lunes, 24 de octubre de 2016

Higuera de La Mulata, Calasparra

Para los no expertos en el tema de los árboles, a veces habrá dificultades para identificar algunas especies, sobre todo si son del mismo género, nos podemos preguntar si esto es un álamo (Populus alba) o un chopo (P. nigra), o quizá si es un pino negral (Pinus pinaster) o un carrasco (P. halepensis). Sin embargo, el representante del género Ficus que vemos hoy es un árbol tan conocido en el ambiente mediterráneo que nadie tiene dudas de lo que está contemplando cuando se encuentra una higuera (Ficus carica).

La que conoceremos en esta entrada es un viejo ejemplar que se sitúa a unos 40 m del cauce del río Segura, muy cerca de la Presa de la Mulata, en el Cañón de Almadenes, uno de los bellos parajes que nos regala este río que nos sirve de excusa en nuestro blog para conocer los singulares árboles que encontramos desde su nacimiento hasta su desembocadura.

Foto 1. Vista de la Presa de la Mulata
Las higueras son probablemente el primer árbol cultivado en nuestro país por sus ricos frutos, se tiene noticia de ella desde el Pleistoceno, y este anciano ejemplar, con un perímetro de tronco de casi 3 metros es posible que  haya contemplado más de un siglo de la historia de este rincón privilegiado entre Calasparra y Cieza, dos de los pueblos de la Región de Murcia más ligados a los devenires del Segura.

Foto 2. Bajo la gran copa de la Higuera de la Mulata

Sita, como hemos dicho, en el Cañón de Almadenes, lugar en el que se tiene constancia de presencia humana desde el Paleolítico, y en el que se destaca la presencia de la  Cueva-Sima de la Serreta, que cuenta en su interior, además de con las pinturas rupestres que también se hallan en otros enclaves de la zona, con un yacimiento romano, es un espacio protegido desde el año 1992, estando dentro de la Red Natura 2000, con lo que, además de la higuera, si nos damos un paseo por el desfiladero -no apto para quienes padezcan vértigo, ya que en algunos momentos nos permite contemplar el río a más de 100 m de altura- disfrutaremos de la diversidad de su flora y fauna, amén del paisaje kárstico, cuevas, simas y diversas fuentes, siendo una de la más características aquella sita a la salida del cañón que los ciezanos llaman Gorgotón, por el gorgoteo del agua en su interior, como vemos en el vídeo a continuación, en el que los barbos juguetean en este fabuloso jacuzzi que nos regala la naturaleza: 



Y para terminar la descripción del bello entorno en el que vive nuestra higuera, os dejamos aquélla que Al-Zuhri (mejor escritor que nosotros) hizo de él en el siglo XXII:
"Dicho lugar es una de las maravillas del mundo. Creó Dios aquel estrechamiento o garganta partiendo en dos una montaña de mármol rojo, sus dos bordes de derecha e izquierda se elevan cada uno de ellos a una altura de cincuenta brazas y de longitud cuatro parasangas… No penetra el sol sino cuando está por el signo de Géminis (cuando el día es más largo). A través de dicha garganta pasan los troncos de madera traídos de fuera, los cuales descienden por este río hacia la ciudad de Mursiya (Murcia) y su comarca"
Dejamos por ahora el cañón y nos centramos en el árbol que nos ha permitido explorar esta parte del río Segura:

Foto 3. Higuera de la Mulata, a su lado recolección de caña, 1 de marzo de 2016.
Ligada desde siempre a la actividad humana, gracias a sus dulces frutos principalmente, en la Foto 3 contemplamos otra de las actividades que se practican junto a ella, como es el aprovechamiento de las cañas que crecen en su entorno. Además, en la ribera del río que discurre a su lado se han realizado plantaciones de árboles de ribera por parte del proyecto LIFE RIPSILVA. También se obtiene de esta higuera abundante sombra,  y aunque en el momento de la Foto 4 esté esperando la primavera para que broten sus hojas, podemos ver unas piedras en las que se sientan sus visitantes, hecho al que está acostumbrado este viejo árbol ya que sigue teniendo un significativo trasiego humano (decenas de bañistas fluviales), y que por tanto, no daña sus raíces, como sí ocurre con aquellos árboles poco visitados y que de pronto, empiezan a sentir la compactación de la tierra sobre las mismas porque a alguien se le ocurre colocar unos bancos, mesas, etc.

