Mostrando entradas con la etiqueta Riópar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Riópar. Mostrar todas las entradas

domingo, 4 de junio de 2017

Arce del Arroyo de la Celadilla

En un caluroso día de agosto del pasado año tuvimos la suerte de refugiarnos a la sombra de este monumental arce "Acer granatense" que os damos a conocer hoy:

Foto 1. Arce del Arroyo de la Celadilla

Situado en el municipio de Riópar, en el sendero que nos conduce hacia el Quejigar del Coto de la Mina, medra del Arroyo de la Celadilla, que le presta su nombre, y que ha ayudado con total seguridad a que alcance su actual altura, de más de catorce metros, destacando entre el resto de la vegetación a pesar de que este es un lugar en el que abundan tanto los arces como los quejigos, algunos de  ellos de dimensiones monumentales.

Foto 2. Porte del arce

Sus dos brazos principales y sus ramas nos cuentan parte de su historia, en la que probablemente fue carboneado en otra época, o quizá alguna de sus ramas se empleó para fabricar la bola de los Bolos Serranos, tradicional juego en la comarca o, como nos comenta Jorge Escudero, nuestro guía también en esta ocasión, para hacer alguna peana, base de un trofeo, uso que también se le daba en esta zona a la madera de arce, muy apreciada por su gran dureza.


Foto 3. Brazo principal Oeste. 

Su tronco cubierto de musgos y líquenes (pelusa), también nos habla de inviernos fríos y húmedos, del paso del tiempo -que no siempre es malo- y de la belleza que nos proporcionan nuestras queridas montañas de las Sierras del Segura, en las que aún en estos tiempos de prisa, aglomeraciones, consumismo y a veces sinsentido, podemos encontrar rincones en los que el tiempo parece que se ralentiza, y en los que podemos relajarnos y alejarnos del agobio y la urgencia en la que a veces caemos en nuestra vida diaria.

Foto 4. Detalle del tronco.

Convive nuestro árbol con pillaropa (Rubia peregrina), quejigo (Quercus faginea), zarza (Rubus caesius), pino blanco (Pinus nigra), bigarra (Clematis vitalba), olmo de montaña (Ulmus glabra), cespejón (Sorbus torminalis), madreselva (Lonicera periclymenum)..., completando así este rincón en el que, como habréis podido suponer, podríais encontrarnos si nos perdemos.
 
Foto 5. Vegetación caducifolia del entorno.
Y para terminar, ya que nos hemos referido al paso del tiempo, os dejamos una fotografía de unas hojas de algún arce hermano -aunque perfectamente podrían ser de éste- que nos hablan del otoño, aunque aún no haya llegado el verano y que, sin ánimo de acelerarnos en la que pretende ser una relajante entrada, nos muestran que la belleza no tiene época ni edad.

Foto 6. Hojas de arce.


TIEMPO SIN TIEMPO

Preciso tiempo necesito ese tiempo
que otros dejan abandonado
porque les sobra o ya no saben
que hacer con él
tiempo
en blanco
en rojo
en verde
hasta en castaño oscuro
no me importa el color
cándido tiempo
que yo no puedo abrir
y cerrar
como una puerta

tiempo para mirar un árbol un farol
para andar por el filo del descanso
para pensar qué bien hoy es invierno
para morir un poco
y nacer enseguida
y para darme cuenta
y para darme cuerda
preciso tiempo el necesario para
chapotear unas horas en la vida
y para investigar por qué estoy triste
y acostumbrarme a mi esqueleto antiguo

tiempo para esconderme
en el canto de un gallo
y para reaparecer
en un relincho
y para estar al día
para estar a la noche
tiempo sin recato y sin reloj

vale decir preciso
o sea necesito
digamos me hace falta
tiempo sin tiempo.

Mario Benedetti

FICHA BÁSICA


Especie
Acer granatense
Nombre común
Arce, parriza
Nombre propio
Arce del Arroyo de la Celadilla
Término municipal
Riópar
Provincia
Albacete

Perímetro
2,55 m (a 1 m de altura)
Altura
14,25 m
Edad aproximada
80 años
Estado de conservación
Bueno
Amenazas
Incendios, obras en camino cercano.
Estatus legal
--
Plan de actuación definido
--

lunes, 20 de marzo de 2017

Quejigar del Coto de la Mina, Albacete

Celebramos este año el comienzo de la primavera y el día de los bosques, próximo 21 de marzo, con un recorrido por el Coto de la Mina, en Riópar, dando un paseo bajo una arboleda espectacular a la que, por ponerle nombre, hemos llamado en el título quejigar, ya que predominan en ella los robles o quejigos "Quercus faginea", seguidos en número por los arces "Acer granatense", y toda una cohorte de árboles y arbustos caducifolios o no que la convierten en un ecosistema lleno de vida, se trata de uno de los bosques más bonitos del sudeste ibérico, en el que están presentes muchos de los 51 endemismos ibéricos y 25 ibero-africanos citados por José María Herranz en la zona, amén de otras tantas especies de fauna que conviven con ellos.

