lunes, 6 de junio de 2016

Pino del Morro del Aserrador, Huéscar

Foto 1. Vista desde el sur del majestuoso pino.
En la sierra de la Guillimona, provincia de Granada, a casi 1.800 m de altitud se encuentra este pino blanco "Pinus nigra", cerca ya del límite de la vegetación arbórea, al menos, antes de que comenzase a mostrarse de modo patente el cambio climático. El nombre de esta sierra parece indicar la abundancia del arbusto guillomo (Amelanchier ovalis y también Cotoneaster granatensis).

Foto 2. Vistas generales del barranco de la Tobilla y zona de ascenso hasta el pino de hoy.

Hemos llegado hasta aquí paseando entre árboles y arbustos caducifolios: cerecinos "Prunus mahaleb", espejones "Sorbus aria", majuelos "Crataegus monogyna", madreselvas arbóreas "Lonicera arborea", anro "Berberis hispanica", la amarilla iniesta en flor y decenas de peonias nos han alegrado la vista hasta llegar al collado donde se encuentra el pino.

Foto 3. Vistas desde el collado donde se encuentra el pino de la Piedra del Gallinero, al fondo.
Las abundantes lluvias y nevadas de la zona han modelado los relieves calizos del entorno por disolución de los carbonatos presentes en las rocas, además los humanos han modelado también el paisaje a través de un multisecular pastoreo.

Foto 4. Vista desde el oeste del impresionante árbol.

Con sus 17 metros de altura y 4,63 de perímetro tiene una envergadura impresionante, como se puede comprobar al tener escala humana a su lado. Bajo su copa, que proyecta 300 m2 nos podemos imaginar la casita que tendríamos algunos de los que vivimos en la ciudad.

Foto 5. Raíz principal deteriorada a golpe de hacha.
Regresando al suelo, mejor dicho a las raíces del árbol, es posible observar como algunas de éstas que son principales y discurrían en dirección este han sido cercenadas a golpe de hacha (Foto 5), esta circunstancia ha provocado el debilitamiento y posterior muerte de gran parte del ramaje que existía en dicha dirección (Foto 6).

Foto 6. Vista este del árbol, con restos de una rama principal en el suelo.

En la Foto 1 ya se puede ver en la silueta del pino que le falta una de sus ramas principales, desgajada hace ya algún tiempo; la vemos aquí en el suelo, ejerciendo aún después de muerta una importante labor, acogiendo pequeños animales u otras plantas en su interior, en este ciclo de la vida, en el que unos mueren para que otros sigan viviendo.

Foto 6. Porte del pino, donde se observa la multirramificación del tronco.
El pino multirramifica a menos de 2 metros del suelo, lo que indica que perdió la guía siendo jóven, posiblemente por efecto del ganado, pues la nieve no suele generar ese tipo de problemas en árboles jóvenes que vegetan de modo adecuado.

Foto 7. Vista del pino y el bosque anexo, al fondo la Gillimona.

Dejamos ya en paz a este majestuoso ejemplar, que siga dominando el collado y llegamos a la conclusión de que lo mejor para él es eso, que le dejemos en paz.

Por cierto, casi llegamos a tiempo de celebrar el día Mundial del Medio Ambiente, bueno, para nosotros será suficiente con llegar a preservar éste para las futuras generaciones.


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FICHA BÁSICA

Especie
Pinus nigra
Nombre común
Pino blanco
Nombre propio
Pino del Morro del Aserrador
Término municipal
Huéscar
Provincia
Granada
Altitud
1.760 msnm
Perímetro
4,63 m
Altura
17 m
Edad aproximada
Superficie de copa
150 años
300 m2
Estado de conservación
Regular
Amenazas
Podas inadecuadas, rayos
Estatus legal
--
Plan de actuación definido
--

domingo, 22 de mayo de 2016

Roble del Portillo de los Perros, Villaverde de Guadalimar

Aunque algunas de las fotografías de esta entrada parezcan de otras latitudes u otras estaciones, son todas del mes de mayo, y del sudeste ibérico, cierto que de un lugar de los que más llueve del mismo, en torno a los 1.000 mm anuales, pero esto nos hace ver la maravillosa tierra que habitamos, en la que nos podemos trasladar de los paisajes casi lunares del centro de la región de Murcia a estas imágenes de la zona del Calar del Mundo, en Albacete, que nos recuerdan los bosques del norte donde habitan las meigas.

