la penísula ibérica, si bien éste fue uno de los últimos territorios europeos en ser alcanzado por la pandemia, que aparece en Europa durante la primera década del siglo XX.


Foto 6. Olmo muerto por grafiosis, carretera Yecla-Almansa.

Afectado por esta enfermedad, el olmo es capaz de rebrotar de las raíces una y otra vez hasta que o bien se recupera o se seca, debido a la gravedad de las lesiones vasculares. De acuerdo con los testimonios históricos, las olmedas estaban muy extendidas en el sudeste ibérico en sotos, márgenes de grandes acequias y fuentes, constituyendo grandes alineaciones en diversos puntos. Sin embargo, la transformación y deterioro de su hábitat natural y agrario, así como el avance la grafiosis han provocado la práctica desaparición de las poblaciones primigenias. 

En Murcia tenemos la suerte de contar con la Olmeda del Maripinar, en Cieza, que disfruta de bastante buena salud, siendo el mayor grupo de olmos centenarios de España y Europa sin merma por grafiosis agresiva.

Foto 7. Olmeda del Maripinar, Cieza

martes, 23 de diciembre de 2014

Olmeda de Maripinar en otoño







Estos son los colores de
ahora mismo en la
Olmeda del Maripinar, en Cieza.

Os invitamos a visitarla.

El olmo es una de las especies
que pierde las hojas
en último lugar,
literalmente en invierno.








¡FELICES FIESTAS!

domingo, 14 de diciembre de 2014

Olmeda de Maripinar, Cieza.

El olmo aparece referido ya en época muy temprana, pues de hecho Homero (siglo VIII a. C.) cita como el héroe griego Eeton muere bajo las murallas de Troya y en su tumba se plantan olmos. El mismo autor describe, también en la Iliada, que Aquiles en su enfrentamiento con el río Escamandro se agarra a un gran olmo, resultando que al caer el árbol derribado detiene la corriente del río. Estas menciones escritas serían las primeras que se tienen sobre la especie.

La primera referencia científica del olmo es del griego Teofrasto (371-287 a. C.), discípulo de Aristóteles, que ya distingue entre dos especies de olmo, a todas luces serían olmo común (Ulmus minor) y olmo de montaña (Ulmus glabra). Además, comenta que es una de las primeras especies en brotar para la primavera. Respecto a la madera, cita este autor que es amarilla, fuerte, fibrosa, muy resistente e imputrescible. Entre los usos menciona que se emplea en la construcción naval, puertas suntuosas, carretería, taladros y martillos.



La Olmeda del Maripinar (Cieza) es considerada la formación arbórea de olmos comunes más significativa de Europa, siendo por tanto una responsabilidad de todos que no acabe de mala manera. La mera circunstancia de tener varias decenas de árboles vivos de más de un siglo de edad nos puede dar una idea de su extraordinario valor, amén de sus grandes dimensiones o el hecho de que sus árboles hayan sido testigos mudos de todo el siglo XX ciezano. Por otro lado, también hay que añadir lo importante que esta olmeda resulta para la biodiversidad, no sólo como arboleda refugio de gran cantidad de fauna, sino como posible fuente de olmos resistentes al hongo de la grafiosis agresiva o para la potencial extracción de clones no letales de dicho patógeno que puedan ser utilizados como “vacuna” para otros olmos.





Para la Olmeda del Maripinar en Cieza, y gracias a la datación de 3 viejos troncos de ésta que han muerto, se puede estimar la edad de la arboleda en 113-5 años, por tanto su plantación puede fecharse entre 1892-1899, a la vez que se construye el Puente de los Nueve Ojos. Además, como corroboración de lo anterior, en la siguiente fotografía de 1912 se observa la joven Olmeda del Maripinar con ejemplares de unos 10-12 años.