Foto 1. Quejigar del Coto de la Mina

La Consejería de Agricultura de la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha, los Ayuntamientos de Riópar y Vianos y la finca particular Coto de la Mina, firmaron, el día 6 de mayo de 1.987, el acuerdo de creación de la zona de Protección Especial, denominada “Nacimiento del Río Mundo y Cañada de los Mojones”, en la que se encuentra esta arboleda que visitamos hace unos meses gracias a la hospitalidad de Jorge Escudero, gran naturalista, ingeniero-pastor según se define él mismo, escritor incansable sobre su pueblo, Riópar, y creador a principios de los 90 del Centro de Educación Ambiental La Dehesa.

Foto 2. Jorge Escudero bajo un acebo "Ilex aquifolium"
Estamos por tanto, hoy, en medio de un bosque maduro, la importancia de éstos se está viendo cada vez más clara, nosotros ya lo hemos comentado por aquí en alguna ocasión, y es que las condiciones ecológicas asociadas a árboles y bosques maduros generan una alta biodiversidad de organismos vinculados a ellos, siendo por tanto primordial la convivencia de árboles jóvenes y viejos, así como de madera muerta que pueda ser degradada e incorporada al ciclo de la vida, y que además sirva de refugio para la fauna. Como ejemplo de esta convivencia, en la foto 3 vemos, junto a otros árboles más jóvenes, un quejigo monumental que merece toda nuestra atención y, por tanto, tendrá una entrada en exclusiva uno de estos días.

Foto 3. Quejigo monumental, en el centro de la fotografía

Poco más tenemos que añadir, simplemente dejaros algunas fotos más para que disfrutéis, como nosotros lo hicimos, del recorrido bajo quejigos, arces y carrascas entre otros.

Foto 4. Rodal monoespecífico de arces en el seno del quejigar.

Foto 5. Orla espinosa y prado agostado en el seno del bosque.

(...) Yo no tengo filosofía, tengo sentidos…

Si hablo de la naturaleza, no es porque sepa lo que es,

sino porque la amo, y la amo por eso,
porque quien ama nunca sabe lo que ama
ni sabe por qué ama, ni lo que es amar…
Amar es la eterna inocencia,
y la única inocencia es no pensar…

De Mi mirada, de Alberto Caeiro – Fernando Pessoa

Foto 6. Panorámica desde el bosque del Coto del Valle de Riópar, pico de la Sarga y sierra del Agua.

domingo, 20 de noviembre de 2016

Tejo del Calar del Mundo

Si en nuestra última entrada hablábamos de un árbol muerto, hoy visitamos uno cuasi inmortal, un tejo (Taxus baccata), en concreto el que nos encontramos (de ahí su nombre) en el Calar del Mundo, esa plataforma amesetada situada a más de 1.600 m de altitud, cuyo sustrato litológico son rocas calizas del Mesozoico que, sometidas a la acción erosiva del agua han configurado el paisaje cárstico de dolinas, grietas, simas y cavernas con gran cantidad de cursos de agua subterráneos característico del Calar del Mundo, uno de los más bonitos y espectaculares paisajes del sudeste ibérico.

Foto 1. Tejo del Calar del Mundo, al fondo la sierra del Cujón.

Este tejo hembra vive desde hace unos 1.500 años en la soledad del Calar, casi sin perturbaciones básicamente las derivadas del pastoreo ancestral de la zona y de algunos senderistas que, como nosotros, se acercan a contemplar este tejo "de libro", con su característica copa ovadocónica que vigila desde su atalaya la Sierra del Segura.


Foto 2. Tomando medidas del tronco

Los 1.500 años que suponemos alcanza este tejo los hemos calculado midiendo el perímetro de su tronco a 1,30 m del suelo, como podemos observar en la foto 2, y usando los estudios de Cortes et al, 2000, que arrojan medias de 375 años por cada metro de perímetro de tronco, siempre con todas las reservas ya que, como hemos comentado en otras ocasiones, no existen estudios de edad en los tejos del sureste peninsular.