Compartimos hoy un roble o quejigo (Quercus faginea) que encontramos dando un paseo por la zona, y en el que, como podéis ver, ha nacido una zarza, en la oquedad dejada por el tocón de un brazo, algo sorprendente que nunca habíamos visto, y llevamos observando árboles ya algunos años.

Foto 1. Zarza (Rubus caesius) sobre una oquedad de un viejo tocón, resto de una rama principal.
Este es el entorno del roble, rodeado de pinos blancos (Pinus nigra) al sur y rodenos (P. pinaster) al norte, que cuando nacen en altas densidades no estaría mal clarear cuando son pequeños, ya que es peligroso en caso de fuego y ejercen gran competencia sobre nuestro árbol y algunas decenas de tejos cercanos (Foto 7). Y en la Foto 2, aparte de los pinos, encontramos a Félix recogiendo la cinta que usamos para poder medir la altura de los árboles con el clinómetro, todavía no nos hemos digitalizado para medir, jeje.

Foto 2. Recogiendo cinta métrica, tras medir altura del árbol con clinómetro.

También la usamos para determinar el perímetro del tronco a 1,30 del suelo, aquí Lola (foto 3) tomando los datos que luego compartimos con vosotros y que nos sirven para la clasificación y evaluación de estos árboles que vamos encontrando en nuestro camino. Algunas de las estupendas fotos de hoy son de nuestro amigo Basilio Ruzafa, todo un maestro de la composición fotográfica, excelente pintor y dibujante, en definitiva: un gran artista.

Foto 3.  Tomando datos del árbol.

De un par de semanas antes, que fue cuando visitamos el roble por primera vez, son las siguientes fotografías, en la foto 4 vemos en detalle la gran herida, de 1,40 x 0,40 m que tiene en su base, debido a los peñascos que se van fragmentado del roquedo existente por encima del árbol y que se desprenden rodando por ladera.

Foto 4. Herida en base de tronco, provocado por peñascos desprendidos de roquedo anexo.

Aquí un detalle de dos de sus brazos principales vistos desde el oeste, todavía con sus ramas apuntando los primeros brotes de hojas, el primer fin de semana de mayo. Además, podemos interpretar a través de sus ramaje que debió ser desmochado por última vez hace ya unos cuarenta años, para extraerla leña.

Foto 5. Tronco y ramaje desde el noroeste del árbol

Apreciamos aquí el volumen del roble que, con un perímetro de tronco de 3,75 m estará en torno a los 100 años de edad, y vemos también el crecimiento en su base, con la madera de compresión que ha ido colocando en la base del tronco para sostenerse en la pendiente, ya que el lado oeste del tronco no permite colocar madera de reacción a tensión por la fuerte herida que presenta.


Foto 6. Vista del roble desde el norte.

Y terminamos con otra vista de los alrededores del roble, en este caso uno de los tejos (Taxus baccata) que también podemos encontrar en esta zona, tal como hemos comentado al principio de la entrada.

Foto 7. Tejo en las inmediaciones, si el bosque de pinos arde él también se quemará.

