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domingo, 7 de enero de 2018

Palmeral de El Rellano, Molina de Segura

"Ya vienen los Reyes Magos
ya vienen los Reyes Magos
caminito de ...."


Foto 1. Vista general del Palmeral de El Rellano de Molina.

... El Rellano, en Molina de Segura, que nos regala una estampa en la que podríamos situar a esos Magos de Oriente que tanto nos hicieron y, ¿por qué no?, todavía nos hacen soñar y volver por algunos días al año a nuestra niñez.


Foto 2. Palmeras, carrizos y restos de antiguos olivos cultivados en la zona.

Situada en una hondonada del terreno con cierto rezume de agua, entre margas y yesos, con presencia de carrizos, lentiscos, esparto y alguna olivera, entre otras especies típicamente mediterráneas que la acompañan, esta formación de palmeras, Phoenix dactylifera, merece un espacio en nuestra retina y, por supuesto en nuestro blog, al situarse cual oasis en la parte central de la Región de Murcia, precisamente unas de las partes más áridas de la misma.

Foto 3. Palmeras de distintas edades que muestran la excelente dinámica de regenerado del palmeral del Rellano de Molina.

Las palmeras han estado presentes en Iberia desde la Antigüedad, como se atestigua por haberse encontrado en el yacimiento de Cueva de los Tiestos (Jumilla) huesos de dátiles de época argárica (3.800 años de antigüedad) y han sido cultivadas tanto por sus frutos como para otros usos, en concreto en las que hoy observamos se ha dado un aprovechamiento muy común en el sudeste ibérico, como es el encapuchado para la obtención de palma blanca que, aunque bien regulado no produciría un impacto inasumible por un gran palmeral, no sería el caso del que estamos tratando por su reducida extensión. En cualquier caso, si esta práctica es excesiva, puede poner en peligro la supervivencia de los ejemplares sometidos a ella, los cuales quedan siempre marcados por un adelgazamiento del estípite ("tronco") en la zona donde se les practicó el encapuchado (Foto 4), que reduce su capacidad de resistencia mecánica a la rotura.


Foto 4. Palmeras sometidas a reiterados incendios y un régimen
 insostenible de encapuchados para extracción  de palma blanca.

Por otro lado, este palmeral denota la presencia del pito real (fotos 5 y 6), también llamado "carpintero" en nuestra tierra, el cual parece alimentarse en el lugar, entre otras cosas, del dañino picudo rojo (Rhynchophorus ferrugineus), circunstancia que pudimos observar en el palmeral, y que bien puede estar beneficiándolo en grado sumo, liberando  a muchas palmeras de una muerte casi segura.


Foto 5. Pito real (Picus viridis), pájaro carpintero que hemos detectado alimentándose de picudo rojo en el palmeral.


Foto 6. Agujero de pito real sobre estípite ("tronco") de palmera datilera

Otras posibles amenazas serían los incendios, que vemos han afectado a algunos pies, así como algunos movimientos de tierra que puedan afectar al sistema radicular actual, incluyendo nuevas labores de los antiguos cultivos (abandonados ya más de una década), si éstas que se realizan removiendo el suelo a gran profundidad.

Foto 7. Palmera más antigua del palmeral, con entorno a 90 años de edad.

Y ya para despedirnos hoy, solamente una petición a los Magos y a este año recién empezado, y es que seamos cada vez más conscientes de lo que nos jugamos si no tomamos nota de nuestros errores e intentamos corregirlos lo antes posible para que, en vez de amenazas e impactos para nuestros árboles y para la biodiversidad en general, podemos ir contando más logros y buenas noticias en este 2018. 

¡FELIZ Y PRÓSPERO AÑO NUEVO!

domingo, 3 de julio de 2016

Palmeral de La Casera, Murcia

Ya llegó el verano, este podría ser un paisaje habitual en vacaciones y desde la perspectiva de una tumbona veríamos un esplendoroso cielo azul rodeados de palmeras "Phoenix dactylifera" ...

Foto 1. Grupo de palmeras del parque homónimo, también llamado de La Casera.

Sin embargo no nos encontramos en la playa y las fotos están hechas en invierno, claro que en un cálido día de invierno de los que se acostumbran a vivir en Murcia, que ayuda a que puedan subsistir adecuadamente estos ejemplares, ya que las palmeras no toleran las heladas recurrentes.

Foto 2. Obsérvese en el lado derecho la destacada alzada de la palmera de mayor altura.
Este palmeral, que encontramos en el llamado Parque de La Casera de la capital murciana, por encontrarse enfrente de lo que eran las instalaciones de esta célebre bebida hasta hace unos años, tiene al menos 5 ejemplares que superan los 20 m de alzada, uno de ellos sobrepasa los 30 m, superando la altura de un edificio de 10 pisos, siendo, según los registros disponibles en la Oficina de Impulso Socioeconómico del Medio Ambiente de la Región de Murcia,  la palmera murciana de mayor altura, y si se atiende a los registros disponibles en Alicante y Almería, sería también ésta la palmera más alta.

