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domingo, 13 de septiembre de 2015

Pino de la Manresa

En la que llamaban finca de La Manresa encontramos hoy un pino piñonero o doncel, Pinus pinea, que adquirió el nombre de la propietaria del lugar; es decir, la denominación del árbol está clasificada como un antropónimo.

Foto 1. Pino de la Manresa

Este piñonero de casi veintiún metros de altura (como un edificio de seis pisos), que pertenece a la pedanía murciana de El Raal tiene la peculiaridad de ser el único en toda la Región Murcia que ha servido como línea divisoria entre dos reinos, el de Castilla y el de Aragón, y es que según la tradición hubo un pino en este mismo lugar que sirvió de mojón y éste, más joven, realiza un efecto similar ya que se le tiene por el límite entre Murcia y Orihuela, siendo muchas veces utilizado como punto de referencia para volver a trazar los bancales tras las riadas del río Segura. Es en este lugar donde finaliza la Acequia Vieja de El Raal, vertiendo sus aguas al río y donde, según se constata por la Junta de Hacendados, estaba la noria de la Manresa, por todo lo cual se han venido celebrando junto a él diversas actividades festivas.

Foto 2. Perspectiva del tronco y la copa.

Aunque en este momento no hay viviendas alrededor del pino, éstas existieron anteriormente, es por ello que presenta una fuerte poda de realce (Foto 3) para que la copa se formase lo más elevada posible y dejase pasar la luz a las casas. Probablemente fue plantado hace unos ciento treinta años para aprovechar sus piñones, muy apreciados para las comidas huertanas, así como para los dulces navideños.

Foto 3. Tocones de poda de antiguas ramas principales.

El pino está inclinado hacia el noroeste (Foto 4), debido a la rotura hace varias décadas de raíces en dicha dirección, posiblemente por algún tipo de manejo humano del entorno que resultó inadecuado para el árbol, e incluso le provocó una herida en la base del tronco que no ha sido del todo cerrada (Foto 5).

Foto 4. Raíces de reacción a tensión que intentan corregir la inclinación del
tronco hacía el lado contrario a la presencia de éstas.

Foto 5.  Herida en base del tronco hacia el lado noroeste,
dirección en que está inclinado éste.

Por lo demás, el árbol sufre agresiones constantes, algunas que simplemente provocan un mal efecto estético sobre la corteza (Foto 6) y otras que le generan grandes heridas que alcanzan la parte viva del leño (Foto 7), mermando su estado de conservación.

Foto 6. Incisiones sobre la corteza que, si bien no afectan a la parte viva del árbol,
lo deprecian estéticamente.

Foto 7.  Herida de dimensiones considerables que afecta a la parte viva
del leño en el fuste y que el pino no ha podido cerrar.

Finalmente, recomendamos que al depositar enseres de cualquier índole bajo la copa (Foto 8) se tenga especial cuidado en no dañar el tronco ni las raíces de tensión (Foto 4) que están impidiendo un posible desplome del pino hacia el noroeste, la lesión de éstas por rodamiento sobre ellas de maquinaria o con cualquier otro tipo de manejo tendría consecuencias casi seguro letales para el árbol que, a buen seguro, no podría sostenerse en pie. No es tampoco recomendable seguir realzándolo, podándolo para que la copa se forme a más altura pues el centro de gravedad estará más alto y la palanca que realiza el viento será más fuerte.


Foto 8.  Vista general del árbol y el uso que se le da para depositar enseres bajo su copa (tuberías).

FICHA BÁSICA


Especie
Pinus pinea
Nombre común
Pino piñonero, pino doncel
Nombre propio
Pino de la Manresa
Término municipal
Murcia
Provincia
Murcia
Altitud
 27 msnm
Perímetro
 3,55 m
Altura
20,50 m
Superficie de Copa
225  m2
Edad aproximada
130 años
Estado de conservación
Regular
Amenazas
Estatus legal
--
Plan de actuación definido
No


sábado, 31 de enero de 2015

El viento y los árboles

Queridos amigos:
En estos días de fuerte viento por toda Iberia, en primer lugar, recomendaros que no os situéis  debajo de ningún árbol, palmera o, en general, elemento vertical que pueda romperse por el efecto del viento. Pues es sabido que pueden desprenderse grandes ramas e incluso caer un árbol al completo.
Sobre esta última cuestión queríamos debatir un poco en el presente post.


En primer lugar, para aguantar bien los embates del viento hay que decir que las podas inadecuadas, sobre todo, los fuertes desmoches de las ramas principales suelen acarrear a la larga mayores problemas que los que se quieran solucionar (Foto 1), por eso si tenemos un árbol cuyo uso principal es ornamental y creemos que precisa una poda por alguna razón, incluyendo el presumible riesgo de rotura de alguna rama y que caiga sobre nosotros o nuestros bienes, lo mejor es contactar con un profesional que nos pueda asesorar, por ejemplo un podador o arborista certificado por la Asociación Española de Arboricultura (para una primera impresión podéis consultarnos sin ningún problema), hay que tener en cuenta que hay mucho intrusismo y que un árbol de uso ornamental no es un árbol destinado a la producción agrícola o forestal.