FICHA BÁSICA


Especie
Quercus faginea
Nombre común
Roble, quejigo
Nombre propio
Roble del Portillo de los Perros
Término municipal
Villaverde de Guadalimar
Provincia
Albacete
Altitud
1.275 msnm
Perímetro
3,75 m.
Altura
13 m
Edad aproximada
Superficie de copa
100 años
100 m2
Estado de conservación
Regular
Amenazas
Incendios
Estatus legal
--
Plan de actuación definido
--



lunes, 9 de mayo de 2016

Olma de los Cardona, Benejúzar

"...Despertaba la huerta, y sus bostezos eran cada vez más ruidosos. Rodaba el canto del gallo de barraca en barraca. Los campanarios de los pueblecitos devolvían con ruidoso badajeo el toque de misa primera que sonaba a lo lejos, en las torres de -Valencia-, esfumadas por la distancia. De los corrales salía un discordante concierto animal: relinchos de caballos. Mugidos de corderos, ronquidos de cerdos; un despertar ruidoso de bestias que, al sentir la fresca caricia del alba cargada del acre perfume de vegetación, deseaban correr por los campos"... De La Barraca, de Vicente Blasco Ibáñez.

Foto 1. Antonio García del linaje de los Cardona, uno de los propietarios del árbol.
Esos amaneceres de huerta lenvantina, que Blasco Ibáñez narra mucho mejor que nosotros son los que ha vivido esta vieja olma "Ulmus minor" durante muchos años, según nos cuenta su actual propietario, que ha tenido a bien relatar su historia y posar para nosotros. La barraca de sus antepasados se la llevó una riada, y hoy ya solo queda en el recuerdo de Antonio, sin embargo, el árbol sobrevivió y aún hoy lo vemos renaciendo vigoroso en esta primavera, junto a un grupo de casas ya de ladrillo en vez de cañas y barro, y medrando, como antaño de la Acequia Vieja de Almoradí.

Foto 2. Aspecto general del árbol y su entorno, al fondo la mota del río Segura.
Unida a la historia de la olma discurre también la de la acequia mencionada, puesto que hace 46 años hubo que cambiar de planes para esquivar el árbol en una corrección de trazado de la misma, según comenta nuestro amigo, él es quien nos indica el nombre propio de este olmo, que pertenece a la familia desde que su abuelo compró el terreno al Duque de Pinohermoso, en cuyo palacio oriolano se encuentra hoy día la Biblioteca Pública de Orihuela.

Foto 3. Casa de los "Cardona" en el mismo lugar donde se ubicaba la barraca familiar.

Los Cardona aprecian mucho este árbol, ellos mismos han intentado remediar las deficiencias que sufre así, por ejemplo, Antonio hace más de dos décadas colocó un puntal con una tubería de pozo en desuso que tuvo que traer con su tractor. Por otra parte, hace un par de veranos su sobrino Alberto ha colocado puntales en la parte norte -noreste de la olma para evitar que se desmorone en dicha dirección. En cualquier caso, el árbol perdió gran parte de la copa hace unos 20 años, según nos relata Cardona parece ser que por grafiosis, tal como describe la sintomatología. De hecho, hoy día el tronco está hueco y abierto hacia el lado oeste-suroeste, faltando alrededor de un tercio del fuste (Foto 1). Dicha circunstancia provoca que el árbol se haya inclinado en la dirección norte-noreste al haber perdido toda la madera viva y raíces que estaban posicionadas en la dirección contraria. 


Foto 4. Puntales colocados por dos generaciones de Cardonas en la dirección en que se inclina el árbol.

Por lo demás, la poda realizada para reducir la copa es de gran acierto, pues si no el efecto "vela" del viento sobre el hábito terminaría por fracturar la estructura. Si bien, los cortes de más de 10 cm de diámetro presentan entradas de Cerambis cerdo, un insecto que realiza galerías en la madera y puede provocar la rotura de las ramas principales.


Foto 5. Entradas de Cerambis cerdo, insecto que penetra por los cortes de poda de ramas gruesas.

A pesar de todo, por suerte, aquí sigue todavía, testigo de años buenos y malos, dando sombra y cobijo bajo sus ramas a los hombres y animales con los que convive y a los que probablemente sobrevivirá.

Foto 6. Pavo real que utiliza la vieja olma como percha de la que asir su existencia.