Foto 3.  Puede contemplarse las excepcionales dimensiones del palmeral con respecto a los edificios cercanos.

Sitas en un parque, como hemos dicho, calculamos que las de más edad nacieron hace unos 150 años, pudiendo estar la de mayor altura en torno a los 225 años de edad. Por lo demás, conviven  con algunas  palmeras estandartes o washingtonias, y especies propias de jardinería.

Foto 4.  Grupo de Washingtonia robusta al lado del excelente palmeral de La Casera.

A todas luces, lo que peor sienta a estas palmeras, y cualquier otras, es que se les eliminen las palmas que todavía tienen actividad fotosintética (que están verdes), pero esta práctica es habitual como podemos ver en todas la fotografías de la presente entrada, es lo que se denomina podar dejando un pincel. Además, del estrés que se provoca se puede llegar a generar un anillo de reducción de grosor del estípite si la poda es muy intensa, lo cual es una merma biomecánica importante (puede ser un punto de futura fractura) y, en cualquier caso, la palmera se ve obligada al tener que desarrollar nuevas hojas, a elevarse a mayor velocidad de lo que lo haría normalmente, con lo cual se la  coloca cada vez en un mayor riesgo de rotura, pues  éste aumenta con la altura. Por lo demás, los cortes dados sobre material vivo para podar provocan la emisión de sustancias volátiles que son detectadas por el temible picudo rojo, el cual resulta atraído hacia el ejemplar podado de este modo. En cualquier caso, este tipo de podas se practica con la justificación de que es muy costoso subir a trabajar en este tipo de palmeras y así quedan podadas por más tiempo. Lo normal es podar sólo las infrutescencias y hojas secas, pues además resultan las que tienen riesgo de caer.

Foto 5.  Silueta de la agrupación de palmeras ya en el ocaso.
Para terminar, un extracto de un poema de Yukio Mishima, uno de los más grandes escritores de la historia de Japón, Icaro en su búsqueda del sol, como nuestra palmera...

¿Acaso pertenezco al cielo?
¿Por qué, de no ser así,
el Cielo me ha determinado
con su incesante mirada azul,
induciéndome a avanzar y
elevando mi mente
hasta las cúspides,
me ha lanzado
a las últimas alturas
por encima de lo humano? [...]

Foto 6. Bajo las palmas pueden observarse las marcas blanquecinas de las palmas inadecuadamente cortadas. 


Especie
Phoenix dactylifera
Nombre común
Palmera
Nombre propio
Palmeras de La Casera
Término municipal
Murcia
Provincia
Murcia
Altitud
44 msnm
Altura
De 20 a 30 m
Edad aproximada
150 a 225 años
Estado de conservación
Regular
Amenazas
Si
Estatus legal
--
Plan de actuación definido
--

domingo, 29 de marzo de 2015

Palmera datilera, "Phoenix dactylifera"

Hoy hablaremos de palmeras, pues es su día más señalado en Iberia, esperamos que os guste la entrada.

Foto 1. Palmera de fuegos artificiales sobre el río Nilo en El Cairo.

Las palmeras son plantas leñosas, monocotiledóneas, con sólo crecimiento primario (en altura) en su tronco, salvo el drago y la yuca que si crecen en grosor de fuste. Existen más de 200 géneros y unas 2.700 especies descritas. Hoy trataremos una de las especies del género Phoenix L, que está compuesto por 11 especies distribuidas por las zonas subtropicales del Paleártico occidental, desde las Islas Canarias hasta el Próximo Oriente pasando por el norte de África.

En concreto vamos a hablar de la palmera datilera (Phoenix dactylifera). La literatura botánica suele comentar que las poblaciones ibéricas fueron traídas por los fenicios, sin embargo en el yacimiento de Cueva de los Tiestos (Jumilla) se han encontrado huesos de dátiles de 3.800 años de antiguedad, lo que invalidaría  su procedencia fenicia, ya que esta cultura aparece más tarde en la historia. En todo caso, al ser una especie de gran valor para su aprovechamiento humano, sí que se ha dado un gran trasiego de material genético desde diversos lugares del Mediterráneo y Oriente Medio, siempre con la intención de mejorar la especie. 


Foto 2. Palmeral en La Ribacica, Abanilla
Esta palmera puede alcanzar los 30 m de altura, aunque normalmente no sobrepasa los 25 m, y sus tallos suelen medir de 30 a 70 cm de diámetro. Las hojas se concentran en la porción apical de los tallos, son hojas pinnadas, verdosas o glaucas, de 200 a 300 cm, en ocasiones 400.