Foto 1. Plátano (Platanus orientalis) con  rama surgida tras el desmoche
colgando por arranque del viento, otras cayeron directamente

En segundo lugar, la mayor parte de los árboles que caen al suelo por completo han sido primero afectados en su sistema radicular, por ejemplo, por obras que han roto parte de sus raíces de anclaje, en fotos 2 y 3, observamos como en al año 2003 el monumental Pino Doncel (Pinus pinea) de la Casa del Pino, con sus 4,75 metros de perímetro de tronco y 20,2 metros de altura y algo más de 100 años de vida cayó al suelo tras unos fuertes aires, después de que se realizaran obras de hormigonado de la acequia de Rotas en Calasparra, circunstancia que provocó la rotura de sus raíces.

Foto 2. Pino monumental de la Hondonera, Calasparra, 2003.


Foto 3. Pino monumental de la Hondonera, Calasparra, 2003.

Por tanto, si bien es cierto que los árboles caen muchas veces por el efecto directo del viento  fuerte que los empuja, no es menos cierto que en la mayor parte de los casos, previamente, el árbol ha sufrido perturbaciones graves que le han provocado deficiencias en su estructura, las cuales terminan provocando su caída cuando el viento empuja su copa. Como ejemplo de ello, podemos ver en la Foto 4, un Ficus microcarpa caído en Cartagena sobre un coche un día de viento, pero si nos fijamos bien los ficus del paseo han sido podados realzándolos (suprimiendo ramas bajas sobre el tronco), por lo que la copa se forma mucho más arriba de lo que debería, elevando el centro de gravedad del árbol hasta una altura en la que además es mayor el efecto vela del viento cuando empuja, por tanto, más fácil es su caída. Por último, el ficus, al estar todo el suelo urbanizado (asfaltado o cementado), tampoco puede desarrollar bien su sistema radicular, por tanto sus raíces están mermadas y no pueden soportar bien la copa, pues no están bien ancladas. En definitiva, la poda + el cementado del suelo provocan la existencia de un árbol que no se ha desarrollado adecuadamente y acaba cayendo sobre un coche con el consiguiente riesgo para la seguridad de las personas. Por tanto, creemos que lo adecuado habría sido plantar otras especies arbóreas en el lugar, con un crecimiento más acorde a las circunstancias del entorno.

Foto 4. Ficus microcarpa tumbado por viento, Cartagena, 2010.
Fuente: Página web Ayuntamiento de Cartagena

Por lo demás, el viento en entornos forestales con el tiempo genera estructuras naturales adaptadas a él, como los impresionantes pinos blancos (Pinus nigra) de nuestras queridas sierras béticas, donde los potentes vientos de poniente, junto con la nieve, llegan a moldear literalmente la copa de algunos pinos de la zona que se sabe cuentan con más de mil años de edad (Creus, 1998), entre éstos estaría el de la imagen (Foto 5)  que ha crecido esculpido por Céfiro (Figura 1) y, además, sobre la propia roca en un cortado de la sierra de Villafuerte, Moratalla. Vemos, por tanto, que el viento no es siempre un elemento negativo.

Foto 5. Pino blanco milenario, sierra de Villafuerte, Moratalla.

Figura 1. Céfiro y Flora, por William-Adolphe Bouguereau (1875).

miércoles, 21 de enero de 2015

Pino doncel de la Casa de Cava, Moratalla

Orígenes y Ecología del pino doncel o piñonero.


En el sudeste ibérico se le han dado las dos denominaciones, de hecho la toponimia posee registros como: Sierra de los Donceles, Los Donceles, Doncel, acequia del Piñero, Casa del Piñón. En estos lugares, aunque sea de modo vestigial, siguen existiendo individuos de la especie.
Pese al gran debate que ha existido sobre el origen del pino piñonero (Pinus pinea L.), hoy día, gracias a estudios arqueológicos se sabe que es una especie autóctona de Iberia, donde es posible constatar su presencia en su parte meridional desde, al menos, los últimos 18.000 años (Badal 1991, 1997). Además existen restos fósiles de un posible antecesor de la especie Pinus pseudo-pinea que aparecen durante el Plioceno (5 a 2 millones antes del presente) en Málaga (Menéndez Amor, 1951). Dentro del sudeste ibérico, en Alicante, aparecen restos de madera de pino doncel desde hace 6.000 años (Badal et al. 1994). 
El pino doncel es un árbol de copa aparasolada que alcanza hasta unos 25-30 m. Las piñas son grandes, globosas y contiene piñones comestibles grandes (14-21 x 5-9 mm) con cascara dura. 


