sábado, 10 de enero de 2015

Alcornoques en la Sierra de Cabrera, Almería


La voz “suber” era el nombre que los latinos daban al alcornoque, zuro en nuestra tierra.


Árbol de hoja perenne de hasta 20 m. de altura, alcanzando muy raramente los 25 m. Su porte y hojas son parecidos a los de la carrasca, pero el corcho de su tronco lo hace inconfundible.


Posee distribución mediterráneo occidental, especialmente en enclaves con suelos silíceos y con precipitaciones superiores a los 600 mm anuales. Por tanto, en la península Ibérica, se presenta sobre todo en la parte oeste (Andalucía, Extremadura, Portugal), siendo muy escaso en las regiones orientales.

Es más sensible al frío que la carrasca, por lo que vegeta bien en los pisos termo y  mesomediterráneo, alcanzando el supramediterráneo sólo puntualmente. Los alcornoques se han utilizado sobre todo por su corcho, además de los usos comunes de este género (bellota, leña, madera, carbón, etc). A veces se ha plantado en alineaciones de carretera.

En el sudeste ibérico, los alcornoques se presentan aislados en enclaves silíceos relativamente húmedos. En algunos casos su origen es dudoso, aunque se sabe que en la Edad Media existieron pequeños alcornocales en las sierras de Segura. 



De GARCÍA LATORRE, J. & GARCÍA LATORRE, J. 2007. Almería hecha a mano. Una historia ecológica. Fundación Cajamar. Almería, compartimos con vosotros el siguiente párrafo:

En 1748 la marina de guerra decidió llevar a cabo inventarios forestales en diversos lugares de España. Los barcos se construían con madera y era importante tener bien localizada la materia prima. El inventario señala la presencia de casi 2.000 alcornoques en Sierra Cabrera, en el Levante almeriense, junto al mar. En esta sierra –un pequeño macizo montañoso que apenas supera los 900 metros de altitud– las precipitaciones oscilan entre los 250 mm. de la base y los 470 mm. de la cumbre. En tales condiciones los alcornoques también habrían tenido problemas para sobrevivir.
En 1784 los pescadores de la comarca redactaron una petición dirigida a las autoridades advirtiendo sobre el peligro inminente de desaparición que amenazaba a aquellos árboles. Para ellos eran importantes porque, como afirman en el documento, usaban su madera en la fabricación de las barcas y la corteza, el corcho, para elaborar boyas y otros utensilios:


“...Y hazemos presente a vuestra merced que, siguiendo dichos
arrendadores, en poco tiempo fenezerán dichos árboles, por el ningún
cuidado que tienen en veneficiarlos... prezisándonos pasar a la
sierra de Filabres en busca del dicho corcho” .

Alcornocal en la Sierra de Cabrera





2 comentarios:

  1. Increible que hayan conseguido sobrevivir con una pluviometría tan baja. Tal vez, algo de lluvia horizontal por la zona que aporte humedad extra?

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    1. Hola, Josep.
      Pues tienen un poco de compensación hídrica de la cañada, también humedad extra del mar que siempre llegará un poco, y además, están sobre pizarras y esquistos que en zonas semiáridas retienen muy bien la humedad.
      ¡Saludos!

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