Foto 4. Piedras que a modo de taburetes acogen al visitante bajo su amplia copa
Y pasamos a describir un poco en detalle algunas características de su tronco y ramas, que se han ido adaptando según sus necesidades:

Así, las higueras tienen una gran plasticidad para rebrotar pese a sufrir fuertes traumas que le ocasionen la pérdida de parte del hábito, en el caso de la presente perdió una rama principal y ha sobrecrecido otra en la misma dirección (Foto 5).

Foto 5. Noreste del árbol, se observa como rama principal es nueva y
ha crecido sobre otra que murió en idéntica dirección. 

Por lo demás, para no alargarnos más, en cuestiones biomecánicas que pueden llegar a ser aburridas para las personas que no son especialistas, pasamos a contaros que las propias ramas de las higueras (determinadas variedades) son capaces de acodarse en el suelo (Foto 6), enraizando y generando un nuevo individuo, circunstancia que observada por nuestros antepasados provocó su cultivo en el entorno de Siria-Palestina hace unos 12.000 años.

Foto 6. Ramas de la Higuera de la Molata enraizándose en suelo para generar nuevos individuos.

Como se ha comentado con anterioridad, la plasticidad que tiene la higuera para rebrotar de tronco o un resto vivo de éste, ha podido hacer que el árbol sobreviva cual Ave Fénix, surgiendo una y otra vez de sus cenizas. Es posible que por ello algunas fuentes bibliográficas consultadas nos indiquen que su edad es de 300-600 años, pero nosotros por precaución estimamos que el actual tronco de árbol anda más cerca de los 100 años que de otra cosa.

FICHA BÁSICA


Especie
Ficus carica
Nombre común
Higuera
Nombre propio
Higuera de La Mulata
Término municipal
Calasparra
Provincia
Murcia
Altitud
260 msnm
Perímetro
2,92 m
Altura
9 m
Edad aproximada
125 años
Estado de conservación
Bueno
Amenazas
Podas, exceso de visitas, 
Estatus legal
--
Plan de actuación definido
--

domingo, 9 de octubre de 2016

Pinagral de la Muela, Moratalla

Superviviente del devastador incendio que arrasó las sierras de La Muela y el Cerezo, y que acabó con 27.000 hectáreas quemadas en varios espacios naturales que recorrían los municipios de Moratalla, Calasparra, Caravaca, Cieza y Jumilla, vamos a conocer hoy el Pinagral de la Muela "Pinus pinaster":

Foto 1. Pinagral de la Muela. Año 2005

Este majestuoso ejemplar, al que se accede desde Benizar, subiendo por la carretera que se dirige al Sabinar hasta la meseta llamada Altos del Quintero y desde allí por un camino a la izquierda ascendiendo por la ladera, es un resto del pinar de pinos negrales (Pinus pinaster) que dominaba la umbría de la Sierra de la Muela y que fue arrasado en el mencionado incendio del año 1994, cuyas llamas llegaron a unas decenas de metros de su tronco.

Foto 2. Cytisus reverchonii junto a Pinus pinaster, paisaje parecido al que
podíamos ver en la Sierra de la Muela, en este caso es en Molinicos, Albacete.

Vive sobre suelos calizos y a su alrededor hay gran cantidad de iniesta "Cytisus reverchonii", así como otras plantas primocolonizadoras de cultivos abandonados, ya que este árbol tuvo un uso agropecuario en otros tiempos. Sin embargo, estos usos fueron parcialmente abandonados y en las fotos 3 y 4 vemos detalles del tronco y las raíces superficiales en los años 1994 y 2005 respectivamente, en las que se observa como éstas se han desarrollado sin erosión, ni lesiones por pisoteo, pues la corteza que las recubre no está desgastada, lo cual indica buen estado.