Y terminamos ya con una fotografía de su intrincada "corteza", que nos ha fascinado, y que habla del inexorable paso del tiempo que él ha soportado bastante bien gracias a que nunca le ha faltado el agua ni el cariño de aquéllos a los que les ha tocado en suerte verle crecer y vivir bajo su sombra. Se despide Antonio diciéndonos que la olma seguirá allí mientras ésta quiera seguir viva, para que la disfrutemos todas las personas que así lo deseemos, le damos las gracias y se marcha para atender a sus animales.

Foto 7. Madera del tronco,que ha crecido generando sinuosidades. 


FICHA BÁSICA


Especie
Ulmus minor
Nombre común
Olmo, olma
Nombre propio
Olma de los Cardona
Término municipal
Benejúzar
Provincia
Alicante
Altitud
16 msnm
Perímetro
5,40 m en cuello a 0,9 m del suelo
Más de 6 m a 1,30 m de del suelo
Altura
7,30 m
Edad aproximada
 150 años
Estado de conservación
Regular
Amenazas
Obras, insectos, mala praxis de arboricultura.
Estatus legal
Ley 4/2006, de 19 de mayo, de la Generalitat, de Patrimonio Arbóreo Monumental de la Comunitat Valenciana.
Plan de actuación definido
--


lunes, 25 de abril de 2016

Olivar de Los Algarrobos, Sorbas, Almería

Silencio...

A los que salimos al campo muchas veces nos impresiona el silencio, pues la tarde que visitamos estas oliveras "Olea europaea" fue una de esas veces.

Foto 1. Vista panorámica del Olivar de Los Algarrobos
El Libro de Apeo y Repartimiento de Sorbas, del siglo XVI, describe, parcela a parcela, cada uno de los parajes cultivados en el municipio tras la expulsión de los moriscos. Acebuches y lentiscos aparecen por todas partes, especialmente en el Campo o Campico de Hónor, hondonada llana de 100 o 200 hectáreas no muy lejos del río de Aguas, donde es evidente que los cultivos de secano se habían establecido en medio de un lentiscar. De "Almería hecha a mano: una historia ecológica" (García Latorre & García Latorre, 2007).
Por aquí andamos, concretamente junto a la rambla de Sorbas, donde encontramos este olivar que es singular en conjunto e individualmente, ya que al menos 5 de estas oliveras tienen troncos  cuyo perímetro supera los 5 metros.

Foto 2. La olivera más alta, casi 7 metros.

Son bastante altas, como podéis observar, en torno a 7 metros la de más altura. En sus troncos huecos, retorcidos, adivinamos la historia de esta tierra en la que la maquia fue sustituida en muchos casos por acebuches u olivos para poder sobrevivir a las necesidades y el hambre que han asolado en distintas épocas estas áridas tierras de Almería.

Foto 3.  Rebrotes basales que caso de dominar alguno  acabarán generando el nuevo olivo.

El paso del tiempo y las podas han dejado huella en todas ellas, así las talas ancestrales han provocado la muerte en repetidas ocasiones de la parte viva del tronco (albura), por lo que los árboles se han ahuecado, hasta tal punto que muchos casos el tronco se ha abierto al exterior. Fruto del desmoche  de los brazos principales han surgido una serie de rebrotes epicórmicos (fotos 2, 3 y 5) que constituyen la actual copa, dichas ramas pueden terminar por romper la estructura arbórea si se las deja crecer a su libre albedrío, ya que éstas aumentarán de peso y de tamaño (incremento del efecto vela ante el viento). Además, por lo general, una vez que un árbol es desmochado precisará para el resto de su vida recibir podas de mantenimiento, eso sí, éstas pueden estar mejor o peor aplicadas, dependiendo de la pericia y sabiduría del que las lleve a cabo. Si bien, hoy día, motosierra en mano, prácticamente cualquiera que sepa manejar un poco dicha máquina se pone a cortar aunque sus conocimientos sobre arboricultura no sean muy amplios.

Foto 4. Detalle de tronco completamente abierto al exterior.

Cada uno de los árboles que forman este relajante conjunto tiene sus particularidades, algunos con el paso del tiempo han perdido parte de sus troncos dejándonos ver a su través, no solo la historia sino también el resto del paisaje, en el que las trigueras, tomillos o bufalagas, entre otras, completan el cuadro.

