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lunes, 3 de abril de 2017

Platanos de Avilés

Hacemos una parada esta semana en las Tierras Altas del término municipal de Lorca y nos detenemos un rato para conocer el mayor plátano "Platanus hispanica Miller ó también llamado P. orientalis L. var. acerifolia" de la Región de Murcia.

Foto 1. Plátano monumental a la izquierda de la imagen
La parada merecerá la pena, ya que no vamos a conocer un árbol monumental solamente, son tres los que contemplamos hoy en Avilés, cuyas excepcionales medidas han llevado a dos de ellos a estar incluidos en la Ley de Patrimonio Arbóreo de la Región de Murcia.


Foto 2. Vista panorámica de los Plátanos de Avilés

Situados junto al lavadero público del pueblo, y en las inmediaciones de la Vereda Real de Avilés a Los Alhagüeces, estos árboles son uno de los mayores encantos de este rincón ubicado en un itinerario ecoturístico que se ha venido a denominar la Ruta Espartaria, ya que es esta una tierra en la que abunda el esparto o atocha, como comentábamos hace unas semanas por aquí hablando del cercano Pino de Fuente Atocha.


Foto 3. Plátano monumental en 2004.

Fueron plantados, aquí como en otros lugares, como su nombre popular indica (plátanos o plataneras de sombra), para refrescar a hombres y ganados en las soleadas tierras de la Iberia mediterránea, éstos han cumplido y aún cumplen con creces esa labor, ya que los dos más al oeste presenta unas copas que alcanzan a medir sumadas más de 700 m2 de proyección de superficie en el suelo, lo que apreciamos con más claridad en las fotografías tomadas en verano. Además, el de mayor perímetro detenta 576 m2 de proyección de copa.

Foto 4. Aspecto de los monumentales árboles en verano de 2004

Su enclave, en el lecho de una rambla, tiene sus ventajas, debido a que han recibido siempre un gran aporte hídrico que ha contribuido a su desarrollo, así que no creemos equivocarnos en mucho al afirmar que su edad no supera los 125 años. Algunas costumbres populares, como el utilizarlo en múltiples ocasiones para dar cobijo a vehículos particulares, así como aperos agrícolas les han provocado algunas heridas en las raíces de la base del tronco (fotos 5 y 6). Aunque el plátano de sombra es una de las especies que mejor tolera la compactación del suelo, tal vez sería necesario empezar a concienciar de los vecinos que tengan cuidado de no pisar sobre las raíces superficiales, ni lesionar el tronco.


Foto 5. Raíces superficiales, parcialmente desenterradas por el paso del ganado

Por lo demás, en cuanto a la estructura de los plátanos se refiere, hay que hacer notar que fueron desmochados fuertemente (terciados) hace unos 30 años, por lo que perdieron gran parte de su copa, nos gustaría saber por qué razón fueron sometidos a una poda tan drástica, debido a la cual las ramas que ahora conforman la copa han surgido de rebrotes epicórmicos que pueden no estar muy implantados en el tronco y, por tanto, sería necesario realizar una valoración detallada, para observar cómo se encuentran las oquedades y otros elementos de la estructura arbórea, por si resultara apropiado intervenir, circunstancia que parece necesaria para  restar riesgo a la seguridad de las personas que transitan bajo su sombra.

Foto 6. Raíz superficial cercenada en parte  por la aplicación de hormigón

No obstante, se conservan con un gran vigor de crecimiento y el estar a su lado nos pone en nuestro lugar, pequeños seres ante la majestuosidad de la naturaleza. 

Foto 7. Obsérvese la existencia de grandes cartelas en 
base del árbol y de los brazos de rebrote en la cruz, tras 
intenso desmoche. Al fondo, la Iglesia de San Nicolás de Bari

FICHA BÁSICA


Especie
Platanus hispanica
Nombre común
Plátano de sombra
Nombre propio
Plátanos de Avilés
Término municipal
Lorca. Pedanía de Avilés
Provincia
Murcia
Altitud
775 msnm
Perímetros
5,75 m / 4,50 m
Alturas
33,30 m/ 31,40 m
Edad aproximada
125 años
Estado de conservación
Regular
Amenazas
Obras, lesiones en raíces por vehículos
Estatus legal
Ley 14/2016, de 7 de noviembre, 
de Patrimonio Arbóreo Monumental de la Región de Murcia
Plan de actuación definido
--

sábado, 31 de enero de 2015

El viento y los árboles

Queridos amigos:
En estos días de fuerte viento por toda Iberia, en primer lugar, recomendaros que no os situéis  debajo de ningún árbol, palmera o, en general, elemento vertical que pueda romperse por el efecto del viento. Pues es sabido que pueden desprenderse grandes ramas e incluso caer un árbol al completo.
Sobre esta última cuestión queríamos debatir un poco en el presente post.