Foto 3. Detalle de tronco y raíces allá por el año 1994
Foto 4. Detalle del tronco y raíces, año 2005.

En estos momentos, tal vez gracias a la crisis, y como ocurre en otros lugares, parece que se está recuperando el uso ganadero de la zona, y se ha reinstalado un corral de ganado en las inmediaciones del pinagral, hecho que puede perjudicar al árbol, ya que han pasado probablemente más de 25 años sin que estos usos se realizasen con elevada intensidad, por lo que durante este tiempo el árbol había desarrollado sus raíces más superficialmente, al no tener un pisoteo tan intenso como tuvo hasta hace más de un cuarto de siglo. Sus dueños, en cualquier caso, muestran una gran preocupación por el árbol y éste fue tratado en 2008 por la Dirección General de Medio Ambiente, pues algunas ramas quebradas por la nieve amenazaban con desgarrarse.


Foto 5. Estado del pino en 2013, obsérvese el pisoteo
en su base  y el estado de decaimiento del árbol.

Como hemos comentado ya, este pino, el de mayor perímetro de su especie, que sepamos, de la Región de Murcia, se salvó del incendio que empezó el 4 de julio de 1994 y que fue extinguido seis días después gracias a que en él trabajaron más de 1000 personas, muchas de ellas voluntarios que acudieron desde los pueblos cercanos y que en muchos momentos se tuvieron que organizar por su cuenta y riesgo, debido a que la magnitud que alcanzó el mismo desbordó a las autoridades y medios oficiales en aquella época más escasos que hoy día.

Foto 6. Incendio de 1994, obsérvese la vegetación rebrotando y
la madera cortada apilada a derecha de la imagen.

Las causas del desastre no se saben con seguridad, la gran sequía que asolaba la zona desde hacía varios años, las altas temperaturas, el viento intenso y el difícil acceso contribuyeron a que se expandiera rápidamente lo que, al parecer, empezó con una chispa en un tendido eléctrico, pues además, el fuego no fue detectado hasta que tuvo unas dimensiones ostentosas. Lo cierto es que una gran parte de la masa forestal quedó calcinada, desapareciendo una enorme cantidad de biodiversidad, de hecho, según datos de Medio Ambiente, se perdió más de un 10% del territorio de nidificación de aves rapaces de toda la Región de Murcia, demostrándose, como muchas veces comentamos aquí, que, cuando se pierde un árbol no se pierde un individuo, sino toda la biota asociada.

Foto 7. Sierra de la Muela y su cumbre completamente calcinadas, 1994.

El fuego recorrió unos 90 km, alcanzando la Reserva Natural de Cañaverosa, que vemos arrasada en la foto 8 y que, sin embargo, como el resto de vegetación situada en barrancos, arroyos y ramblas se ha regenerado muy bien constituyendo un refugio muy valioso para la fauna en estos momentos. [GARCÍA MELLADO, A (2011).18 años después del gran incendio de Moratalla. Recuperación de las comunidades ornitológicas. Revista Enclave Ambiental, 29. Recuperado el 09/10/2016, de http://www.murciaenclaveambiental.es/cuarto-trimestre-2011.html?idRe=159&iw4re=33.]

Foto 8. Bosques de ribera  arrasados en Cañaverosa, 1994.

Y para terminar esta entrada en la que hemos hecho un pequeño recorrido a través de la historia reciente del Pinagral de la Muela, nos paramos un momento a contemplar con pena que, lo que por suerte no destruyó el gran incendio del 94, puede acabar arrasado por los nuevos usos ganaderos que se han vuelto a implantar junto a él y que podrían acabar matándolo cuando quizá un simple cercado podría conseguir que no hubiera tanto pisoteo en sus raíces y las cabras u ovejas, necesarias en cuanto actividad económica beneficiosa para la zona, sestearían tranquilamente bajo otros árboles jóvenes de su entorno a los que no afectaría tanto.