Pino de la Casa de Cava en 1989

La especie se distribuye por todo el entorno mediterráneo (Figura 1) de donde es originaria, también fue favorecida por los romanos que extendieron su cultivo en el entorno del Mare Nostrum. Si bien es cierto que el pino piñonero fue eliminado de muchas zonas de la costa por la sobrexplotación que los humanos hicieron de él, ha sido y es todavía plantado en muchas repoblaciones forestales del territorio Mediterráneo.



Figura 1. Área de distribución del pino doncel, tomado de Blanco et al. 1997.


En la Península Ibérica se le encuentra, sobre todo, en áreas con suelos arenosos (Figura 2), dentro del sudeste ibérico aparece en ciertas zonas silicatadas  de las sierras de Lorca y algunos puntos de la Cuenca del Almanzora, Dunas de Guardamar (repoblación antigua), y ciertas zonas del río Mundo (Hellín), si bien su origen en muchos casos está en repoblaciones.


Figura 2. Área de distribución del pino doncel, tomado de Blanco et al. 1997.

En cuanto a su área natural de ubicación, hay que señalar que se trata de una especie que crece desde el nivel del mar hasta los 1.000 m de altitud, estando más de la mitad de sus masas ubicadas por debajo de los 100 m. En lo que se refiere a sus necesidades hídricas, se desarrolla desde los 400 mm hasta más de 1.000 mm anuales. Sin embargo, en las regiones con precipitaciones inferiores a las señaladas como sería el caso de gran parte del sudeste ibérico, precisa de un aporte suplementario de agua presente en el subsuelo en zonas como cauces, cañadas, acequias, etc. En lo que se refiere a su capacidad para soportar temperaturas frías, ésta está ligada a la humedad ambiental, cuando es muy baja puede soportar temperaturas en torno a -20⁰C, como sería el caso de las dos mesetas ibéricas, sin embargo en zonas con vientos costeros húmedos sufre daños con tan sólo -5⁰C (Blanco et al., 1997). En cuanto al tipo de suelo, prefiere suelos sueltos, arenosos y limosos.

En 1993, tomando medidas bajo su copa.
Pino de la Casa de Cava en octubre de 2005


El ejemplar que tenemos aquí hoy es uno de los más longevos del sudeste ibérico, estando su edad en torno a 200 años. Se trata también de uno de los de mayores dimensiónes de perímetro de tronco y copa del sudeste penínsular. Ubicado en una zona de cultivos extensivos de almendros, olivos y cereal, el árbol recibe un aporte hídrico extra por estar junto a una cañada. Es un excelente posadero para las aves, algunas de las cuales anidan en sus ramas. Los vecinos de la cercana población de Valentín suelen ir a merendar bajo su copa, sobre todo a comer la mona de Pascua.

Y ya que hemos visto su evolución desde 1989 en las anteriores fotografías, este fin de semana le hemos hecho otra visita, y seguía presentando este formidable aspecto:




No es la mejor manera de medir el perímetro del tronco, pero este árbol está acostumbrado a la gente,
en otros casos echemos un vistazo a nuestras recomendaciones.

Esperemos que siga bastantes años cobijándonos bajo su sombra.

viernes, 19 de diciembre de 2014

Pino de Vitorio, Campos del Río

Esta entrada tiene firma, y es que Félix Carrillo, el otro responsable de este blog, es muy conocido en este mundillo de la biodiversidad del sudeste ibérico y sobre todo de los árboles monumentales, pero ya que yo también voy a aportar mi granito de arena escribo algo más personal como presentación, os cuento que hace cuatro años llegué a trabajar a la D. G. de Medio Ambiente, y casi por casualidad me tocó ponerme con fichas de campo e imágenes de los árboles de Murcia, circunstancia que me ha permitido en este tiempo conocerlos un poco y por supuesto apreciarlos mucho.

En ese momento, sin embargo, vi con pena que no se había localizado ningún árbol que se pudiera catalogar como singular en Campos del Río, mi pueblo, así que se lo comenté a mi padre, por si él recordaba alguno que mereciera la pena, y propuso visitar este pino piñonero que tenemos aquí, el Pino de Vitorio.



Este árbol ya lo recuerda de grandes dimensiones cuando él era niño, y probablemente todos los camperos hemos ido alguna vez de excursión por sus alrededores, así que está muy vinculado al pueblo. No es el mejor piñonero de Murcia, claro está, pero dadas las características de esta zona es un árbol que merece la pena conocer, con sus casi 18 m. de altura es un superviviente en estas áridas tierras.


Y termino ya dejando que disfrutéis de las imágenes, dando las gracias a todos los que nos visitais, y animándoos a participar, a que nos contéis cosas interesantes y por descubrir, (ya veis que en una comida de domingo en casa de vuestros padres se puede encontrar una joya como ésta) y a disfrutar de nuestros maravillosos árboles aquí y en el campo, pero sobre todo a poner de nuestra parte para cuidarlos y que de esta manera perduren por generaciones.

Lola