Sea esa su edad real o no, lo cierto es que este árbol singular donde los haya ha vivido mucho, su tronco nos revela ese ir y venir de ramas que enraízan y vuelven a nacer que le da el status de inmortal gracias a su capacidad de regeneración, como vemos en la Foto 3 en la que contemplamos la albura, con el tono rojizo característico de su madera que siempre nos fascina cuando nos acercamos a un tejo, así como también el agujero en el lado suroeste por el que ha salido algún rayo, y permite ver el duramen.

Foto 3. Tronco del Tejo del Calar del Mundo, obsérvese la oquedad provocada por un rayo.

Ha perdido la guía varias veces, debido a los rayos que le han impactado en las numerosas tormentas que tan bien conocen los serranos de este territorio. Por la mismas razones, también perdió las raíces que alcanzaban el árbol por el lado suroeste, donde hoy podemos observar la oquedad (Foto 3), circunstancia que ha provocado que la copa tenga menos volumen en dicha dirección (Foto 5). Por contra, hacia la dirección noreste del tronco se pueden observar todas las raíces de anclaje y entrada al tronco (Foto 4).

Foto 4. Raíces de anclaje, actuando a compresión, principalmente.


 Rodeado de las especies típicas de esta zona Rosa pimpinellifolia y Erinacea anthyllis entre otras, el paisaje es espectacular tanto hacia el este como hacia el oeste, en concreto, si miramos en esta dirección podemos observar la Cuerda de los Pinos Molineros, con unos bellos ejemplares de pinos blancos "Pinus nigra".

Foto 5. Cuerda de los Pinos Molineros, en el este del Calar del Mundo.
Nos alejamos ya y os recordamos, como otras veces, que los árboles que no están acostumbrados al trasiego humano son más sensibles si cabe y si nos acercamos a ellos, procuremos no pisar en la zona donde están sus raíces, y desde luego, no dañarlos en cualquier otra forma, así seguirán vivos durante muchos años más y las generaciones venideras podrán disfrutarlos como lo hacemos nosotros.

Foto 6. Tejo del Calar del Mundo

PD: Como dato curioso, os comentamos que este tejo es muy conocido, aparece al menos en dos publicaciones  de árboles singulares de Albacete (Velasco 1990; Benllonch & Martín 2015).


FICHA BÁSICA


Especie
Taxus baccata
Nombre común
Tejo
Nombre propio
Tejo del Calar del Mundo
Término municipal
Riópar
Provincia
Albacete
Altitud
1550 msnm
Perímetro
4,05 m
Altura
10,65 m
Edad aproximada
1500 años
Estado de conservación
Regular
Amenazas
No se observan
Estatus legal
--
Plan de actuación definido
--


domingo, 26 de julio de 2015

Majuelo de Haza de San Luis, Riópar

No es demasiado habitual encontrar un arbusto de 10 metros de altura; pues bien, esto es lo que ocurre con un majuelo o espino albar (Crataegus monogyna) que hemos localizado en Albacete, en las inmediaciones de Riópar.

Foto 1. Vista sur del  Majuelo de  Haza de San Luis.

Situado en la Haza de San Luis, siendo una haza según el diccionario de la Real Academia de la Lengua una porción de tierra de labrantía o sembradura, destaca su monumental porte que cobija a su sombra, como vemos, un coche, y aún quedarían bajo sus 101 m2 de sombría área de copa espacio para aparcar al menos 9 más, aunque desde luego no sea lo más recomendable para el árbol, ya sabemos que no es bueno poner peso justo debajo de sus ramas, o lo que es lo mismo, encima de sus raíces, ya que se compacta el suelo y podemos dañarlas. Sobre todo, si el árbol no se ha desarrollado a la vez que se practicaba dicho uso.


Foto 2. Vista norte del  Majuelo de  Haza de San Luis.

El valle donde crece este árbol (Foto 4) es una zona con grandes recursos naturales, de hecho, está habitada ya desde la Edad del Bronce, cuando surge el poblado de Riópar Viejo, en el que han dejado sus huellas todas las culturas desde entonces hasta su progresivo abandono, que empieza a finales del siglo XVIII, debido a la creación de las Reales Fábricas en San Juan de Alcaraz, lugar al que se fueron trasladando los habitantes de Riópar y que adopta este nombre a principios de los 90 del siglo XX, dejando al antiguo como Riópar Viejo.


Foto 3. Riópar Viejo.