FICHA BÁSICA


Especie
Pinus pinaster
Nombre común
Pinagral
Nombre propio
Pinagral de La Muela
Término municipal
Moratalla
Provincia
Murcia
Altitud
1315 msnm
Perímetro
3,30 m
Altura
15 m
Edad aproximada
125 años
Estado de conservación
Regular
Amenazas o impactos
Compactación bajo su copa
Estatus legal
--
Plan de actuación definido
--

domingo, 25 de septiembre de 2016

Noguera de Poyotello, Santiago-Pontones

Más que una entrada sobre un árbol, en esta ocasión la entrada la vamos a dedicar a reflexionar sobre la capacidad del ser humano para estropear (en nuestra opinión, quizá errónea) en muchas ocasiones con la mejor intención, la naturaleza que veíamos, sin embargo, en la pasada primavera en todo su esplendor. 


Foto 1. Llegada a la aldea de Poyotello

Llegamos de mañana a Poyotello, en la provincia de Jaén, pequeña aldea con 19 habitantes (INE 2010), como veis en el cartel indicador...

Foto 2. Entrada a Poyotello, Santiago-Pontones

Exacto, tampoco nosotros sabemos para qué es este cartel indicador, ya que no indica nada. Un poco más adelante sí que hay un cartel en el que podemos ver el nombre de la aldea, pero realmente nos quedamos un poco sorprendidos de que se coloque una estructura de madera en mitad de este bello pastizal para .... ¿?



Foto 3. En primer plano Sambucus ebulus, saúco menor o yezgo, planta tóxica

En los alrededores podemos contemplar estos prados en los que destaca el sabuco menor, y nos dirigimos hacia el sendero que nos llevará hasta la Cueva del Agua, que está aproximadamente a 1,5 km, y que recorremos entre una flora modelada por el pastoreo ancestral del lugar. 

Foto 4. Sendero utilizado antaño por las caballerías y hoy día por senderistas.
Durante toda la ruta, nos acompaña al fondo el río Segura, tan ruidoso que ya lo oímos antes de verlo, y en algunas zonas encontramos... ¡Más madera! (Foto 5).

Foto 5. Pasamanos instalado en un lugar bucólico sin demasiado riesgo para el paseante.
A un paraje como este, al que venimos a disfrutar de la naturaleza caminando por una ruta relativamente costosa ya que ahora vamos de bajada (pero hay que subir a la vuelta) podemos intuir, por tanto, que no es un lugar al que se venga sin un poco de preparación, así que nos hacemos la pregunta de si es realmente necesario este pasamanos en el que se ha gastado madera, dinero, y que genera un impacto ambiental, ya que en un tiempo se degradará, y por último nos preguntamos si habrá en ese momento alguien para arreglarlo .

Foto 6. Majuelo en flor

Dejemos por un instante las preguntas sin respuesta, y disfrutemos del camino, los majuelos "Crataegus monogyna" se nos muestran cuajados de flores, y poco a poco llegamos a la Cueva del Agua.

Foto 7. Cueva del Agua

Justo a la entrada, y aunque no sería imprescindible ya que el lugar es fresco, nos regala su sombra un olmo de montaña "Ulmus glabra", y en su interior conviven gran cantidad de especies que necesitan la presencia de agua permanente para poder vivir.

Foto 8. Hojas de olmo de montaña, en primer plano

Antes de abandonar el lugar, vemos otro cartel indicador:

Foto 9. Sin comentarios

Vamos a seguir hacia el Charco del Humo, y en el cañón del Segura nos encontramos con una rica variedad de flora endémica, entre otros vemos el endemismo zapaticos de la Virgen "Sarcocapnos baetica".

Foto 10. Zapaticos de la Virgen

Otra comunidad vegetal no endémica de las montañas segureñas (las más diversas de Europa), son estos helechos de águila que se pueden encontrar en todos los continentes, pero que nos llaman la atención y nos indican, dado su elevada densidad la presencia de abundante humedad en el suelo. 

Foto 11. Denso tapiz de helecho de águila Pteridium aquilinum
Esta vez, para ilustrar el Charco del Humo, en vez de fotografía, os dejamos un vídeo y mientras os refrescáis, nosotros volvemos al punto de partida:



Y en este punto, y a estas alturas de la entrada, alguien pensará que nos falta el protagonista, cierto es. Le toca hacer su entrada en este momento a nuestro árbol singular del día, la noguera de Poyotello "Juglans regia".