Foto 5. Tronco abierto en 2 mitades, obsérvese en lado derecho derecho
 los grandes rebrotes que ahora constituyen la copa.

Sería una pena que pasara aquí como en otros lugares de España, Murcia entre ellos (Artículo: Olivicidio en Calasparra), donde se han arrancado para trasplantarlos en una redonda o simplemente hacer leña. Es por esto que hacemos desde aquí una llamada apoyando la recogida de firmas en www.change.org en contra del expolio de los viejos olivos y otros árboles centenarios. Nuestro amigo César Javier Palacios, promotor de la misma, nos cuenta desde su blog la "Crónica verde" 10 razones para que nos detengamos a pensar y entre todos podamos pararlo:
  1. Porque son los seres vivos más viejos de la Tierra. Muy pocas especies son capaces de tener más de 2.000 años y seguir fructificando como jovenzuelos.
  2. Porque son paisaje. Sin ellos perdemos la seña de identidad de lugares únicos donde estos viejos árboles han estado dando frutos a nuestros antepasados durante milenios.
  3. Porque son cultura. Una cultura tan milenaria como ellos mismos, de profundas raíces mediterráneas, asentada en el sabio manejo de ejemplares tan viejos como valiosos.
  4. Porque son biodiversidad. El árbol viejo es fundamental para dar cobijo a una cohorte impresionante de animales y plantas que sólo pueden vivir si ellos existen, desde el mochuelo a extraños escarabajos.
  5. Porque son turismo. Existe un turismo de arbolado singular. En muchas localidades se han convertido en su principal atractivo turístico. Vivos dan mucho dinero. Muertos o en una rotonda tan sólo dan lástima.
  6. Porque no es un rescate. Es la justificación que dan quienes los arrancan y venden, pero es falso. Los quitan para ganar dinero, nunca para darles una segunda oportunidad.
  7. Porque la mayoría muere. Para que uno solo de estos ejemplares grandiosos llegue a un jardín, rotonda o campo de golf, han muerto decenas por el camino.
  8. Porque es pura especulación. Los intermediarios los compran por cuatro perras a los agricultores y los acaban vendiendo por cantidades fabulosas a ricachones caprichosos o alcaldes con escasas luces.
  9. Porque es peligroso. En el traslado, junto con él árbol van polizones no deseados dentro del cepellón o entre las ramas y tronco que pueden provocar plagas, enfermedades o la entrada de especies invasoras.
  10. Porque es una atrocidad. Hace un siglo vendíamos a los americanos nuestras iglesias románicas, que se llevaron por decenas piedra a piedra, aduciendo que también lo hacían para salvarlas de la ruina. Hoy hacemos lo mismo con nuestras catedrales verdes.
Foto 6. Dejamos las oliveras y vamos a firmar la petición aquí, para que cuando volvamos a ellas sigan en su lugar. ;-)


FICHA BÁSICA

Especie
Olea europaea
Nombre común
Olivera, olivo
Nombre propio
Oliveras de los Algarrobos
Término municipal
Sorbas
Provincia
Almería
Altitud
440 msnm
Perímetro
De 4 a 7,15 m.
Altura
De 5 a 7 m
Edad aproximada
 1.000 -1.200 años
Estado de conservación
Regular
Amenazas
Si
Estatus legal
--
Plan de actuación definido
--



domingo, 10 de abril de 2016

Taray de la Rambla de Ajauque, Fortuna

En el municipio de Fortuna, en la Rambla de Ajauque, encontramos un taray (Tamarix canariensis) que, a pesar de que no se encuentra en muy buen estado, tiene un porte y unas dimensiones que lo hacen cuanto menos singular, como se puede ver en la Foto 1, en la que podemos apreciar los casi 6 metros que alcanza de altura, así como su gran tronco de 4 metros de perímetro.

Foto 1. Taray de Ajauque, vista desde el sur, año 2015.