Foto 3 Palmeral de Orihuela.

La palmera datilera florece de marzo a mayo, y fructifica de septiembre a diciembre; su fruto son los conocidos dátiles (Foto 4), amarillentos, rojizos, anaranjados, negros o parduzcos, de carne dulce, fibrosa, de hasta 6 mm de espesor.

Foto 4. Dátiles madurando


Su hábitat son los terrenos más o menos húmedos, poco o nada rocosos, llanuras litorales, aluviones, ramblas, fondos de barrancos, etc., con clima cálido y con abundante insolación. No tolera las heladas recurrentes, sus frutos sólo maduran correctamente en las zonas más cálidas, por eso no suelen madurar de modo adecuado en la ribera norte del Mediterráneo.


Foto 5. Palmeras junto a la mar, Mojácar.

Ampliamente distribuida por el norte de África y Próximo Oriente, se cultiva en huertos y palmerales (Foto 6). Los individuos del sudeste ibérico parecen tener dos tipos de origen, o bien proceden de dátiles importados recientemente, con huesos largos y delgados, particularmente parecen traídos de Túnez o del Cercano Oriente (estos ejemplares presentan notables dificultades de polinización sin asistencia humana) o pertenecen al grupo de dátiles tradicionalmente cultivados en el sureste, caracterizados por presentar huesos gruesos, redondeados y poca carne, que son polinizados por insectos o por el viento con relativa facilidad, aunque los palmereros acostumbran también “machearlos” (fecundación en la que se sacuden las inflorescencias masculinas sobre los pies femeninos).


Foto 6. Palmeral en el río Todra, Marruecos

Para los antiguos egipcios su dios Hapi o Hep, padre de los dioses y dador de la vida, es representado con una palma en la mano. Ampliando y asimilando en parte estos atributos para la palmera, en las posteriores culturas mediterráneas la especie será símbolo solar, de la victoria, riqueza, y regeneración de la vida. Los egipcios van a representar la palmera en todas sus artes, pintura, escultura, arquitectura (Foto 7).


Foto 7. Columna de templo con capitel de palmera, Egipto.

En Iberia la palmera datilera sería aceptada ya en el culto de las poblaciones prerromanas que poblaban nuestras tierras, que las incorporaron a sus ritos funerarios un milenio antes de que los fenicios llegaran a la península ibérica, como se ha comentado con anterioridad. Asimismo, hay varios ejemplos de cerámica ibérica ritual expuestos en el Museo Monográfico de la Alcudia, Elche. En concreto, vemos en la siguiente fotografía (Foto 8) la denominada "Procesión", en la que se observa una persona con hojas de palmera rizadas en la mano.

Foto 8. "Procesión". Siglos III o IV a.C.
Fuente: La antigua cultura mediterránea de la palmera

De Grecia se conservan muchos mitos alrededor de las palmeras, en concreto el más famoso es el del nacimiento de los gemelos Apolo y Artemisa entre una palmera y un olivo, considerados ambos en la antigua Grecia árboles luminosos y solares, símbolo del triunfo de la vida.

Foto 9. Leto dando a luz a Apolo y Artemisa
Fuente: Greek-gods.info
Las hojas de las palmeras datileras se usaron asimismo desde los tiempos más remotos en la celebración de la fiesta judía de los tabernáculos, coincidente en el tiempo con la época de recolección de las cosechas, dando así gracias por las mismas y en la que, durante siete días se habita en tiendas construidas con hojas de palmera y diversos ramajes, en memoria del tiempo en que habían vivido sin casa errantes en el desierto.

Foto 10. Judíos ortodoxos preparándose para la Fiesta de los Tabernáculos
Fuente: www.upi.com
En la tradición cristiana las palmeras tienen una función primordial el domingo de Ramos, ya que, según la tradición, se recibió a Jesucristo en Jerusalén como rey con cantos y vítores y alfombrando el suelo con palmas y mantos. Esta tradición se conserva celebrando procesiones en las que las hojas de las palmeras son las protagonistas, particularmente la palma blanca, que se obtiene por el encaperuzamiento de las palmeras, que impide que las palmas nuevas realicen la fotosíntesis, quedando del color amarillento que vemos en la Foto 12.

Foto 11. Procesión de domingo de Ramos
Fuente: http://www.parroquialavilavella.es
Se termina la labor con el trenzado de las palmas, artesanía pura, que consigue variados diseños, y cuya utilización como elemento ceremonial se constata ya, como hemos dicho, en los restos del poblado ibérico de Heliké, en La Alcudia, en los que se representa la palma rizada (Foto 8).

Foto 12. Detalle de palma trenzada.
Fuente: La Palma blanca, artesanía tradicional de Elche