Foto 12. Noguera de Poyotello

Vivía tan feliz la noguera hasta que los humanos apreciamos lo bonito que era sentarse a su sombra en verano, y se nos ocurrió acicalar el entorno, un banco aquí, un banco allá. Se nos olvida casi siempre que los árboles tienen raíces, que son ellas las que les proporcionan alimento, y que necesitan respirar. Le pones mucho peso sobre las raíces al lado oeste-suroeste, banco de metal (malo), banco de hormigón y piedra (peor, más pesado), como respuesta pierde la rama correspondiente, como vemos en la Foto 12.

Foto 13. Banco de hormigón a pie de la noguera, letal para las raíces de ese lado.

Que le hacemos un alcorque de cemento en su base para "realzar" su presencia, o no dejamos crecer el tronco  para poner un banco justo en en su base que ocupa media circunferencia del perímetro de fuste, olvidando por completo que los árboles crecen en grosor formando un nuevo anillo todos los años hasta que fenecen, pues el árbol seca un poco más el ramaje, después que mueren las raíces principales del lado donde hemos realizado el banco y el viento vuelca el nogal en sentido contrario. En fin, mientras hay vida hay esperanza, aunque sea para una noguera ya madura y con vejez inducida por un maltrato no intencionado. Pero si no se  quita, progresivamente y con cuidado de no romper más raíces, toda la infraestructura de uso público que hay bajo la proyección de copa, en especial el banco de hormigón apoyado en el tronco, no parece que el árbol pueda aguantarlo mucho.

Aunque parezca otra cosa, ya que nos hemos quejado mucho, el paseo por esta zona merece la pena, es espectacular, y bueno, solamente queremos que esto que vemos nosotros puedan verlo las generaciones venideras, y que no estropeemos demasiado no sólo el paisaje, que es importante por su belleza, sino el ecosistema en el que nos movemos también nosotros, y que a veces podemos destrozar sin siquiera percatarnos de ello. 

lunes, 12 de septiembre de 2016

Fresno de los Tapones, Cieza

La historia que arrastra el árbol que vemos hoy empieza hace siete mil años, por supuesto esta no es la edad del Fresno de los Tapones "Fraxinus angustifolia", que contará con aproximadamente un siglo pero tiene sentido que, gracias a él, en esta entrada retrocedamos en el tiempo para contaros que ya en el Neolítico los primeros pobladores que habitaban el lugar en la actualidad llamado Cieza experimentaban con la agricultura y, según el historiador ciezano Joaquín Salmerón, muy probablemente se vieron obligados a construir unas primitivas acequias de muy corto recorrido que les ayudaran a mantener sus cultivos.

Foto 1. Acequia de la Andelma.

A partir de entonces, todos los pueblos que se han establecido en estas tierras han dejado huellas de su paso cerca de las cuatro acequias mayores de este municipio que en su día discurrían al aire libre, tal y como vemos en la foto 1. De hecho, gracias probablemente a este discurrir, el fresno que hoy nos ocupa alcanzó las dimensiones monumentales que tiene, ya que medra junto a la Acequia de Los Charcos -hoy entubada- de época romana, hecho que se conoce gracias a los numerosos restos de villas encontradas en el entorno, y que, junto con las otras tres acequias mayores, alcanzó su esplendor en la época en que los musulmanes poblaban Medina Siyasa.


Foto 2. Fresno de los Tapones, año 1994 antes del entubado de la Acequia de los Charcos.

Como ya hemos comentado, la vida de este fresno está ligada a la acequia de Los Charcos, incluso su nombre se debe a esos tapones de madera que tapaban el agujero del margen de la acequia y que, cuando tocaba regar, se levantaban para que se inundara la reguera de agua que corría hasta llegar al huerto regando las hortalizas, los árboles frutales o incluso cereales.

Foto 3. Fresno en el año 2002, con la copa aún intacta.