En primer lugar, para aguantar bien los embates del viento hay que decir que las podas inadecuadas, sobre todo, los fuertes desmoches de las ramas principales suelen acarrear a la larga mayores problemas que los que se quieran solucionar (Foto 1), por eso si tenemos un árbol cuyo uso principal es ornamental y creemos que precisa una poda por alguna razón, incluyendo el presumible riesgo de rotura de alguna rama y que caiga sobre nosotros o nuestros bienes, lo mejor es contactar con un profesional que nos pueda asesorar, por ejemplo un podador o arborista certificado por la Asociación Española de Arboricultura (para una primera impresión podéis consultarnos sin ningún problema), hay que tener en cuenta que hay mucho intrusismo y que un árbol de uso ornamental no es un árbol destinado a la producción agrícola o forestal.

Foto 1. Plátano (Platanus orientalis) con  rama surgida tras el desmoche
colgando por arranque del viento, otras cayeron directamente

En segundo lugar, la mayor parte de los árboles que caen al suelo por completo han sido primero afectados en su sistema radicular, por ejemplo, por obras que han roto parte de sus raíces de anclaje, en fotos 2 y 3, observamos como en al año 2003 el monumental Pino Doncel (Pinus pinea) de la Casa del Pino, con sus 4,75 metros de perímetro de tronco y 20,2 metros de altura y algo más de 100 años de vida cayó al suelo tras unos fuertes aires, después de que se realizaran obras de hormigonado de la acequia de Rotas en Calasparra, circunstancia que provocó la rotura de sus raíces.

Foto 2. Pino monumental de la Hondonera, Calasparra, 2003.


Foto 3. Pino monumental de la Hondonera, Calasparra, 2003.

Por tanto, si bien es cierto que los árboles caen muchas veces por el efecto directo del viento  fuerte que los empuja, no es menos cierto que en la mayor parte de los casos, previamente, el árbol ha sufrido perturbaciones graves que le han provocado deficiencias en su estructura, las cuales terminan provocando su caída cuando el viento empuja su copa. Como ejemplo de ello, podemos ver en la Foto 4, un Ficus microcarpa caído en Cartagena sobre un coche un día de viento, pero si nos fijamos bien los ficus del paseo han sido podados realzándolos (suprimiendo ramas bajas sobre el tronco), por lo que la copa se forma mucho más arriba de lo que debería, elevando el centro de gravedad del árbol hasta una altura en la que además es mayor el efecto vela del viento cuando empuja, por tanto, más fácil es su caída. Por último, el ficus, al estar todo el suelo urbanizado (asfaltado o cementado), tampoco puede desarrollar bien su sistema radicular, por tanto sus raíces están mermadas y no pueden soportar bien la copa, pues no están bien ancladas. En definitiva, la poda + el cementado del suelo provocan la existencia de un árbol que no se ha desarrollado adecuadamente y acaba cayendo sobre un coche con el consiguiente riesgo para la seguridad de las personas. Por tanto, creemos que lo adecuado habría sido plantar otras especies arbóreas en el lugar, con un crecimiento más acorde a las circunstancias del entorno.

Foto 4. Ficus microcarpa tumbado por viento, Cartagena, 2010.
Fuente: Página web Ayuntamiento de Cartagena

Por lo demás, el viento en entornos forestales con el tiempo genera estructuras naturales adaptadas a él, como los impresionantes pinos blancos (Pinus nigra) de nuestras queridas sierras béticas, donde los potentes vientos de poniente, junto con la nieve, llegan a moldear literalmente la copa de algunos pinos de la zona que se sabe cuentan con más de mil años de edad (Creus, 1998), entre éstos estaría el de la imagen (Foto 5)  que ha crecido esculpido por Céfiro (Figura 1) y, además, sobre la propia roca en un cortado de la sierra de Villafuerte, Moratalla. Vemos, por tanto, que el viento no es siempre un elemento negativo.

Foto 5. Pino blanco milenario, sierra de Villafuerte, Moratalla.

Figura 1. Céfiro y Flora, por William-Adolphe Bouguereau (1875).