La Rambla de Ajauque forma parte del Paisaje Protegido del Humedal de Ajauque y Rambla Salada, que con una extensión de 1.632 hectáreas se sitúa entre los municipios murcianos de Fortuna, Abanilla, Santomera y Molina de Segura. 


Foto 2. Vista del saladar, en primer plano tronco y ramas del taray.

En la zona donde nos encontramos la vegetación es típica de saladar, hemos visto a su alrededor las llamadas sosas "Suaeda vera" o "Sarcocornia fruticosa", también "Atriplex semibaccata" (especie exótica invasora) o diversas siemprevivas "Limonium caessium" y "L. cossonianum", así como otros tarays en este entorno en el que la elevada salinidad del agua y la aridez marcan un paisaje no exento de belleza, sin embargo, y con un gran valor y diversidad de flora y fauna.

Hace  20 años visitábamos por primera vez este árbol:

Foto 3. Taray de Ajauque en el año 1996, obsérvese que conserva todos los brazos principales.

En estas dos décadas ha perdido una de sus ramas principales, ha sufrido incendios -debido probablemente a la quema de rastrojos a su alrededor- y en su tronco hueco queda viva solamente la mitad este, con lo que el brazo que parte desde el suelo en dirección Norte está tomando la iniciativa y acabará formando un nuevo árbol (nuevo y viejo a la vez) que hará que su copa vuelva a ser quizá lo que era en otros tiempos (caso de que físicamente sea posible), ya que ahora, debido a los problemas mencionados, el árbol está atrincherado y ha perdido parte de su zona apical.

Foto 4. Vista desde el este en la que se aprecia la rama principal, ya seca y desgajada.
En las fotografías siguientes vemos los restos del fuego en el tronco, así como los hongos (Inonotus tamaricis) que están metabolizando la madera, suponemos que muerta, aunque éstos también pueden afectar a la parte viva (albura). En cualquier caso, al afectar a la madera, aunque sea sólo la muerta, pueden provocar roturas mecánicas.

Foto 5. Rastros del fuego
que afectó al tronco.

Foto 6. Seta de Innonotus tamaricis sobre el árbol.





El árbol, como dijimos al principio no se encuentra en muy buen estado, en parte por los problemas que acabamos de comentar y en parte debido a su avanzada edad, le calculamos unos 100 años, ya que en el brazo principal desgajado pudimos contar los anillos y éste tenía unos 90 años.

Foto 7. Brazo desgajado,
que hemos utilizado para extrapolar la edad.

Y vamos a terminar aprovechando la popular frase de Adolfo Domínguez, "la arruga es bella", para hacer una reflexión  y es que no siempre la belleza va unida a la tersura o a la juventud; este árbol, que según los habituales cánones podríamos decir que ha tenido épocas mejores, a nosotros se nos antoja bello.... arrugado, sufrido, decrépito, pero bello en su ancianidad, que ha podido superar adversidades, muchas veces incluso provocadas por nosotros y que, por lo que hemos podido observar, es en sí mismo un ecosistema que alberga insectos, da cobijo a las aves y que, además, esperamos renazca de sus cenizas.

No obstante ¿se podría haber hecho algo para que no acabara en este estado? Es cierto que sigue vivo pero bien podría no estarlo. En este caso concreto por supuesto que se podría haber hecho algo, un simple cortafuegos a su alrededor habría evitado o reducido en mucho las posibilidades de que se incendiara, pero el problema es que la vegetación hidrófila a su alrededor crece a gran velocidad, por lo que habría que ser muy persistente en el mantenimiento de dicha actuación.

Foto 8. Vista desde el norte.


Especie
Tamarix canariensis
Nombre común
Taray
Nombre propio
Taray de Ajauque
Término municipal
Fortuna
Provincia
Murcia
Altitud
117 msnm
Perímetro
4,05 m
Altura
5,75 m
Edad aproximada
100 años
Estado de conservación
Malo
Amenazas
Incendios, roturaciones
Estatus legal
No
Plan de actuación definido
No