Mucho ha cambiado la huerta tradicional desde que se construyeron las primeras acequias, incluso desde la foto 2, de hace 22 años, ya que con posterioridad a ella, y a pesar de que en su día se intentó defender que las mismas siguieran discurriendo al aire libre, utilizando tanto argumentos medioambientales, ya que a su alrededor se iban creando corredores ecológicos (alamedas, olmedas,...) a lo largo de los años, como argumentos paisajísticos y etnológicos, en estos momentos en el municipio de Cieza solamente quedan 3 km sin entubar que, por suerte, parece ser que de momento quedarán así, gracias a un convenio entre el Ayuntamiento y la Comunidad de Regantes de la Acequia de la Andelma.


Foto 4. Vista después del entubado de la Acequía de los Charcos,
obsérvese el decaimiento del árbol.

Este ejemplar, nacido de forma natural en el quijero (margen) de la acequia, se ha mantenido como árbol de sombra de la Casa de los Tapones, en la carretera que une Cieza y Calasparra. Hasta finales de los noventa, se nutría de los aportes de la acequia, como ya hemos comentado, pero desde su entubado el aporte hídrico que recibe es el de los cultivos adyacentes. Puesto que no es la intención de este blog juzgar sobre cómo gestionar el tema del agua, sobre todo en el sudeste ibérico, solamente hablaremos de las consecuencias de la implantación de la tubería y una pequeña edificación (Foto 4) sobre el sistema radicular del árbol, ya que en nuestra opinión la presencia de numerosas ramas secas en la copa y partes medias, con rebrotes en las zonas basales (regresión de la copa), sería consecuencia de la canalización e impermeabilización de la misma, aunque también de otras obras realizadas a su alrededor sobre las raíces del árbol,edificaciones, cercados...

Foto 5. Ramas secas, cortes mal cicatrizados y hongos Inonotus hispidus.

Todo lo anterior generó una merma del sistema radicular, que provocó el decaimiento del árbol, por lo que fue mucho más fácil de atacar por plagas de insectos como cochinillas y barrenadores, perdió un brazo (ahora cortado) que ya no podía alimentar y gran parte de la copa se secó. Por otro lado, presenta cortes mal cicatrizados, junto a algunos de los cuales aparecen hongos afiloforales (Foto 5) que van metabolizando la madera en zonas debilitadas y pueden provocar rotura de la estructura arbórea, como podemos apreciar en la Foto 5, con lo que su estado de conservación es regular o casi malo. Ante tal situación la Dirección General de Medio Ambiente de la Región de Murcia en colaboración con el Ayuntamiento de Cieza realizó una intervención sobre la parte aérea para intentar mejorar en lo posible el estado del fresno.

Este árbol está incluido en el Catálogo de Árboles y Arboledas Singulares del Municipio de Cieza, es el segundo fresno, que sepamos, por perímetro, de la Región de Murcia, y aparte de su valor intrínseco, su situación, junto a una de las acequias mayores del municipio  y muy cerca de los restos de una antigua noria hidráulica, hace que tenga un gran valor histórico y etnográfico que, por suerte, se han dado ya los primeros pasos para preservar. Por último, resaltar que es un excelente pie madre ya que gran cantidad de personas recogen sus semillas para obtener nuevos fresnos, simiente que por lo demás no puede dispersarse en modo alguno con eficacia, pues entubada la acequia, no existe ya ninguna lámina de agua cercana sobre la que viajar o arraigar.

Foto 6. Obsérvese el abundante ramaje que ha nacido en la base del árbol, puesto que ya no
puede bombear de modo adecuado savia a las zonas más lejanas de las raíces.