Estas fábricas surgen gracias a la iniciativa de un ingeniero vienés llamado Juan Jorge Graubner, que llega hasta aquí atraído por la noticia de la existencia de una mina de calamina, y se convierten en las primeras en España y las segundas en el mundo, puesto que en esta época sólo existían las de Goslar (Hannover). Su creación conlleva, como hemos dicho, muchos cambios en la zona, y aunque hayan desaparecido como tales, la tradición del bronce sigue ligada al municipio. Sin embargo, esto también tuvo su contra sobre los bosques, y desde que en el año 1781, tras muchas dificultades, se echó todo el agua del río Mundo por la presa de Laminador, causando el movimiento de la rueda y máquinas del martinete de cobre se inició una época en la que hubo una gran deforestación en los montes de los alrededores al objeto de surtir a las mismas del carbón vegetal necesario para su funcionamiento, puesto que el uso de carbón mineral no se generalizó hasta bien entrado entrado el siglo XVIII en Gran Bretaña, donde Abraham Darby fue pionero en su utilización,  comenzado a producir hierro en torno a 1711, por primera vez.

Foto 4. Valle de Riópar-río Mundo, desde encima del nacimiento de éste.

Y ya nos centramos en la descripción de este singular majuelo que nos acompaña en el día de hoy:

En el lado Sur sus ramas tocan con los chopos de una plantación maderera de Populus x canadensis (Foto 5). En el momento que se proceda a descepar la zona tras el corte  de esta plantación de chopos debería cuidarse de no subsolar en el entorno del majuelo para no dañar sus raíces y, por ende, a él. Pero hasta ahora existe una relativamente buena convivencia entre los chopos madereros y el espino, sin que haya excesiva competencia por los recursos.

Foto 5. Plantación de chopos madereros junto al espino albar.

El árbol es trifurcado desde la misma base y fabrica gran cantidad de madera de reacción a tensión para compensar los desequilibrios provocados por contingencias ambientales y humanas, pudiéndose observar como los cordones de leño vivo dibujan líneas paralelas entre sí y perpendiculares al suelo (Foto 6)


Foto 6. Vista de los brazos principales del árbol.

Es posible comprobar las inadecuadas uniones que el árbol posee en ciertas zonas, como la cruz del brazo principal (Foto 7) donde se observa como la rama principal oeste no está adecuadamente unida al tronco, sino que un surco separa la albura de ambas, circunstancia que pone en claro riesgo de desgaje a dicha rama.


Foto 7. Unión  "defectuosa" de brazo principal.

Afortunadamente el árbol ha reaccionado colocando en perpendicular al suelo la parte apical de la rama principal comentada (Foto 8), para que las fuerzas que soporta la unión al tronco sean menores, reduciendo así el riesgo de desgarre por dicho lugar.

Foto 8. Rama principal corrigiendo su crecimiento para equilibrar mejor su peso.

Por lo demás, el árbol también ha colocado abundante madera de reacción a fuerzas de compresión, llegando a superar el soporte colocado el propio diámetro de la rama a la que apoya (Foto 9).

Foto 9. Rama principal inclinada con gran cantidad de madera en su base para soportar su peso. 

Por otro lado, el majuelo ha perdido su guía varias veces (Foto 10), reactivando otras ramas a tal efecto, sin embargo, dadas sus limitaciones biológicas, pues como sabemos es arbusto,  no puede crecer más en la vertical, de hecho , su copa está estabilizada en sus dimensiones actuales. 

Foto 10. Zona central del árbol, obsérvse la perdida de dominancia de la guía. 

Por lo demás, esta limitación de crecimiento al no ser una especie arbórea le resultará a todas luces muy poco beneficiosa para competir con la noguera que han plantado hace menos de tres años junto a su copa (Foto 11), la cual acabará deteriorando, por simple competencia a este magnífico espino albar.

Foto 11. Noguera plantada junto al majuelo, competirá con él en un futuro próximo. 

Acompañando también a nuestro majuelo en la ribera cercana del río de la Vega, nos encontramos zarzas (Rubus ulmifolius), carrizos (Phragmites australis), chopos (Populus nigra) y sauces de diversas especies, uno de ellos, una sarga blanca (Salix alba) de grandes dimensiones.

Foto 12. Zarza cercana al espino albar, formando parte de su entorno. 



FICHA BÁSICA


Especie
Crataegus monogyna
Nombre común
Majuelo, espino albar
Nombre propio
Majuelo de San Luis
Término municipal
Riópar
Provincia
Albacete
Altitud
934 m
Perímetro
1.15 m (Brazo mayor)
Altura
10  m
Superficie de Copa
101  m2
Edad aproximada
40 años
Estado de conservación
Bueno
Amenazas
Estatus legal
No
Plan de actuación definido
No