FICHA BÁSICA

Especie
Fraxinus angustifolia
Nombre común
Fresno
Nombre propio
Fresno de los Tapones
Término municipal
Cieza
Provincia
Murcia
Altitud
175 msnm
Perímetro
2.80 m
Altura
17 m
Edad aproximada
 90 años
Estado de conservación
Regular
Amenazas
Si
Estatus legal
Catálogo de Árboles y Arboledas Singulares del Municipio de Cieza
Plan de actuación definido
--

domingo, 28 de agosto de 2016

Taray de Lo Santero, Torre Pacheco

En Torre Pacheco, muy cerca de la costa murciana, nos "colamos" hoy en un patio familiar, en el que crece probablemente desde hace más de 100 años lo que en principio es un arbusto o pequeño arbolillo y que, sin embargo, desde hace mucho tiempo, tiene un gran porte arbóreo, como vemos en esta foto de hace ya 16 años:

Foto 1. Taray de lo Santero, año 2000

Este taray "Tamarix canariensis", que podría ser el de mayor perímetro de toda España es un árbol famoso, que sepamos su salto a la fama fue en el año 2000, al ser incluido en el libro Árboles Monumentales y Singulares de la Región de Murcia y Territorios Limítrofes (Carrillo et al., 2000), una de las primeras publicaciones que cataloga los árboles de la Región de Murcia y cercanías, y después de eso lo vemos aparecer en una publicación a nivel nacional, Gigantes y ancianos de los bosques españoles (Domínguez,  2009), así como en la app MiTierraMaps:



Su origen es, casi con total seguridad, natural, pero la familia de José Campillo Martínez lo ha adoptado y cuidado a su manera durante varias generaciones. Bajo sus raíces existe un pozo ciego del que medra, y recibe además agua de la pequeña huerta que hay frente a la casa, como vemos en esta foto más reciente (Foto 2), de finales de 2015. 

Foto 2. Taray de lo Santero junto a huerta de la que medra

La primera vez que hablábamos con José nos comentaba que uno de sus familiares, que murió con 103 años le decía que siempre había conocido el taray con el mismo aspecto que tiene ahora, ha sido un árbol, por tanto, querido por esta familia; de hecho, sus hijos acotaron los brazos principales en el año 1998, pues el viento de levante amenazaba con partir el tronco ya hueco.

Foto 3. Tronco hueco

La poda y fuerte desmoche al que está sometido el árbol desde hace años consigue que la vela de la copa sea muy escasa y, por tanto, el empuje del viento sobre ésta sea también reducido, circunstancia que favorece la no rotura del tronco, aunque el cercenado de las ramas principales ha generado el ahuecado del mismo por los hongos. En cualquier caso, una vez que no existen los brazos principales desde hace tiempo, resulta necesario seguir realizando podas de mantenimiento a tamaño reducido de la copa, en general, siempre con una técnica adecuada que persiga la realización de cortes del menor diámetro posible.

Foto 4. Copa con los brazos desmochados
Aquí vemos algunos detalles del tronco (fotos 5 a 8), en el que se ven clavos incrustados y otras señales de los diversos usos que se le han dado a este taray en su larga vida, así como las consecuencias de los mismos: golpes al almacenar aperos y utensilios bajo su copa. Sin embargo, pese a que lo comentado no resulta positivo para el árbol, este todavía ha sido capaz de sobrevivir. Aún así, parte del tronco está ya seco, en torno a un 30% de su arco de circunferencia, lo que indica que a medio plazo se abrirán fisuras perpendiculares al suelo, y el fuste terminará por colapsar, provocando la ruina de la estructura arbórea actual, aunque el taray podría resurgir de algún rebrote basal generando un nuevo tronco.

Fotos 5 y 6

Fotos 7  y 8
En cualquier caso, esperamos que este famoso taray resista muchos años más y nuestros descendientes puedan seguir fotografiándolo dentro de unas decenas o, tal vez, cientos de años... ¿Quién le iba a decir que acabaría siendo retratado con un teléfono?... Y es que probablemente cuando empezaron a ver el sol sus primeras ramas D. Antonio Meucci todavía no había inventado ese aparato sin el que ahora casi no podemos vivir.


Foto 9. Fotografiando detalles del tronco del taray.


FICHA BÁSICA


Especie
Tamarix canariensis
Nombre común
Taray
Nombre propio
Taray de Lo Santero
Término municipal
Torre Pacheco
Provincia
Murcia
Altitud
32  msnm
Perímetro
5,20 m
Altura
5 m
Edad aproximada
150 años
Estado de conservación
Regular
Amenazas
Si
Estatus legal
--
Plan de actuación definido
--